CANCIÓN N° 3

5911 Words
You were drivin' The getaway car We were flyin' But we'd never get far Estiro mi mano y apago la radio, interrumpiendo la hermosa voz de Taylor, para luego encogerme lo más que puedo en mi asiento, mientras mis ojos siguen a Henry, quien se ve demasiado furioso. - ¡¿Quién mierda conduce una limusina?! - grita, alterado y Bea se encoje en el asiento conmigo. Observo como Dylan y Adler salen de la camioneta y se ponen de pie junto a la limusina para luego empezar a revisar el golpe. Mientras que, cuando la ventana se baja por completo, el rostro hastiado y de mirada confundida de Blake me hace tragar saliva. - Chocamos a BHAD. - digo, sin poder creerlo, pasando una mano por mi rostro. Observo como Henry se acerca más hacia nosotras y Bea susurra. - Psst, bájate - hace una seña hacia la puerta y se muerde la uña después. - ¿Yo? - pregunto, nerviosa, con mi frente sudando -. ¿Y por qué yo? - Um, déjame ver... ¡Tú los chocaste! - ¡Tú me hiciste chocarlos! - le recuerdo. - ¡Yo no conducía! - ¡Bea! - me quejo, sintiéndome panicar. - ¡Beck! - ¡Baja, cobarde! - el grito de Henry nos hace mirarnos alteradas -. ¡Enfréntame, si te atreves! - Henry, esto no es un duelo a lucha con espadachines. - le dice alguien en tono cansado, creo que Dylan. - ¿Señor conductor, podría bajar para discutir cosas del seguro? - una voz educada me relaja un poco. - ¡O para que mi puño discuta con tu cara, mamarracho! - Henry está profundamente enojado. Cierro los ojos con fuerza y respirando profundamente, me lleno de valor y me siento derecha en el asiento, para luego cerrar los ojos con fuerza y abrir la puerta rápidamente. Con mis rodillas temblando, me bajo de Petunia y me enfrento a cuatro pares de ojos mirándome fijamente. Lo primero que noto es como Blake contiene una sonrisa y colca su mano sobre su boca para disimularlo. Adler se ríe y se cruza de brazos. Dylan se acomoda las gafas y me sorprende por un minuto verlo con lentes, pero todo el escenario es imposible de olvidar, por lo que mis ojos se encuentran con el rostro de Henry, quien está en posición de pelea, mirándome con las cejas arriba. - Bueno, supongo que contigo solamente podré hablar de temas del seguro - Henry se acomoda y pasa las manos por su cabello, enviándolo hacia atrás. - Lo siento tanto, tanto, tanto - no sé a quién mirar exactamente, así que solo viajo mis ojos de uno a otro -. ¿Están todos bien? Por favor díganme que no maté a nadie. - Estamos todos bien. - Adler dice, caminando hacia mí. - Habla por ti, José está en muerto, muerto - Henry se acerca al lugar donde los autos colisionaron y hace una mueca mientras acaricia el capó de su minivan -. Papá va a matarme. - Estará bien - Dylan aclara su garganta y camina hacia mí -. ¿Tienes el número del seguro? Podemos... - No quiero interrumpir su conversación, pero debemos movernos - Blake palmea la puerta de la minivan -. O un camión terminará por matarnos a todos. - Mejor el camión que mi padre... - el rostro decaído de Henry me hace sentir profundamente mal. Entonces, los ojos de Blake se encuentran con los míos de verdad, por primera vez. Y sé perfectamente que ahora no estoy soñando, ni mi cerebro se lo está imaginando. Me mira de forma seria, en silencio, y mi lengua se traba dentro de mi boca. Todo parece ir en cámara lenta, hasta que él enarca su ceja y me mira hastiado. - ¿Y? - suelta entonces. Vuelvo a la realidad. Trago saliva y luego siento como Adler coloca su mano en mi hombro. - Vamos a aquella esquina para discutir el tema del seguro - asiento y el frunce el ceño -. O bueno, lo discutirás con Dylan, porque yo no entiendo nada de eso. - Es bueno saber que soy el único que tiene cerebro de todos ustedes. - Dylan bufa mientras se sube a la camioneta. Blake bufa. - Tranquilo, traga-libros, no vaya a ser que conquistes a muchas chicas hablando de como funcionan los seguros de autos. Adler se ríe y le da una palmada en la cabeza a Dylan para luego subirse a la minivan. Con mi pulso a mil y mis manos temblando vuelvo a la limusina y enciendo el