Caer en la boca del lobo

1281 Words
No es que fuera malo el sentir atracción por alguien, desde mi perspectiva para mí era malo, porque él me recordaba al hombre que acabó con mi familia. Él era uno de los causantes de mis desgracias. Por eso es que busqué la forma de acercarme a él, e hice todo lo necesario para acceder a su círculo. Y para eso me puse en plan araña, empecé a tejer mi propia telaraña, fue así como terminara siendo contratada en ese Bar al que el susodicho hombre frecuentara regularmente, y para mi suerte, en mi segunda noche de trabajo lo vi entrar mientras yo bailaba en una tarima alta, lo suficiente como para ser vista por todos los caballeros que llegaban a dicho lugar. Desde donde estaba bailando, me movía como una culebra, parecía que no tenía vértebras, yo estaba atrapando todas las miradas de esos lascivos sujetos llamados, “caballeros”, pero de quien más yo quería llamar la atención, era de ese hombre, y por fin su mirada se posó en mi, en vez de sentir satisfacción porque estaba logrando mi objetivo, me sentí atraída a él, a esos ojos de mirada autoritarias, me echó esa con esos ojos que traían un pedazo de cielo metido en ella. Mi cuerpo reaccionó a sus encantos, pues me sentí tocada por esa presencia abrumadora. Era atractivo en todos los aspectos posibles, su físico era perfecto, un hombre dotado de buena figura proporcional en sus músculos, un físico atractivo, bello, encantador, y lo que le daba más realce, era su madurez, no era un jovencito, tampoco un anciano, estaba en el punto equilibrio de la edad que debía, según mi percepción, un encantador de mujeres. Un hombre de contextura atlética, alto, pero proporcional, dueño de un rostro mejor trabajado, se veía que Dios trabajó muy relajado a la hora de pincelarlo. Sus rasgos eran muy bien definidos, su penetrante mirada engatusaba a cualquier mujer, a la vez que te atrapaba si lo veías por varios segundos seguidos. El día que este hombre llegó a ese Bar donde yo ya me hallaba, mi propia conciencia se hizo alarde del deseo, mi cuerpo por completo se erizó, y me sentía como niña puberta, lista para lanzarme a las llamas del deseo. Realmente quería hacer cosas que nunca hice, como ir ante él y bailar eróticamente para él. Cuando Vladimir posó sus ojos en mi, me hizo sentir cosas que nunca antes había sentido, como por ejemplo, “tener la iniciativa de ofrecerme para un acto concúbito” un frío estremecedor recorrió mi cuerpo, mis ganas de seducir incrementaron sin llegar a un razonamiento lógico. Estaba muy caliente como mujer, e hizo olvidar mi verdadero propósito. “Matarlo”. Si, así era de complicada mi situación, quería mat4arlo, pero también quería amarlo. Todas mis ideas me llevaban a un mismo propósito, la de acabar con su miserable vida, así habiendo sido parte del gran complot que acabara con mi familia, yo también quería acabar con su vida en la primera vuelta, pero me era imposible desde el momento en que lo vi, porque también quería sucumbir a esta loca pasión morbosa que él acababa de despertar en mi. Siendo este hombre, el dueño de una inmensa fortuna, su presencia hizo revuelo en las prepagos en el lugar, las mujeres de vida alegre que se dedicaban al trabajo de engatusar hombres con dinero, siempre se volvían locas ante la presencia de Vladimir, pero el hombre era un tipo raro. Sea que fuere por su estatus de Jefe matón o un delincuente con suerte, el siempre hacía revuelo. Aunque deba aclarar que muchas otras tantas mujeres, no iban solo para lograr acercársele a hombres con vidas prominentes, estas otras clases de mujeres, buscaban amantes sagaces y apasionados que le diera algo de acción candente en sus descoloridas vidas. Aunque este hombre movía los hilos del tráfico de estupefacientes, y otras tantas sustancias ilícitas, las cuales eran prohibidas en la mayoría de los países en donde su demanda era lo más alto posible, algo de su humanismo todavía lo conservaba intacto, aún soñaba con casarse, tener hijos y formar una hermosa familia, para Vladimir las personas que caían a los vicios, no eran más que personas sin carácter propio, sin falta de control, para el esas vidas no valían nada, porque eran objetos del vicio. Era verdad que el vicio de muchos beneficiaba sus grandes ganancias, los estupefacientes, eran el producto que el ofrecía, tenía una red de mujeres, que servían para el placer, vendían sus cuerpos con el fin de generar ganancias, lo que estaba especificado como un trabajo inmoral y servil, en caso de hacerlo por sus propias decisiones, y en caso de no, era una red de esclavitud para muchas mujeres engañadas. Según para Vladimir, todos los involucrados eran por juicio y su libre y sana voluntad, pero, ¿Era así? Había que ser revisado y reafirmado tales acciones. Mientras más me indagaba en su vida, más colérica me volvía, y esto era al doble porque sentía este enjambre de emociones surgir de mí interior y desear a este hombre como mi pareja s****l. Sabía que él era el bad boy , pero me gustaba, y eso encendía más mis alarmas. —¿Que pasa amor mío? —dijo después de que detuviera el largo beso que nos infringimos. —¿Amor? ¿Escuché bien? —dije levantando mis cejas arqueadas. —No soy un hombre fácil —dijo imitando una risa sonora. Pensé en ese momento «Maldito mentiroso» Como que no sé que acaba de pisar a la mujer que le trabaja, no por nada soy Sakura, me dije entre regañadientes. —¿Que pasa? —preguntó tocándome suavemente en el hombro. —¡Nada! — dije sin poder reservar la molestia que empezaba a fluctuar de mi interior. —Ya sé —dijo sonriéndose conmigo siempre —. Yo siempre he sabido que cuando dice que no pasa nada es porque realmente está pasando algo. — Mi amor, dime ¿que pasa? — me enfadé todavía más con esta persona. Pues de por sí ya me hacía sentir muy culpable, y ahora al saber que me quería hacer creer lo que no era, me reventaba la bilis. —¡No pasa nada, solo no me gusta que me traten de ver la cara de babosa! —rechiné los dientes al aclarar por ultima vez. — Además — aclaré con disgusto —. No somos nada tú y yo. No confundas las cosas, solo estamos tomando del otro algo de placer momentáneo —dije y vi oscurecer su rostro hermoso — satisfecha de su reacción, sonreí hasta en ese momento y traté de besarle, pero él me apartó de él rápidamente. —Entonces, si es así que no tenemos nada tú y yo. Puedes irte ahora — su voz resonó autoritariamente. Claramente pude darme cuenta que estaba hablando en serio. — ¿Que pasa cariño? — dije riéndome de su reacción —solo quería follar e irme a dormir tranquilamente, ¿porque estás confundiendo todo el rollo? —hablé sin demora y vi cómo se sacudía la ropa para ponérsela. Me había dejado solo con el sartén caliente. —Diablos señor Savackosk, no conocía su lado delicado — murmuré con enojo. —No entres a la boca del lobo. Podrías salir lastimada — me dijo sin mirar, tuve que irme del lugar porque yo misma estaba tan enojada que no estaba en mis cabales. Tiempo después sabría que Savackosk era apodado el “Lobo Solitario” por toda su tendencia a estar solo, trabajar solo, y no tener a nadie detrás de él.
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