Layla, Nolan y Malcolm se giraron juntos para ver quién era el intruso. —¡Abuelo! —Malcolm chilló mientras su abuelo y su hermana entraban en la casa. —¿Cómo estás, chico? —El anciano preguntó mientras le acariciaba el pelo con cariño. —Estoy bien. ¿Trajiste comida? —Malcolm preguntó con ansias en sus ojos. Parecía que realmente necesitaría una buena comida. —No, Malcolm, no trajimos comida. No pudimos encontrar nada. Tienes que ver cómo la gente en el mercado nos echó. Su hermana Millie, quien tenía unos trece años, firmó frustrada mientras cerraba la puerta detrás de ellos. Malcolm hizo un gesto de disgusto en cuanto la escuchó. —¿Quiénes son ellos? —Millie le preguntó a su hermano mientras señalaba tanto a Layla como a Nolan. —Hola... —Layla saludó con la mano. —¿Quiénes son u