motor seguido. Bea se endereza en el asiento y me mira curiosa, pero asustada. - ¿Nos denunciarán? - pregunta mientras avanzamos hacia la esquina donde Adler nos indicó antes. - No - trago saliva -. Todavía. Creo. Ay, de verdad espero que no. - digo, en tono nervioso y sintiéndome entrar en pánico al ponerme a pensar en cómo reaccionará papá al respecto. Tragando saliva, aparco el auto detrás de la minivan de BHAD y le hago una seña con la cabeza a Bea para que se baje conmigo, ella niega con la cabeza efusivamente y yo la miro mal. Hace una mueca y muerde sus uñas, pero finalmente abre su puerta. Lleno de aire mis pulmones y camino hacia el frente de la limusina, reuniéndome con los chicos, quien están todos con la misma pose: de brazos cruzados y recostados sobre su camioneta. Dylan es el que da un paso hacia adelante para empezar a hablar. - Bueno, tienes el número de tu seguro, um... Disculpa, ¿como es tu nombre?  - Beck - Adler responde por mí, sonriéndome por lo bajo. Le devuelvo el gesto como puedo -. Su nombre es Beck. - Pues bien, Beck, ¿sabes cómo contactar a la compañía de tu póliza de seguro automotriz? - entrecierra los ojos y acomoda sus gafas. Abro la boca para contestarle, pero una carcajada sonora me interrumpe. Todos miramos confundidos a Henry, quien está rojo de la risa y con los ojos algo llorosos por el mismo motivo. Dylan enarca una ceja. - Perdona, perdona - eleva las manos a sus costados -. Pero, bro, ¿quién mierda habla de esa forma? ¿Cuándo te recibiste de abogado y no me enteré? - vuelve a reírse, logrando que Dylan revolee los ojos y Adler menee con la cabeza. Bea a mi lado suelta una pequeña risa ante el comentario de Henry, me giro hacia ella y la miro con los ojos bien abiertos, lo que logra que cierre la boca y deje de sonreír divertida, colocándose de nuevo en una pose de nogocios. - Henry - Blake dice, mirándolo con expresión cansada. Todos lo miran -, deja al chico hacer su trabajo, ¿si? Cómportate como un niño de diez años, al menos.  - Pues perdona por ocupar el humor como mecanismo de defensa ante el hecho de que mi padre me colgará del cuello cuando vea la minivan - Henry dice, pero Blake ni siquiera sonríe ante su comentario, lo que hace que él se ponga serio -. Va, disculpa. Como decías, asesina-de-mini-vans... Cuatro pares de ojos vuelven a fijarse sobre mí y trago saliva ante la tensión. Me siento presionada e inspeccionada bajo la mirada de cuatro de los chicos más atractivos y talentosos que he visto en mi vida. Por lo que el calor no tarda en subir por mis mejillas y mi lengua se traba dentro de mi boca. - Bueno, verán - Bea habla por mí, y la atención va a ella -. Esta es la primera vez que conducimos a Penelope, así que... - ¿Penelope? - Adler enarca una ceja, entretenido. - Pues su mini-van se llama José - se defiende Bea, encogiéndose de hombros, y los chicos menean la cabeza, de acuerdo con sus palabras -. Como sea... es la primera vez que Beck conduce esta limo. - Nos dimos cuenta de ello. - Blake sonríe con los labios apretados y expresión irónica, yo frunzo el ceño. - Lo que quiere decir que no tengo ni idea del número del seguro, o de si contamos con seguro en general - agrego yo y Henry envía la cabeza hacia atrás con fuerza -. Pero mi padre seguramente podrá ayudarlos con ese tema. - ¿La limusina es de tu padre? - Adler frunce el ceño en confusión. > - Um, sí. - respondo con algo de obviedad. - Pero... ¿por qué? - Henry frunce el ceño y Dylan revolea los ojos. - Henry, no le preguntas a las personas porqué tienen el auto que tienen. - le reprocha. - Dylan, no tienes que ser un dolor de culo todo el tiempo. - replica Henry, imitando el tono de voz de su amigo con ironía. - ¿Será todo el gel de cabello que ocupas que está dejándote tan estúpido, Henry? - Dylan lo mira hastiado. Bea y yo intercambiamos miradas, confundidas y entonces Blake interviene. - ¿Tu padre no es el dueño de Funeraria Swift? - me mira fijamente, con el ceño fruncido en duda. Lo miro confundida, ¿cómo sabe eso? - El mismo. - asiento lentamente. - ¿También es dueño de una funeraria? - Adler eleva las cejas -. Wow, eso es triste. - ¿Nos quedaremos toda la noche hablando del oficio de mi padre o solucionáremos el tema del accidente? - digo, con un tono algo cansado y con dolor de cabeza, cruzándome de brazos. Bea me mira unos segundos y yo la miro a ella. - Bueno, supongo que podremos pasar por tu casa mañana luego del instituto para arreglar el tema del seguro - dice Dylan y mira a Henry en busca de aprobación y él asiente -. ¿Te parece bien, Beck? Entro en pánico ante solo pensar que Dylan y Henry estarán en mi casa mañana luego del instituto.  