Marina sola se abrió las piernas dando un enfoque a su va&gina, el hombre no pudo dejar de elevar los ojos al rostro de la mujer, sin poder detener a su lengua él dijo algo que ameritaba al momento.
—Eres una perra en celo —a lo que Marina respondiera con un sarcasmo común en ella.
—No. Soy perra solo de mi perro. —él había entendido que ella solo sería perra de su macho, pero a pesar de que éste era un encuentro furtivo, Savackosk se dio cuenta que ella estaba húmeda, lo cual indicaba que estaba ya muy excitada.
El hombre consideró que después de hoy, no iba a volver a verla, así que no le importó en lo más mínimo sobre como se sentía Marina.
Después de esto, no quería seguir manteniendo relación de ningún tipo, ni siquiera de trabajo.
El hombre se puso entre medio de las piernas de la mujer y le clavó la estaca, misma que estaba en su máximo apogeo, pero después de darle unas cuantas estocadas, Vladimir sintió que no lo estaba satisfaciendo como él esperaba, por lo que a la mitad del bamboleo, él sacó su palo tieso y dijo :
— ¡Lárgate! —ante su claro rechazo, ella dijo :
— ¡No! No iré hasta que acabes.
Las palabras y la actitud de Marina hicieron que el hombre estallara en furia, y dijera en tono elevado.
—¡Mujer, te estoy utilizando! ¿Acaso no lo ves? Si fuera tu aprovecharía para largarme a la seguridad de mi casa.
—No —repitió de nuevo —lo que quiero es que me cojas, y me cojas bien duro, como nunca a nadie y me hagas sentir que hasta las víceras se me explotan.
— ¿Qué? —dijo el hombre que durante su vida en el inframundo, había visto de todo, pero no una mujer pidiendo cacao.
Sin previo aviso y sin preguntar a Marina si lo quería por allí, la volteó y la puso en cuatro, él de pies y ella inclinada la cabeza abajo y su cintura a la altura de la el, sin previo retoque zaz la penetró.
Marina había usado la puerta trasera en una ocasión, pero solo en una y eso había sido hace mucho tiempo, a sus 17 años cuando su primer novio que era un hombre veinte años mayor que ella, no se dignó a siquiera preguntar si ella quería experimentar, aunque al día de hoy, el ruso era quien a ella lo traía loca de amor.
Ella quería estar con Vladimir a como diera lugar, por lo que no se quejó, mordió el labio inferior, ya que no pudo morder la almohada.
El hombre se movía estrepitosamente, no había sentimientos de por medio y solo quería llevar a cabo el efecto de vaciar su cántaro.
— ¿No estás viendo como me estoy derritiendo por ti ? —Marina quería decir lo que sentía, que era estar arrastrando la cobija por él y que le gustaba, pero ella no sabía que mientras más hablara, menos le iba a agradar a él.
—Shsshh — el hombre la hizo callar con un tono de orden para que estuviera en silencio, pero no sabía él que ella era intensa, apasionada y enamoradiza.
—No me hagas callar, que si yo callo, las piedras han de hablarte y decirte cuanto te he amado en silencio, eres mi amor ¿Lo sabías?
—Si no cierras la boca, voy a mandar a arrancarte la lengua — amenazó, al mismo tiempo que le retiraba su nepe.
Una vez que acabara la acción, Vladimir dijo:
— Abócate a Bart, él te entregará el cheque por el trabajo —ella quedó congelada en el acto, si antes estaba como estaba, hoy su autoestima había menguado a lo menos.
—Por favorrr !!! —gritó Marina.
— Estamos cogiéndonos, como es que no puedes darme esos detalles después —se quejó la mujer, por lo que el hombre solo chasqueara la lengua y dijera.
—No confundas las cosas —se rió algo burlón y agregó — , solo quería descargarme, follar y ya. Esto no es una relación de noviazgo, no debería importar nada considero.
Marina enseguida se echó a llorar. No sabía exactamente qué era lo que más lo molestaba, si es que era la actitud poco halagador de él o saber que para él ella no era nadie importante, solo era utilizable y luego desechable.
Vladimir tocó el botón debajo de su escritorio, esta era para llamar a su hombre de confianza para que se presentara a su oficina de inmediato.
Con esa alarma los subordinados llegaban en menos que cante un gallo, enseguida apareció Bart. Su cara estaba llena de expectativa cuando entró, pero cuando vió a Marina sentada en el suelo de nalgas y todavía desnuda, su expresión cambió a uno de disgusto.
— ¿ Que haces en el piso frío ? —preguntó Bart algo fuera de lugar para la ocasión y para la persona a quien con esta pregunta hacía referencia.
— Yo … —balbuceó Marina tratando de tapar sus pechos.
