Abrí la puerta de la habitación y todo era de ensueños: dos juegos de habitaciones con sus respectivos escritorios, una barra para desayunar, una pequeña cocina y un baño con su jacuzzi, esto si que no lo esperaba, todo estaba ordenado. Tomé un suspiro pensando en lo que había dicho Abigaíl, que no me bastaría una vida para arrepentirme si conocía a un jeque, ¿Porque me lo habrá dicho?. Vine aquí para terminar mis estudios, no veo la razón de tal advertencia; un sonido en la puerta me hizo salir de mis cavilaciones
-¿habitación de la señorita fasaely?- preguntó un joven moreno con rasgos fino y acento raro, bueno afín de cabos la extranjera soy yo ¿Cierto?.
-sí- con la puerta abierta a medias
-este es su equipaje- extendiendo la maleta.
La tomé y le di las gracias, cerré la puerta y lleve la maleta hasta un lado de la cama, que imagino es la mía, por que no tiene nada en las mesitas, ya que la otra tiene peluches y fotos. Desembale el equipaje y procedí a darme un baño.
-perdón, no quise despertarte- habló su nueva compañera de cuarto al ver como fasaely se sentaba en la orilla de la cama.
-descuida, fue mi estómago quien hizo que me despertara- ambas rieron
-el refrigerador y la alacena están repletos, puedes servirte lo que gustes- mientras rebuscaba en una de sus gavetas. -mi nombre es Amberlis Alberola, soy de California, tengo 24 años y hace dos años vine hasta aquí a estudiar arquitectura- dijo al momento de girarse hacia ella.
-un gusto amberlis; mi nombre es fasaely Vólquez, tengo 22 años, soy de California, vine hasta aquí a terminar mi carrera de decoración de interiores- estrechando su mano.
-bueno, Dubái te encantará, es algo así como el país de las maravillas, exceptuando ciertas miradas que recibimos por ser extranjeros, pero creeme que aprendes a vivir con ello-
-¿tienes cereal?- dijo fasaely poniéndose en marcha a la cocina.
-sí, en el gabinete izquierdo- chillo amberlis. -oye fasaely, esta noche saldré con mis compañeros a la discoteca de la ciudad, las clases no empiezan hasta el lunes y si gustas puedes venir con nosotros- recostandose sobre la barra del desayunador.
-claro, me encantaría conocer la ciudad de las maravillas, nunca pude hacerlo- diciendo lo último en un susurro
-no se diga más, a las diez vienen por mí, le diré a Samil que irá alguien
más-
(...)
fasaely abrió el lado de closet que le correspondía y recordó que no empacó muchas cosas debido a que pensaba ir de compras al día siguiente de haber llegado.
-amberlis-
-¿si?-
-no sé qué ponerme- tirándose sobre la cama. -no empaque muchos cambio de ropa, porque pensaba ir de compras- soltando un suspiro.
-descuida, puedes tomar lo que gustes de mi clóset- abriendo el inmueble para que fasaely eligiera qué ponerse.
-tomaré esto- un vestido blanco por encima de las rodillas con la espalda baja al descubierto y dos tiros cruzados. -¿puedo?- señalando el vestido al ver que tenía la etiqueta
-te lo puedes quedar, lo compre el año pasado y nunca me lo estrene-
-te ves fabulosa fasaely-
-tu tampoco te quedas atrás amberlis- rieron
-samil ya nos está esperando abajo, ¿lista para pasar la mejor noche en el país de las maravillas?-
-lista-
(...)
Amé el sitio en el que estamos, es una discoteca muy sofisticada, no está muy repleta, pero afuera hay una gran fila para poder acceder a la misma.
-ven fasaely, por aquí es nuestra mesa- habló amberlis, fuerte por encima del sonido, aunque suave, estaba extremadamente alto.
Nos instalamos en una mesa VIP, se hizo una presentación pertinente y procedimos a gozar de la noche y todo lo que me pudiera brindar Dubái. Una hora después de instalados, ya iba por el sexto vaso collins de s*x on the beach, me animé con amberlis y vila a ir hasta la pista a bailar un poco, me sentía al volar, estaba hasta el tapete de alcohol, pero me propuse disfrutar y olvidar un poco, no se como terminé con el vestido manchado de vino y vociferando maldiciones:
-¿serás ciego, tonto o te haces?, mira cómo has dejado mi vestido- poniendo los brazos en jarra a la espera de una respuesta, pero el muy idiota al que le peleaba no se inmutó con mis palabras.
-te hablo a ti estúpido- tocan mi hombro bruscamente.
-fasaely...
-¿Quieres que llame al seguridad para que te muestre la salida?- musitó el hombre que había manchado mi vestido, mirándome con escrutinio de arriba a bajo
-¡Tú me manchas mi vestido y encima me hechas del lugar, ¿Qué te crees estúpido?- sentí que alguien tiró de mi brazo, hasta dejarme atrás de su cuerpo y para mi sorpresa es Samil
-fasaely, él es el Jaque Karim Abu Naba'a propietario de esta discoteca y otras más- hablo amberlis.
-¿Un jeque?- sorprendida ante las palabras de amberlis, me di de cuenta en el lío que los había involucrado a todos, me posicione al lado de Samil, quién ofrecía una reverencia y disculpa al jeque.
-disculpe jeque Abu Naba'a- tragándome el orgullo por mis nuevos amigos, pero sin hacer reverencia alguna.
Este solo me miró de soslayo y siguió su camino.
-lo siento chicos no sabía, es decir no quiero ocasionar problemas- cabizbaja ante la situación. -lo mejor será que me valla, ha sido suficiente por hoy.
-te llevo- se ofreció Samil, pero no quería molestar más y preferí tomar un taxi.
Lo que me advirtió Abigaíl, ya ha pasado y ahora, ¿Que me espera?...