Pero trago saliva y contesto: - Um sí... Claro. Súper. -  mi voz sale algo temblorosa, delatando lo nerviosa que estoy. Bea me mira negando con la cabeza lentamente y yo le sonrío con los labios apretados.  - Bueno, nos vemos mañana, entonces. - Adler me sonríe ampliamente y luego todos se despiden de forma indiferente, para luego darse media vuelta y abrir las puertas de su minivan.  Observo a Blake caminar hacia la puerta del acompañante. Es que es imposible no mirarlo, todo de el es magnético y llamativo, además, no mirarlo cuando se tiene la oportunidad debería ser considerado como un pecado. Justo cuando estoy por apartar la mirada, él gira su cabeza ligeramente hacia mi dirección. Y nos miramos. Siento que mi rostro expresa a la perfección lo paralizada que me siento. Mis ojos están bien abiertos, como los de un búho, seguramente. Lo que me confirma que me veo ridícula es cuando él frunce el ceño ligeramente, divertido y me sonríe de una forma que expresa a la perfección lo ridícula que me veo. - Deja de avergonzarte, cariño. - Bea me rodea los hombros con su brazo y me pega a su cuerpo. Blake se adentra en la minivan y por suerte lo pierdo de vista, entonces me doy cuenta de que estaba aguantando la respiración, ya que suelto un gran suspiro. - ¿Me quedo a dormir en tu casa hoy? - me pregunta mientras cada una camina hacia la limo, asiento algo desganada -. Genial. Enfrentaremos a tu padre juntas. Cuando cierro la puerta, escuchamos como el motor de la minivan lucha por encenderse. Una. Dos. Tres veces, y nada. Bea y yo nos miramos alarmadas y cuando Adler abre la puerta trasera y se baja del auto con expresión hastiada, bajo la ventanilla de mi lado lo más rápido que puedo. > Adler llega a mi lado y se inclina en la ventanilla con una sonrisa ladeada. - Um, ¿Beck? - dice. - ¿Si? - casi tengo miedo de responder. - Como que el motor de José no arranca - trago saliva ante la noticia y escucho como Bea envía su cabeza hacia atrás. Adler se rasca la nuca -. ¿Podrías llevarnos a nuestras casas? Asiento efusivamente y Adler me sonríe, para luego enderezarse y colocar ambas  manos a los costados de su boca, haciendo la forma de un megáfono. - ¡Dijo que sí! Entonces, las puertas de la minivan se abren todas al mismo tiempo y los chicos se bajan del coche sosteniendo sus instrumentos. Dylan se abraza a su bajo como si dependiera de ello. Henry se cuelga su guitarra eléctrica y Blake sostiene su guitarra acústica con una sola mano. - ¿Dices que mi batería entre en el porta equipaje? - Adler se inclina hacia adelante de nuevo, hasta el punto en que su rostro está sumamente cerca del mío. Trago saliva y como puedo asiento. Él sonríe -. Súper. ¡Hey, Henry, ayúdame con Monica! Frunzo el ceño. - ¿Mónica? - Bea susurra con expresión extrañada -. Estos chicos tienen serios problemas si nombran a sus instrumentos. - Bueno, tú le pones nombre a los autos, Bea. - No es lo mismo.  Entonces, Blake y Dylan se suben en el asiento trasero y observan alrededor con atención y expresiones entretenidas. Dylan me mira con los ojos entrecerrados. - ¿No han llevado a gente muerta en esta limusina, verdad? - su tono es algo preocupado. Blake se ríe en medio de un bufido y acomoda su guitarra sobre sus piernas.  