La mujer inició un llanto que incomodara a todos, y más a Vladimir, quien frunció el ceño, el hombre sin volver a ver a la mujer aún en el piso dijo a Bart.
—Bart, solo te pedí a una mujer limpia que quisiera ganar unos miles de dólares, no a una mujer que esperara más que eso de mi. ¿ Acaso no aclaraste a esta mujer que lo que yo quería era solo follar ? No una relación.
Los ojos de Marina estaban rojos, ella aunque le gustaba este hombre , justo ahora quería vivir tan solo para hacer de su vida una miseria.
Mientras se recogía y se encaminaba hacia la puerta, escuchó que Vladimir le ordenara a Bart que le hiciera un cheque de 50 mil dólares por usar su retaguardia, además que la despidiera porque ya no quería volverla a ver. Ella se sintió totalmente devastada.
Bart estaba tan sorprendido como la misma Marina, ella no sabia si que hizo mal en este momento , aún así, dio la vuelta en un giro y encaró a Vladimir, le gritó con todas sus fuerzas al hombre que hasta hace poco le gustaba tanto.
—Voy a cobrarte esta humillación muy pronto, ya lo verás —Bart se asustó viendo como las orejas de su jefe se ponía de un tono rojizo carmesí, eso quería decir que Marina podía pasarla muy mal, porque nadie amenazaba a su Jefe y salía ileso, o vivito y coliando como se dice.
Como Bart apreciaba a la Mexicana y no quería que su Jefe se ensañara con ella, la tomó del hombro muy fuerte como para que ella comprendiera que no debía hablar demasiado, él le dijo a manera de regaño.
—Vamos chulada, no estes hablando demas. Sabes lo que pedí que hicieras, era solo dejarte follar por el Jefe sin más y ya . —como Marina se negara a salir, el intrépido Bart la tomó a cojones y la levantó en el aire y una de sus manos tapó su boca, al estar en la otra habitación, Bart le dijo a Marina.
— ¿ Que te estás buscando eh ?
— ¿ Acaso quieres plomazo ?
— ¡Será mejor que vayas cambiando la actitud, no acabas de ser pisada por un hombre común, ese de ahí adentro te puede amargar la vida.
— ¡ No me importa , no le tengo miedo ni a la muerte ! —fanfurruñó la mujer con claro disgusto.
— Has estado amenazando a mi Jefe, Vladimir no es mujeriego, tú perdiste con tu actitud. Podías haber mantenido tu lugar como su zorra, pero ves, la cagaste toda mi pana.
—Toma, este es tu cheque por tus servicios, y éste es por tu indemnización. Váyase de este lugar.
—Este no es un buen lugar para ti —confinó su idea al respecto —dicho eso, la sacó de aquel enorme edificio, Marina quedó afuera, su cara estaba hecha un guiñapo de mar de lágrimas.
Una vez que Bart volviera a la oficina de su Jefe, al quedar solos, Vladimir dijo a Bartolomeo.
— ¿Ahora sabes de el porqué no me he casado ? Ahí tienes la respuesta. Odio el drama de las mujeres, además que considero que nadie se enamora a cualquier rato ni de cualquier persona.
—Jefe, entonces, ¿ Para que ha estado buscando a esa bailarina exótica con tanto ahínco ? —Vladimir quien estuviera fumando como si se tratara de todo un arte de magia el sacar anillos de humo de su boca , dijo con paciencia y de manera lenta y pensativa.
—Ni yo mismo sé. Solo sé que tengo la gran necesidad de encontrarla, solo así mi corazón se calmará.
—Pero, ¿Ya se cogió a la mujercita? ¿Acaso no era eso lo que quería?
— No, te equivocas. De aquella chica es todo y nada, ella despierta en mí toda clase de sentimientos, tenerla, poseerla, ser solo yo para ella y molestarme hasta de pensar con quien está ahora. Es inexplicable la situación, ella es un misterio sin resolver que yo mismo quiero descifrar.
Bart tragó saliva gruesa, siendo él un hombre insaciable, le gustaba probar a tantas mujeres, así que escuchar que Sakura provocaba esas cosas en su jefe, le entró las ganas de agarrarla de su frágil cuello blanco y retorcerle hasta dejarla sin respirar.
Al oír tocar en la puerta, Bart volvió para ver a su jefe Vladimir, alguien estaba tocando la puerta insistentemente, así que miró a la cámara y se dio cuenta que era Serguei, el hermano menor de Vladimir.
Un tipo que vivía la vida de rico, pero sin mover un dedo. Era extrovertido, tenía novia en cada país o ciudad que visitaba, le gustaba salir y disfrutar la vida de soltero y también, era el hermano más querido de Vladimir por no decir el único que le quedaba.
—Jefe, es Serguei —dijo Bart sabiendo que su Jefe no estaba tan de buen humor al ver a su hermano de vuelta al país.