Se desmayó

1166 Words
Con el dolor en su rostro adormecido por el frío que recorre su cuerpo colándose por las costuras de la ropa, Anastasia está aferrada a Fernando con fuerza, es la primera vez que está huyendo de los paparazzis con un completo extraño, pero se siente a salvo. Abrazada a él, con los ojos cerrados se permite dejarse llevar, sin importar a donde sea que él vaya, ya que ha dado muchas vueltas por toda la ciudad hasta perder a los paparazzis. Lentamente baja la velocidad hasta llegar a un parque algo abandonado, pero pese a que él se ha detenido ella sigue aferrada a él. Se mantiene allí varios minutos, porque no quiere ser grosero, asume que se quedó dormida, pero no tenia sentido, está aferrada muy fuerte a él para estar dormida. El viento se ha detenido, por lo que el calor bajo la chaqueta de cuero marrón que Fernando le ha puesto la saca de trance y sólo entonces cae en cuenta que ya no está en marcha. ─Lo siento. ─lo suelta rápidamente casi cayendo de la moto, pero él la sostiene para evitar que caiga. ─No hay problema. ─asiente mientras ella se baja de la moto con ayuda de su mano. Se quita el casco y se lo entrega, está por sacarse la chaqueta, pero él la detiene. ─Déjelo así. ─dice dice con un ademán. ─hace mucho fŕio. ─dice y ella se detiene. Su rostro está golpeado, y aún así puede verse muy hermosa, era raro incluso para él pensar eso. ─¿Tiene a donde ir?, ¿alguien a quien llamar? ─preguntó evitando mirarla al rostro, era bastante evidente que le avergonzaba. Ella no dice nada, solo niega con la cabeza y la mirada en el suelo. ─Fernando. ─tiende su mano. ─Anastasia... ─musita reflexionando al decir su nombre. ─Ana. ─se corrige a sí misma levantando la mirada. ─Ana, ¿puedo preguntar quien era el hombre? ─preguntó mirando su ropa, una blusa de tiras, un pantalón de mezclilla, y botines de cuero, todo en ella se ve casual, pero el hombre usaba traje. ─Un imbécil. ─masculló dándole la espalda, dejaba de sonar temerosa a estar molesta. ─no puedo creer que me hiciera esto. ─niega con la cabeza alejándose, es claro que no se lo dijo a él. ─No se puede quedar aquí. ─dice siguiendola mirando alrededor. ─este lugar no es seguro. ─dice acercándose tanto como puede a ella. ─No me quedaré aquí, conozco el camino. ─dice mientras se aleja. ─Voy a estar bien. ─levanta su mano como despedida. ─¿Está segura? ─pregunta dejando de caminar. ─Sí. ─dice y continúa el camino con su chaqueta puesta. ─gracias por todo, ya te puedes ir. ─hace ademanes. ─Bien. ─la ve irse por unos segundos antes de voltear, su chaqueta fue un poco costosa, pero le apena quitarsela. Él camina sintiendo el frío recorrer su cuerpo, al llegar a su moto escucha un golpe, se voltea enseguida por instinto al estar en un lugar desconocido, pero ve a Ana en el suelo. No hay nadie cerca y corre hacia ella. Al llegar, ella está desmayada en el suelo. ─¡mierda! ─exclamó tomándola en brazos, se sentía culpable por no haber insistido un poco más en llevarla a un lugar seguro. Pensó en muchas cosas y varias probabilidades de a donde llevarla, pero si regresaba a los edificios de la ciudad podría meterse en problemas, así que lo menos peor fue llevarla de regreso a su habitación de hotel. Vacío el bar completamente para ponerlo cerca de la cama, pidió comida a la habitación y la dejó con un par de analgecicos para el dolor por los golpes. Abrió las cortinas y las ventanas, todas las puertas abiertas incluso la de la entrada de la habitación, sentado frente a la cama, espera pacientemente a que ella despierte. ─¿Dónde estás Ángel? ─murmuró viendo a Ana. Ella despertó por fin, después de un par de gemidos y balbuceos hace un barrido visual por toda la habitación. ─dónde estoy? ─pregunta mirando a Fernando frente a ella. ─En mi habitación de hotel, no supe a donde más llevarla. ─se levanta y sirve un poco de agua. ─¿qué me pasó? ─balbuceó intentando levantarse. ─yo estaba caminando en el parque, y luego... todo es muy confuso. ─balbuceo confundida. ─Descanse, este lugar es seguro. Nadie la vio entrar, ni llegar, aunque avise en recepción de una acompañante, y ordené todo esto. ─señala la mesa. ─¿qué es todo eso? ─pregunta aún sin entender si es o muy bueno, o espera conseguir algo de ella. ─Es claro que se desmayó. ─señala. ─su semblante es alarmante, y no supe si fue por el shock de lo que pasó, o por que no ha comido... ¿estás enferma? ─pregunta esperando no ser grosero, pero aún cree que podría ser una posibilidad. Un poco avergonzada se cubre el golpe en su rostro, después de lo que ha dicho no quiere que la vea. ─eso es muy grosero. ─masculló. ─Lo siento, no intento serlo, pero debe comer algo. ─señala la mesa. ─allí hay algo para el malestar del golpe, y puede comer algo antes para que no le afecte el estómago. Ella lo ve tan confundida como ofendida, le confunde lo que ha dicho, y le ofende que lo haya dicho por su delgadez. ─Estoy bien, no necesito engordar para caminar. ─dice a la defensiva. ─No engordará por comer un poco. ─dice con muchas dudas, sin ninguna respuesta. ─Si lo haré, ¿sabe cuantas calorias tiene eso? ─señala la hamburguesa. ─Doscientas noventa y cinco, y eso ─señala la manzana. ─¿es una manzana? ─pregunta muy confundido, y ahora preocupado. ─cincuenta y dos calorías. No necesito nada de eso en mi. ─niega confundida. Era absurdo e innecesaria toda esa información, y ni siquiera él sabía ese tipo de cosas, ¿por qué lo sabría? ─pero usted se desmayó. ─señala evadiendo su mirada, de hacerlo sabe que ella notaría la pena que siente con lo que él la ve. ─Coma algo, por favor. ─insiste ya un poco preocupado. El ver como ella ve la comida le dijo mucho, ella se ve preocupada, a su vez que se relame los labios con discreción. ─bueno. ─toma una de las hamburguesas. ─yo si tengo mucha hambre. ─dice dando un gran bocado a la hamburguesa, haciendo sonidos subjetivos. ─está muy buena. ─relamio los labios. ─Es grosero hacer sonidos al comer. ─espetó con molestia. ─Está muy buena, no sabe de lo que se pierde. ─insiste saboreando cada bocado. ─supongo que un bocado no me caería mal. ─dice tomando uno de los pepinillos de la hamburguesa. ─Eso no funcionará, la magia está en todo junto. ─murmuró saboreando de manera exagerada la hamburguesa. ─come, solo uno. ─dice y ella la toma. Con un poco de culpa, pero con mucha hambre da un gran mordisco saboreando detenidamente cada ingrediente de la hamburguesa, para él, verla fue un extraño deleite, ella lo disfruta tanto que incluso él puede disfrutarla a través de ella.
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