Mi boca se seca de solo verlos. Dylan se ve estupendo con su nuevo color de cabello. No pensé que el rubio platinado le pudiera quedar tan bien. Además, nunca antes lo había visto con gafas tampoco y le quedan espectaculares. Sus ojos color caramelo resaltan con lo largas que son sus pestañas, y por lo apretada que le queda la camiseta que tiene puesta, seguramente ha estado yendo al gimnasio últimamente. > Agito la cabeza al darme cuenta de lo raro y preocupante que es el hecho de que me sé toda su vida. Pero bueno, eso podría culparse al hecho de las r************* , y sobre todo, al hecho de que Henry ama subir miles de fotos e historias todos los días.  Nada que ver con Blake, que su última publicación fue hace casi ya un mes y medio. Ante el pensamiento, mis ojos van a Blake. Tiene la cabeza tirada hacia atrás en el asiento y mantiene los ojos cerrado, con expresión tranquila. Casi parece dormido. Aprovecho su distracción para admirarlo y aprovechar tenerlo tan cerca.  Blake tiene la tez blanca, casi es un poco pálido, debo decir. Su cabello n***o azabache está algo largo, y mechones caen en su rostro de facciones perfectas. Su nariz es recta, sus cejas algo gruesas y tiene un pequeño rastro de barba en su mandíbula, la cual tiene más estructura que mi vida en general. Sé que no está dormido por el hecho de que mueve sus dedos distraídamente sobre las cuerdas de su guitarra. El sonido es mínimo, pero bonito. Al cual mi cerebro se hubiera concentrado aún más si mi parte hormonal no hubiera parado en la cuenta de lo largos que son sus dedos, y lo gigantes que son sus manso. Eso, más el hecho de que tiene puesto un anillo en el índice y otro en el pulgar. Trago saliva y siento como Bea me pega un codazo. - Cierra tu boca, Beck. - me susurra.  Le hago caso y justo en ese momento Adler y Henry se montan en los asientos traseros también. Henry estira sus piernas completamente, y solo entonces me doy cuenta de lo alto y largo que verdaderamente es. Mira alrededor y ladea la cabeza, para luego observarme a mí. - Nada mal - dice -. Quizás si José muere compraré una como esta. - José no morirá - Adler dice, revoleando los ojos y yo me giro hacia adelante para encender el motor -. O bueno, eso espero. - Créeme, amigo, tengo una conexión inexplicable con esa minivan, y siento que murió. - escucho la voz de Henry a mis espaldas mientras conduzco, suena apenado y me siento mal por él. - No seas exagerado - Dylan dice -. Además, si José muere, dudo que tus padres decidan comprarte otro auto. Menos una limusina. - Sí, y además, ¿por qué, en el nombre de Dios, querrías una limusina? - Adler comenta y por el retrovisor veo como lo mira extrañado. - ¡Porque es increíble! - responde Henry. - ¡Exacto! - Bea se gira sobre el asiento y sonríe a Henry de oreja a oreja -. Al fin alguien que tiene buen gusto por aquí. Le he estado diciendo a Beck toda la noche que tener una limusina es genial. - Es ridículo. - dice Blake, y digo yo, ambos al mismo tiempo. Siento cierto calor recorrerme todo el cuerpo pero lo ignoro y me aclaro la garganta. - Um, ¿a dónde, chicos? - pregunto.  - Ah, claro - Dylan dice -. Tienes que hacer quince manzanas más y luego girar dos veces hacia la derecha. Asiento. - ¿Me puedo quedar en tu casa? - le pregunta Henry -. No estoy de humor para tolerar a mis padres hoy. Menos al cuestionario que se me vendría encima si no llego con José. - su tono preocupado me hace sonreír un poco. - Claro.  - Me quedo también - habla finalmente Blake, pero por el retrovisor noto que sigue en la misma posición que en el principio -. Estoy muy cansado como para ir a casa. - ¿Te sientes bien? - noto el tono preocupado de Adler y cuando me detengo en el semáforo miro un poco sobre mis hombros. Los ojos de todos están fijos sobre Blake, con las expresiones serias. - Sí, hombre - chasquea la lengua y entonces abre los ojos, sentándose bien en el asiento -. Ya sabes como termino después de las presentaciones cuando hace mucho calor. Adler se ríe. - Qué va, si amas sudar - lo pincha Henry -. Tu excusa favorita para sacarte la camiseta y que todas las chicas se vuelvan locas. - ¿Qué dices? - Blake frunce el ceño y luego sonríe de manera pícara -. Todos se vuelven locos, no solo las chicas. - Uf, sí - Adler muerde su labio inferior y envía la cabeza hacia atrás -. Vi al pelado de la barra mirarte con ojos de domador de fieras.  