Contrario a lo que parecía, Karina y Fernando eran realmente muy unidos, y si pasaba algo, la primera persona a la que le contaba las cosas era a ella, y aunque omitía sus verdaderas intenciones de Anastasia, de su hermana no podría. Por lo que apenas cruzó la puerta de su habitación contestó la insistente llamadas de su hermana, quien lo ha llamado desde que salió del ascensor.
─¿cómo te fue? ─preguntó Karina entusiasmada, pero en cuanto vio a su hermano del otro lado de la pantalla, enmudeció. ─¿pero qué...?
─No te preocupes, estoy bien. ─se apresuró a decir enseguida para que su hermana no se preocupe más.
─Me preocupa el otro tipo, ¿sigue vivo? ─preguntó entrecerrando los ojos. ─Contigo de la única manera que aplica el "deberias ver al otro" es saber si aún está vivo. ─insistió.
─Si en algo te da tranquilidad, y despierto algo de preocupación por mi, te diré que no era uno, sino varios. ─espetó con algo de disgusto.
─¿de qué hablas?, ¿qué fue lo que pasó? ─preguntó ahora sí, ya más preocupada. ─¿estás bien?
─Sí. ─responde para su tranquilidad. ─y eso también responde a tu primera pregunta. ─dice refiriéndose para la cita.
─¿Y quien rayos es esa chica?, ¿es casada? ─preguntó molesta e indignada, de todas las cosas, eso es algo que nadie en su familia permite, jamás ser la causa de ruptura de una relación.
─No es casada, pero sí, fueron unos hombre que cuidan a quien fue su anterior relación. ─explica para su tranquilidad.
─¿Si entiendes que no eres inmortal, solo idiota? ─lo regaño molesta, era su manera de decirle lo mucho que lo quiere y se preocupa.
─Él tipo es un patan, y ella delicada, así que simplemente hice lo que debía hacer. ─dice quitándose la ropa.
─Pero ahora tienes pico de pato. ─sonrió aguantando sus ganas de estallar de la risa. ─y, ¿qué pasó con la chica? ─insiste.
─No es nada que un poco de hielo no ayude. ─dice y justo en ese momento tocan su puerta.
─Servicio a la habitación. ─se escucha fuera. Fernando se apresura abrir la puerta, mientras Karina espera paciente, solo para verlo de nuevo, pero esta vez él tiene una bolsa de hielo cubriendo su labio.
─No puedo creer que dejaras que te golpearan... ─musitó su hermana.
─No te contesté para escuchar tus regaños, ni reclamos. ─Espetó.
─Entonces, ¿para qué me llamaste? ─preguntó molesta por el poco interés de él a su salud.
─Tengo una cita esta noche, y ella me recibirá en su habitación...
─¿quieres que te diga qué hacer? ─bromeó insidiosa.
─No seas boba. ─masculló. ─cuando cocinas para alguien, ¿que esperas que lleve? ─preguntó temiendo ser un idiota, o decepcionar.
─En serio te gusta... ─se sorprendió con emoción.
─Sabes que... ─se prepara para colgar, pero antes de que toque la pantalla ella levanta la mano.
─¡Espera! ─se apresura a decir. ─primero dime, ¿cómo es la relación?, debo saberlo para decirte. Haber. ─se prepara. ─¿Son amigos? ─susurró curiosa. ─¿hay química? ─sonríe pícara. ─o, ¿intentas algo?, ¿o solo es algo s****l? ─dice con cara de asco, pero incrédula, ya que conoce a su hermano, y no es de esos.
─No lo se, ella es...
─Haber. ─lo frena ante los balbuceos. ─Ya estás muy grandecito para dudas, ¿te gusta o no? ─pregunta directa.
─Me acerqué a ella con única intención de saber sobre Ángel. ─se deja caer sobre la cama.
─¡Lo sabía!. ─musitó. ─sabía que cuando te fuiste así, era por Ángel, pero... ¿que tiene que ver con ella?
─Ella tiene su apellido, y conoce a la familia muy de cerca, solo quería información, pero después...
─¿y, ella lo sabe? ─insiste en saber, ahora le preocupa que otra vez se arruine algo de su hermano.
─Aún no. ─dice avergonzado. ─se lo diré esta noche. ─dijo levantando la mirada de regreso a la pantalla
─Bien. ─carraspeó. ─en ese caso... Lleva una botella de vino de temporada, algo de postre, ¿sabes cuál le gusta? ─pregunta y él asiente. ─bien, aborda las confesiones solo hasta después de la comida, así no se indigesta, ni tendrá que ser incomodo para ambos.
─Hay algo más. ─dice y ella asiente. ─¿cómo fue que superaste la anorexia?
─¿Ella...
─Tengo mis dudas, pero creo que sí. ─dice apenado.
─Oh. ─resopló preocupada. ─En ese caso... ─dice bajando la mirada, recordar todo lo que pasó y porqué lo pasó aún la pone mal, y saber que alguien pasa por eso, la entristeció. ─No le digas por qué te acercaste a ella, solo lo empeoraras. Se un caballero y alejate de ella de la mejor manera posible, si no te interesa de verdad le romperás el corazón, y su autoestima se irá al demonio. ¿Entiendes?
─Gracias. ─asiente.
─Y si puedes habla de mí, soy una buena hermana, y si todo sale bien, quiero ser la primera en conocerla. ─sonríe emocionada antes de cerrar la llamada. ─y vistete bien, no me hagas quedar mal.
─Bien. Cuidate. ─dice y cierra la llamada.
Recostado sobre la cama, con el hielo sobre su rostro, no podía sacar de su mente a Anastasia, ella era hermosa, le gustaba su sonrisa y sintió mucho más de lo que pensó al besarla, pero su hermana tenía razón, ella no merecía que la engañen, aún si no le había sacado ningún tipo de conversación, esa fue su intención inicial, y debía decirlo, estaba en la obligación moral de hacerlo.
Mientras tanto en la suite del "Palace", Anastasia daba vueltas y vueltas en la habitación, ¿cómo prepararía comida si jamás en su vida había cocinado? además, eso era un hotel, ¿cómo se supone que ella prepararía su cena allí?, Así que llamó a la única persona en la que confiaba lo suficiente como para preguntarle sobre cocina sin avergonzarse.
─¿me ayudas? ─preguntó en cuanto se abrió la llamada.
─¿qué? ─preguntó Ángel del otro lado de la pantalla aún en bata de baño. ─¿sabes que hora es aquí? ─preguntó cubriendo lo mejor que podía la pantalla, ya que tras ella salía Edward sun ropa de la ducha.
─Eres afortunada, lo sé. ─rió avergonzada, aunque no alcanzó a ver a Edward desnudo, el rojo de las mejillas de Angel la delató. ─yo intento conseguir algo igual, ¿me ayudas? ─preguntó aún más avergonzada.
─¿de qué hablas? ─preguntó algo confundida.
─Invité a cenar a alguien a mi hotel y...
─¿es de quién me hablaste? ─preguntó y Edward ya se podía ver en bata de baño.
─¿Quién es él? ─preguntó él desde atrás.