Conocer un poco su corazón.

1605 Words
— ¿Farich? — repitió el nombre de su esposo muerto y ahi supo que se había expuesto demasiado ante un hombre tan peligroso y con poder. — ¡Si, quien es el! — exigió saber. — No tengo porque responderte — gruñó ella. El hombre quien nunca rogaba por saber la vida de alguien, esta vez sentía que le hervía la sangre en sus venas. — ¡Aléjate de él o ciertamente morirá por mis manos —amenazó con celo desmedido, la respiración de Vladimir era ajetreada y estaba como perro rabioso. — ¡Que pasa contigo! — reclamó asustada. — Ya te dije, tú y yo no somos nada —el se abalanzó encima de Sakura y la mantuvo debajo de su cuerpo, lejos de lastimarla, solo la tenía como acurrucándola debajo de él. — Desde que me sedujiste en ese Bar, tú ya te ofreciste a mi. Te dejaste tocar y te he hecho mía, nadie a venido a mi santuario, absolutamente nadie, y tu estás aquí, te he traído. — Así que ya sabes … — ¡ Eres Mía ! — En tus sueños — siseó Sakura. Parecía como que le gustaba llevarle la contraria, ella sentía el cuerpo de él sobre ella, sin embargo a pesar de ser un cuerpo fuerte y musculoso, no se sentía asfixiar. A esa cercanía se le sumó el olor a macho de él, era verdad que a Sakura le gustaba tenerlo cerca, esos ojos, esa piel de trigo bronceado, esos ojos, la tenían al borde de la locura. Y algo más grave era, que Sakura finalmente no pensaba en la venganza. Tan solo quería que el la hiciera suya, que la tomara, que no le pidiera permiso de ningún tipo, que solo le diera rakataplán y zas, entrar en ella y hacerse una sola carne. Pero para desgracia de sus atormentados deseos, el se quitó de encima y la dejó libre. Tan libre como para irse de ahí y no volver jamás. Vladimir se quitó de encima porque siendo el tan controlado, ahora mismo quería sacar su anaconda y dejar que se metiera a la cueva de Sakura. Así que para evitar hacer algo en contra de la voluntad de ella, quería que mejor se fuera para así calmarse. No era que Vladimir no viera carne de mujer a lo largo y ancho de su vida, era que él no las veía como algo de su interés personal, pero el cuerpo de Sakura para este hombre si representaba algo sagrado, y aún cuando uno de sus negocios era vender placer a a otros con la compañía de mujeres hermosas, Vladimir nunca las vio como objeto para sus juegos. Ella era muy diferente a esas tantas mujeres que llegaban a sus negocios, rubias, morenas, pelirrojas, azabaches, para Vladimir desde un primer momento que viera a Sakura , hizo click con ella. Solo el hecho de tenerla así abrazándola para llevarla arriba, él ya sabía que su pistolón había reaccionado automáticamente. Algo que no pasó nunca con ninguna otra mujer, porque ni cuando estaba comprometido con Anna, él la deseó tanto, o bien, no pensaba en sexo con Anna, claro, quería tener una vida con ella, pero no al grado de sentir esta pasión que le quemaba así con Sakura. Ahora mismo, Vladimir solo pensaba en cómo poner a Sakura sobre la cama y hacerle el popiurri, o bien como hacemos referencia, hacer con ella un buen delicioso. “Ella es la mujer de mi vida” pensó Vlad. Mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. Se había retirado de la habitación, y Sakura había quedado sola. En ese momento a solas, ella recapacitó, salió de la habitación encontrando una enorme mansión, tenía buenos gustos, porque toda la casa estaba decorado de forma lujosa. Alguien saludó a Sakura, era la ama de llaves. — Hola señorita — dijo mostrando una sonrisa servicial. — Hola —Sakura solo quería perder su cara, la mujer añadió al saludo. — Es usted muy bonita — ella levantó la vista para mirar a la mujer, era la encargada de la casa de Vladimir. — Soy Margot —se presentó — , cuido de Vlad — concluyó. — ¿Ah sí? — murmuró Sakura mirándola fijamente. — Si — dijo ella sonriendo. — Es que estoy muy feliz por él. — ¿Porque esa felicidad? — preguntó. — Vladimir no es como usualmente las personas creen que es, él muestra una fuerza, un vigor muy grande, pero está carente de amor — al escuchar esto, Sakura pensó que esta mujer debía no conocer tan bien a este hombre malvado, o simplemente era su fan número uno. Como Margot viera que Sakura no se convencía de lo que ella dijera, ella insistió en confesar más cosas de Vladimir. — Por favor, no te alejes de él. Eres