Henry, Dylan y Adler se ríen a carcajadas y Blake solo niega con la cabeza riendo por lo bajo. Mientras conduzco e intento concentrarme en el tráfico en vez de en su tema de conversación, Bea me mira con una sonrisa contentísima. - ¿Qué? - digo en voz baja. - Henry Stewart y Adler Mickels están en el asiento de atrás, esa es una suficiente razón para sonreír como maniatica. Me río. - ¿Por qué no hablas con ellos? - frunzo el ceño, mirándola confundida -. No es nada común de ti no decir nada. - Debo admitir que por primera vez en mi vida estoy en blanco - niega con la cabeza, decepcionada de sí misma -. Puedo lidiar con uno a la vez, ¿pero todos juntos? - niega con la cabeza -. Sé controlar a los hombres, Beck, pero no a estos hombres.  Me superan. Me río y sigo las direcciones que me ha indicado Dylan. Frunzo el ceño al reconocer el vecindario y entonces recuerdo cuál es su casa. La que tiene un poco de estilo victoriano, con un porche grande al frente y dos árboles bonitos y altos. Dylan subió una foto con su hermana hace poco, ambos de pie en la puerta de su casa, así que no me es difícil reconocerla. Me detengo en frente y apago el motor, para luego girarme hacia ellos. Dylan tiene el ceño fruncido. - ¿Cómo sabes que aquí vivo? - pregunta extrañado, enarcando una ceja. Y... me entra el pánico. Pero, por suerte mi mejor amiga está ahí para rescatarme. - ¿De verdad aquí vives? - dice falsamente sorprendida, actuando bien -. Le dije que se detenga aquí de casualidad. - sonríe de forma angelical y Dylan la mira extrañado. - Okey... - aclara su garganta y abre la puerta -. Gracias por traernos, Beck. Aunque, bueno, supongo que nos lo debías después de matar a José. - ¿Quién es el que no tiene modales ahora eh, O'Connor? - lo pincha Henry mientras toma su guitarra para bajar de la limo. - Hey, esperen - Adler dice -. Tengo que orinar. - Tú y tu vejiga de ardilla. - Henry bufa y se baja del auto luego de Blake.  - ¿No te molesta llevarme a mi casa, Beck? - pregunta el baterista, girándose hacia mí. - No, para nada.  Me sonríe y luego baja corriendo del auto. Dylan por su lado, se inclina en la ventana de Bea, casi dándole un paro cardíaco. - ¿Quieren bajar a beber algo? -pregunta -. Adler se toma su tiempo en el baño.  - No creo que... - ¡Por supuesto! Uf, tengo tanta sed.  Miro a Bea con los ojos bien abiertos y ella sonríe triunfante. Así que, me armo de valor y me bajo del auto con ella, con mis rodillas temblando un poco. La casa de Dylan se ve bien cuidada y es extremadamente grande como para que solamente cuatro personas vivan aquí.  Sí, sé cuántas miembros familiares viven con él. Sí, es extremadamente alarmante la cantidad de cosas que sé de la vida de todos los integrantes de BHAD. Suspiro y le sonrío al bajista cuando se mueve a un lado y me permite pasar luego de Bea. Miro alrededor y no me sorprendo con lo que me encuentro, ya que me esperaba que Dylan viviera en una casa así. Es grande, espaciosa, está bien decorada y cuenta con un candelabro gigante en medio, que seguramente vale más que toda mi casa. - Vengan, chicas - nos dice amablemente mientras nos guía hacia una sala de estar a la izquierda de la entrada -. Henry se está preparando un sandwich en la cocina y creo que Blake ya se fue a acostar. Pero pueden esperar a Adler aquí. ¿Quieren agua, jugo, una soda?  