Layla no pudo salir de su habitación durante toda la noche, estaba débil. Ni siquiera podía mover un dedo. Había intentado levantarse de la cama pero no pudo. Todo su cuerpo le dolía, también tenía un fuerte dolor de cabeza. También sentía que su vida se escapaba lentamente. La mente de Layla estaba consumida por el miedo, la tristeza y la confusión. No podía comer, no podía dormir y no podía pensar con claridad. Sentía que se estaba perdiendo a sí misma, como si fuera consumida por la oscuridad. Sabía que necesitaba ayuda, pero no sabía a quién acudir. Sentía que estaba sola en el mundo y se hundía cada vez más en la desesperación. Durante toda esa noche, Nolan no se molestó en comprobar cómo estaba ella. Estaba sin comida y agua. Y a la mañana siguiente, simplemente se fue sin compr

