—Así que aclaremos esto —comenzó Aurora después de escuchar una explicación tremenda de Layla.
—Estás embarazada, ¿verdad? —preguntó Aurora mientras Layla negaba con la cabeza.
—¿Pero Mike no es el padre?
—¿Cuántas veces voy a tener que decírtelo? —señaló Layla.
—Atrapaste a Mike engañándote con Scarlet, ¿así que por eso te emborrachaste y terminaste teniendo una aventura de una noche?
—Exactamente.
—Ahora no tienes idea de quién es el padre?
—Sí, nunca lo había conocido antes, nos encontramos por accidente —respondió Layla.
—¿Entonces te fuiste de casa porque piensas que Rosalie es una amenaza?
—No creo que sea una amenaza, lo es —dijo Layla.
Había experimentado la peor desilusión amorosa, su novio la engañó con nada menos que su hermanastra a quien siempre pensó que estaba de su lado, pero no tenía idea de que era una aprovechada.
—Podría despertar una mañana y ver que ella me ha arrancado el bebé —Layla dijo de un solo aliento.
Rosalie era muy hostil y era capaz de hacer algo así, incluso podría sugerir un aborto y convencer a su padre de que ella lo hiciera.
—Es cierto, Rosalie definitivamente podría hacer eso —asintió Aurora.
Ellas y Layla asistieron a la misma escuela secundaria junto con su hermano Regan y han sido amigas cercanas desde entonces.
Ha sido testigo de la hostilidad de Rosalie hacia Layla y definitivamente puede confirmarlo, Rosalie era malvada y podía hacer cosas estúpidas si tuviera que hacerlo. Era como la madrastra malvada de los cuentos de hadas.
—¿No tengo más opción que irme, no puedo quitarle la vida —dijo Layla, acariciando lentamente su vientre plano.
—Estoy de acuerdo contigo, quédate con el niño Layla y sabes que tienes el apoyo de Regan y mío —aseguró Aurora, poniendo su mano sobre la de Layla.
—Um... sobre eso —Layla comenzó nerviosamente.
—No le digas a Regan sobre mi embarazo todavía —pidió Layla, no quería decírselo a nadie todavía.
—¿Pero por qué, no me digas que planeas ocultarlo? Eso no será posible, dentro de unos meses tendrás una barriga —señaló Aurora.
—No lo estoy ocultando, es solo por el momento, debe seguir siendo un secreto entre nosotras. Al menos hasta que consiga un trabajo —dijo Layla.
Realmente tenía que empezar a ahorrar para el futuro.
—Regan ya está trabajando en eso, pero creo que aún deberías decírselo, tienes nuestro apoyo, Layla —aseguró Aurora suavemente.
—Lo sé, pero todavía no me siento cómoda al respecto, debería empezar a trabajar seriamente para poder conseguir un apartamento.
—No tienes que preocuparte por eso, Layla, esta casa es mía y vivo sola. Eres bienvenida a quedarte tanto como quieras. Incluso cuando finalmente tengas a tu bebé, estaré encantada de tenerlos a ambos aquí, así que no es necesario conseguir un apartamento —dijo Aurora.
—Gracias Aurora —agradeció Layla sintiéndose emocionada, Aurora ha sido como una hermana para ella y siempre ha estado allí en los momentos difíciles.
—De nada, niña, Mike ese hijo de una cerda —Aurora apretó el puño enojada.
—¿Cómo se atreve? —preguntó a nadie en particular.
—Se merece un puñetazo en la cara si eso —murmuró enojada.
—Lo sé, ¿verdad? —dijo Layla, bostezando, estaba tan cansada. No había descansado decentemente en los últimos dos días.
—Estoy cansada —bostezó mientras se levantaba.
—Oh, debe ser por tu viaje, ve a tu habitación y descansa, el desayuno estará listo cuando te despiertes —informó Aurora mientras Layla sonreía felizmente.
—Gracias —susurró, caminando lentamente hacia su habitación.
..
..
..
Layla se despertó con el sonido de la alarma, bostezó y se levantó de la cama, caminando lentamente hacia el baño para aliviarse.
Estaba a punto de volver a la cama cuando el olor de los gofres llegó a su nariz y su estómago gruñó.
Caminó hacia la cocina, pero se sorprendió al ver a Regan allí volteando una panqueca con un delantal atado a su cintura.
—Regan —lo llamó sorprendida, no esperaba verlo.
—Buenos días, dormilona —le sonrió.
—No esperaba verte aquí —confesó mientras él se reía.
—Quería hacerte el desayuno —respondió él.
—Oh, por el amor de Dios, no puedo esperar —Layla salivó, Regan era un cocinero muy bueno, incluso mejor que su hermana y ella.
—Extrañaba tu cocina —confesó.
—Deberías hacerlo, después de todo, soy el mejor.
—Qué sueño —bromeó y ambos rieron.
—¿Dónde está Aurora? —preguntó Layla, mirando a su alrededor.
—Probablemente todavía esté durmiendo.
—Estoy aquí—dijo Aurora en voz alta saliendo de su habitación y golpeando la puerta detrás de ella.
—¿Qué haces aquí? —le preguntó directamente a Regan.
—Vine a hacerle el desayuno a Layla, estoy seguro de que no estás ciega —le sonrió mientras Aurora le lanzaba una mirada dura.
—Solo para que sepas, ahora viven dos mujeres adultas aquí, así que no puedes entrar cuando quieras, tenemos nuestra privacidad —puntualizó Aurora.
—Mira quién entra sin avisar en la casa de una mujer, así que por favor devuelve la llave de mi casa cuando te vayas y avisa siempre que vuelvas otra vez —instruyó Aurora con un tono de finalidad en su voz.
—Aquí está tu desayuno —dijo Regan a Layla ignorando a Aurora mientras colocaba un plato de panquecas con cobertura de fresa y chocolate frente a ella.
—Come —hizo un gesto.
—Tú también, Aurora, siéntate, te serviré el tuyo —informó mientras Aurora se sentaba al lado de Layla.
—¿Por qué viniste tan temprano, hmm? —preguntó Layla curiosa.
—Porque tengo buenas noticias —comenzó él mientras Layla levantaba la cabeza.
—¿Buenas noticias? —preguntó ella.
—Sí, y son para ti, Layla —respondió él, su rostro brillando de felicidad mientras Layla se preguntaba qué buenas noticias podría haber traído.
—Entonces ve y cuéntanos, ¿cuáles son las buenas noticias? —Aurora señaló deseosa de saber qué iba a decir también.
—Tengo un amigo que trabaja como gerente en la empresa Raleigh, le hablé de ti y, por suerte para ti, resulta que hay un puesto vacante, así que conseguiste el trabajo —anunció felizmente mientras Layla chillaba.
—¿De verdad?
—Sí, y empiezas a trabajar hoy —informó mientras Layla se quedaba quieta.
—Espera, ¿hoy? —Layla gritó en pánico.
—Sí, hoy...
—¡Y no me lo dijiste!
—Me iba...
—Lo que sea, gracias Regan, eres un salvavidas —agradeció Layla corriendo a su habitación para vestirse para el trabajo.