Me sorprende lo educado y atento que es. No puedo evitar sonreírle, sintiéndome halagada. - Solo agua. - responde Bea. Dylan sonríe y se va. Bea y yo nos miramos y hacemos exactamente lo mismo, al mismo tiempo: abrimos los ojos como platos y nos tomamos las manos, para luego gritar en voz baja como las locas desquiciadas que somos. - ¡Estamos en la casa de Dylan O'Connor! - Bea salta en su lugar y se detiene de repente, intentando recomponerse -. Dios, ¿viste lo lindo que es? Es tan lindo que hasta me podría hacer pis encima si me sonríe una vez más. - Bea, basta, tenemos que actuar natural. - ¿Natural? Hemos sido fanáticas de estos chicos hace dos años, Beck, yo creo que podemos volvernos un poquito locas al respecto. - No sé tú, pero no me gustaría que me tacharan de loquita acosadora. - me enderezo y miro alrededor, asegurándome de que no haya nadie cerca escuchando. Bea bufa. - Eso es lo que eres, amiga mía - revoleo los ojos y Bea se ríe -. Bueno, cambiando de tema, dime que sucedió con Cameron hoy, ¿por qué tenías esa cara? Todas las buenas vibras, mi buen humor, mis ganas de disfrutar al cien por cien de lo que nos estaba tocando vivir en ese mínimo momento, se fueron directamente por el caño en el momento en que a Bea se le ocurrió sacar ese tema de conversación. Suspiro pesadamente, hastiada en realidad, y paso una mano por mi cabello. - No es nada malo en sí - intento engañarla, pero obviamente no me funciona -. Básicamente, sus padres no estarán mañana, y me invitó a pasar la noche con él. Los ojos de mi amiga se abren en sorpresa y su sonrisa emocionada se ensancha en su rostro. - ¡Al fin!  - Yo pensé lo mismo - la detengo y su sonrisa es cambiada por una mirada de confusión -. Hasta que saqué el tema de... - aclaro mi garganta, sin querer decirlo en voz alta -, ya sabes qué. Y entró en pánico. Huyó de mí. Se fue con su mamá, literalmente. Bea está igual de confundida que yo, me mira con suma curiosidad pero al mismo tiempo algo de enojo. - Es oficial, Beck - dice, en tono seguro -, tienes que dejarlo. La miro alterada. - ¿Qué? Claro que no - trago saliva, mirándola mal -. No es algo como para dejarlo, Bea. No es para tanto. - ¿Disculpa? - ríe sin gracia -, que tu novio de hace un año no quiera acostarse contigo, es preocupante. Abro la boca para defender a Cameron y a nuestra relación, pero entonces, una voz más se hace presente. - ¿Quién no quiere acostarse con quién?  Bea y yo nos giramos al mismo tiempo hacia la puerta y mis ojos casi se salen de mi cabeza cuando el rostro curioso y algo divertido de Blake Jacobs nos observa con una ceja enarcada mientras entra a la habitación en paso lento y relajado, para luego detenerse frente a nosotras y guardar las manos dentro de los bolsillos de su jean. Eleva las cejas en espera de una respuesta. - ¿Y bien? - dice, y por su expresión sé que se divierte con el asunto.  - No es de tu... - empiezo a decir, pero soy interrumpida. - El novio de Beck no quiere tener sexo con ella - Bea suelta en un hilo de palabras apresuradas. Noto como un instinto asesino que no sabía que tenía dentro de mí crece y me recorre todo el cuerpo al mismo tiempo que me giro lentamente hacia mi supuesta mejor amiga, para mirarla con todo el odio que me cabe en el cuerpo en este momento. Ella me mira con los ojos bien abiertos, rogando porque la perdone. - Ah, ya veo - me giro hacia Blake y él nos observa tranquilo. Sus ojos se encuentran con los míos -. Lo hago yo si él no quiere. - su sonrisa relajada casi me tira al piso. La sangre deja de fluir por mi cuerpo. Siento como mi rostro palidece por completo y abro la boca en vano, porque nada sale de ella. Bea a mi lado, aparentemente está igual, aunque no sabía decirlo ya que mis ojos solo tienen tiempo para estar fijos en Blake frente a mí, quien continúa mirándome relajado. No sé que decir. No sé como reaccionar. No sé como... - Era un chiste - dice, al cabo de unos segundos. > Aclaro mi garganta con fuerza y me río nerviosa. Bea en cambio, continúa seria, mirando a Blake. - Claro, por supuesto - bufo y rasco mi frente. Dylan entra a la sala de repente y suspiro aliviada cuando nos extiende los vasos de agua. - Aquí tienen. Tomo el vaso que me ofrece y me bebo toda el agua de un trago bien largo. No me había dado cuenta de lo sedienta que estaba, y de lo seca que estaba mi garganta. - Tengo que ir a encargarme de unas cosas con Henry. Pero, em, gracias por el favor. Supongo que nos veremos mañana para solucionar el tema del seguro.