Layla y Nolan llegaron a casa junto a Malcolm, cuya mano ella agarraba con fuerza. Se sentía ansiosa por conocer finalmente a la persona que le había envenenado la comida y que quería que ella y su hijo murieran. Nolan había mencionado a un "él" con el que se maravillaba quién era. —Layla, ustedes han vuelto... —Keisha corrió a encontrarse con ellos en el momento en que los vio, parecía como si hubiera estado esperando que llegaran. También tenía una mirada confundida en su rostro. —¿Quién es él? —preguntó, señalando a Malcolm, ya que nunca había conocido al niño antes. —Se llama Malcolm, por favor ¿puedes hacer algo por mí, Keisha? —Layla solicitó. —Sí, Layla, lo que sea, ¿qué quieres? —Ayúdame a conseguirle ropa y comida, por favor... —dijo, ya que ella necesitaba ir con Nolan al