importante para Vlad, por eso te trajo aquí. — Te equivocas —respondió Sakura, ella estaba segura que ella era una más de las tantas mujeres que el se follaba, así que le haría caer la máscara a ese hombre, pensó. — No, no es así. Al morir sus padres, yo decidí quedarme a su lado. Era muy joven para ese entonces, y quedó a cargo de su hermano Sergei — contó Margot. — Todos lo apodan el monstruo, y está bien hacerse de una reputación así para repeler a tanta gente malvada, así sobrevivir en este mar de salvajismo en la que está, pero lo cierto es que Vlad es un pan de Dios. —Señora Margot, ¿porque me está diciendo todo esto? —preguntó Sakura. — Porque en muchos años, yo nunca vi a mi niño Vladimir tan cerca de otra mujer como ahora lo está de ti — ante tan argumento Sakura se rió bajo, para luego decir lo siguiente. — Y su prometida, ¿qué? — ¿Qué prometida? — murmuró Margot extrañada. — Acaba de mencionar a su prometida, a la que quiere mucho. — Bueno, pueda que no haya olvidado a Anna, porque uno no manda al corazón a sacar del pecho a las personas por más mal que te hayan hecho. Y Vlad es de esos tipos que no olvida un gran amor— agregó con tristeza. — ¿Quién es ella? — preguntó Sakura. — Anna era su primer amor, pero ella no supo valorar a Vladimir. Ella prefirió casarse con otro hombre, y desde entonces, yo no había visto interés de mi querido Vladimir hacia otra mujer, hasta ahora contigo. Se hizo un silencio largo. Luego Margot dijo: —Disculpa que te haya hablado así de Vladimir, pero hasta las personas que aparentan ser los más fuertes, necesitan a alguien que les de amor, que les de abrazos. Todos lo necesitamos — dijo en un tono apagado. — Pareces buena chica —dijo antes de bajar las escaleras. Sakura quedó en silencio. Parecía que un quintal de mezcla de cemento la retenía de marcharse de casa de este hombre. Y porque no, en el fondo de su corazón anhelaba que todo lo que dijo Margot fuera verdad para así no tener tanta culpa de pasar tiempo con Vladimir. Cuando Sakura salió de la casa de Vladimir, se encontró con un auto blanco blindado, este se aparcó a su lado y el vidrio de la ventana se bajó, se vio el rostro serio de Vladimir. — Sube, te llevaré. — No tienes que hacerlo — dijo Sakura encogiéndose de hombros. — Vamos, sube, sino no podrás irte, estamos lejos — le aclaró. Sakura se sentó al lado de copiloto y el auto arrancó. En vez de llevarlo a la ciudad, Vladimir llevó a Sakura a una pequeña aldea, o hacienda. A su llegada, todos salían a saludarlo efusivamente. Sakura solo estaba en silencio, estas personas parecían de origen humildes, pero felices, vivían en una hacienda enorme y en total era como unas siete familias. Todos estaban en armonía y alrededor de Vladimir, le tomaban la mano y se lo apretaban, se veía que le tenían aprecio. Después de pasar una hora con estas personas, finalmente volvieron al auto para marcharse. — ¿Quienes son ellos? — cuestionó Sakura — , ¿porque me trajiste con ellos? Soy una desconocida, ¿porque me traes a tus escondites? — Vladimir hizo silencio antes de responder a Sakura, luego dijo: — Quería que conocieras parte de mi — como viera que Sakura estaba algo confundida, el continuó. —Mi hogar es sagrado y te traje, porque eres importante para mí. Te traje con estas personas, son mis amigos y los aprecio de corazón, allá afuera no sé quién es quién, todos son egoístas y tramposos, así que aquí entre ellos me siento más humano, más siendo yo mismo. Ella había comprendido la finalidad de sus actos, Vladimir quería que ella lo conociera tal a cómo él era realmente. Conforme iba manejando, el lugar era desértico, así que Sakura se levantó ya e cruzó al asiento de Vladimir, ella levantó su falda y puso su flor sobre el pepinillo de Vladimir, él estaba sorprendido. En el pasado jamás haría esto con una mujer, pero no estaba en las condiciones de rechazarla. Detuvo el auto abruptamente y se dejó asaltar. Sakura empezó por darle un abrazo largo y tendido, luego besó la frente de él, luego sus besos bajaron por sus tupidas cejas bajando hacia sus ojos, y de sus ojos a sus mejillas, nunca antes Vladimir había sido tan mimado así, él sentía que su entrepierna estaba cargado, se sentía algo avergonzado por las reacciones naturales de su cuerpo.
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