- Dylan me sonríe un poco y yo asiento, luego, tan rápido como entró, así desapareció. Y de nuevo, nos quedamos solas con Blake, quien se ve más que entretenido recostado por el marco de la puerta, sin apartar su mirada de nosotras. Bea nota lo tensa e incómoda que me siento y decide romper el silencio. - El concierto de hoy estuvo increíble. - le dice, sonriendo. Blake se encoje de hombros. - Podría haber estado mejor. - responde, simple. Bea enarca una ceja. - Bueno, siempre están geniales, en realidad. - Sep. Eso es lo que nos suelen decir. - Blake le sonríe, pero no se ve muy amigable. De hecho, se ve de malhumor, pálido y algo cansado.  Por la expresión de Bea, se que no le cae para nada bien el tono con el que le está contestando. - Podrías solamente decir un gracias. - le espeta, ya con sus cables pelados. La miro alarmada y espero que Blake no se la tome a mal. Pero cuando lo observo, él solo sonríe cansado. - Gracias - dice, finalmente y luego nos mira con el entrecejo fruncido -. ¿Cuáles son sus nombres? Bea bufa en medio de una risa sin gracia y revolea los ojos al mismo tiempo que se cruza de brazos, por lo que decido responder por ella. - Ella es Bea - Blake me mira -. Y yo soy Beck. Enarca una ceja. - ¿Corto de Rebecca, o algo? Niego con la cabeza. - Solo Beck. - Parece nombre de chico.  Elevo las cejas y Bea suelta una exclamación. No me sorprende su comentario, me han dicho eso muchas veces antes. - Lo sé - Blake empieza a sonreír divertido, pero no me contengo en decir lo que me pasa por la cabeza -. Tu nombre parece de perro. La sonrisa se borra de sus labios al instante y se cruza de brazos, pero no dice nada más, solo suelta una pequeña risa sarcástica y se da media vuelta para luego empezar a caminar hacia las escaleras. Por alguna razón, no quiero que se vaya enojado, no quiero que piense mal de mí o que crea que... no sé, que lo odio o algo parecido. Así que, en un estado de nerviosismo y de pánico abro la boca y digo: - Blake... tu nombre combina con el mío. Al instante en que esas palabras salen de mi boca, me arrepiento. Un rubor de verguenza me sube por las mejillas, más que nada cuando Blake detiene su paso en las escaleras y se gira lentamente hacia mí, para observarme extrañado y bastante confundido. Me mira como si fuera una rarita. Y creo que le he comprobado que lo soy en verdad. - Okey - dice lentamente, casi suena como una pregunta. Luego traga saliva y apunta a sus espaldas con su pulgar -. Me iré a dormir. Supongo em... que las veré por ahí o algo. Y, cuando por fin termina de subir las escaleras, siento como la mano de Bea golpea la parte baja de mi cabeza. - ¿Qué carajo fue eso, Beck? - me reprocha. - Paniqué. - No me digas. - ¡¿Y tú por qué carajo le dijiste lo de Cameron?! - la miro enfadada y ella abre y cierra la boca varias veces. - Um... Paniqué. - Oh, que conveniente. Paso una mano por mi rostro, exasperada. No puedo creer que Blake Jacobs esté al tanto de mis problemas de pareja, mucho menos puedo creer que le dije "Blake, tu nombre combina con el mio". ¿A quién carajo se le ocurre decir algo así? Estoy loca. Estoy loca y él lo sabe. Maldita sea, ¿con qué cara apareceré en sus conciertos ahora? En medio de mi crisis, Adler entra en la habitación. - ¿Vamos? - su sonrisa desaparece en cuanto ve nuestros rostros -. Ay, no, ¿qué les dijo Henry? - ¿Eh? No, no nos dijo nada - el rostro de Adler se releja al instante -. ¿Vamos, entonces? - Sí. Me sonríe y le devuelvo el gesto. Pero, aún de camino hacia la casa de Adler, no puedo parar de pensar en que acabo de pasar el mayor de los ridículos con Blake Jacobs. BLAKE "Blake, tu nombre combina con el mío" Me río al recordar las palabras de Beck. Un nombre que seguramente hubiera olvidado si no me hubiera dicho algo como eso en primer lugar. Sí que es rara.  La entiendo, de igual forma. Yo también reaccionaría como ella si me tuviera a mí mismo en frente. Suspiro y me tiro en sofá de la habitación de Dylan. Tomo mi guitarra entre mis manos y empiezo a jugar con las cuerdas una vez más. Tengo una melodía pegada en el cerebro hace tiempo, pero no puedo hacer nada con ella. Es frustrante. Además, inevitablemente, la oración de Beck se me viene de nuevo a la cabeza y me río. Que ridículo. - ¿De qué tanto te ríes? - Henry se tira en la cama de Dylan.  - De nada.  Dylan entra a la habitación y mira con una mueca de hastío a Henry. - Bro, ¿qué te dije de tus zapatillas en la cama? - se queja y el susodicho revolea los ojos antes de sacarse las zapatillas y volver a acomodarse -. Gracias. - De nada, preciosa - Henry le tira un beso y me río negando con la cabeza -. Fue un buen show, ¿no? - Blake desafinó varias veces - Dylan me tira una mirada y yo revoleo los ojos -. Excepto que nadie lo notó porque estaban demasiados concentrados en tu cuerpo y tu carita de el príncipe encantador. - ¿Son celos los que huelo, Dylan? - lo pincho mientras mis dedos juegan con las cuerdas de la guitarra -. Hey, no es mi culpa ser el que tiene la mejor voz. Todos saben que el vocalista es el que más atención recibe - Henry bufa -. Pero no sería nada sin ti y tu bajo, Dylancito. - Ajá, claro - revolea los ojos y se sienta en el borde de la cama, a los pies de Henry -. La noche hubiera terminado mejor si esa chica no nos hubiera arrollado - niega con la cabeza, desaprobatoriamente -. ¿Cómo es que se llamaba? - Beck. - le responde Henry -. Sí, esa parte fue una mierda. Pero ella es agradable. Su amiga también. No habló mucho pero - se encoje de hombros -, lo supongo. Mi estómago me lo dice. - Debes dejar de tomar decisiones basadas en lo que tu estómago te dice, Henry. Es por eso que no apruebas química. - Hermano, yo solo sigo mis instintos. Que los químicos reaccionen de formas raras ya no es mi culpa. - Es precisamente eso de lo que estoy hablando, Henry. Si tan solo... Pongo los ojos en blanco ante sus palabras y vuelco mi atención al traste de mi guitarra de nuevo. Mi cerebro intenta conectar mis dedos con las notas. La. Do. Sib. Fa. Repito esas notas una y otra vez. Luego las uno. Luego las repito, y las vuelvo a unir. - ¿Y eso? - Henry vuelca su atención en mí y me despierta de mi ensimismamiento. - Una melodía que ronda por mi cabeza hace unos días. - respondo, encogiendo mis hombros. - ¿Estás componiendo? - Dylan eleva las cejas, sorprendido. - Algo así - suspiro y dejo la guitarra a un lado -. No se me da bien eso de escribir y componer. - Que quieras hacerlo ya es algo - Dylan me sonríe, dándome ánimos e internamente le agradezco por eso. Él siempre ha sido el más amable de todos nosotros -. Solo nos falta tener nuestros temas propios y listo, estoy seguro que llegaremos lejos. - ¡Pero si ya tenemos un tema propio! - Henry se queja y yo suelto un quejido -. Les di la canción que compuse hace meses. - Henry, por última vez, no tocaremos una canción que se titula "Bitches all the way". - Dylan le dice lentamente en tono cansado. Henry lo mira ofendido. - ¿Por qué no? - Es denigrante, hermano - Dylan niega con la cabeza despectivamente -. ¿Has leído esa letra? Es horrorosa. - Mejor tener algo propio a esperar a que este escriba canciones propias - me apunta a mí -. Si necesitas ayuda, Blake, ya sabes que me tienes aquí. - Gracias. Pero no gracias. Dylan se ríe y luego me mira. - ¿Te sientes mejor? - me pregunta, luciendo ya algo serio. Me tenso y me acomodo mejor en el sofá -. Hoy te quedaste sin aire en la presentación. Lucias cansado. ¿Va todo bien? Trago saliva y mi corazón palpita con fuerza contra mi pecho. Pero me recompongo al instante. - Todo bien - encojo mis hombros -. Seguro estoy por resfriarme o algo. - No te acerques a mí entonces. - Henry dice, en tono de broma y todos nos reímos -. En fin, ¿con qué canción creen que debamos abrir la presentación en el club este fin de semana? Yo diría que... - No, Henry, por última vez, nada de Kanye. Joder. - Dylan se tira hacia atrás en la cama y en cuanto Henry empieza a discutir acerca del repetorio que quiere darnos, mis oídos se desconectan de ellos. Mi cerebro, por su parte, sigue reproduciendo las notas con las que estuve jugando, intentando dar forma a lo que creo que sería nuestra primer canción original. 
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