Unos días pasaron y Layla encontró la manada cómoda. Todos fueron buenos y amables con ella. Principalmente Keisha, ya que le contó muchas cosas que necesitaba saber sobre la manada. Prometió llevarla de paseo pronto y Layla estaba feliz de hacerlo. —¿Qué quieres desayunar? —Keisha preguntó mientras bajaban las escaleras. —Creo que hoy comeré pollo a la parrilla. Realmente estoy deseándolo —dijo ella. —¡Tomado en cuenta! Le pediré a las criadas que te pregunten eso —informó Keisha mientras Layla le sonreía cálidamente. —Mira, ahí está Nolan... —Keisha señaló mientras Nolan miraba hacia arriba y veía a Carla. Parecía bastante sorprendida al ver a Carla, ya que no la había visto desde que llegaron a la manada. Vio a Carla sosteniendo un equipaje y parecía enojada. —Vamos... —Keisha

