—¿Dónde demonios está Regan? Juro que lo mataré en cuanto ponga mis manos sobre él —gruñó Aurora enojada.
Tanto ella como Layla se sentaron en uno de los bancos en el aeropuerto, supuestamente esperando a que Regan viniera a recogerlas.
—¿Por qué no trajiste tu auto? —preguntó Layla —, habría sido mejor de esa manera, al menos para ahorrarnos un poco de problemas.
—Lo habría hecho si no fuera porque alguien insistió en venir a recogerte —dijo en sarcasmo mientras Layla se reía.
—Tal vez está ocupado, sé que nunca sería su intención hacerme esperar —dijo Layla.
—¿Ocupado con qué? ¿Quién en el mundo hace esperar a las mujeres? —se burló, recogiendo su teléfono para llamar a su hermano una vez más.
—No es necesario, esperemos un poco más —dijo Layla, apartando el teléfono de Aurora.
—No puedo creer que ya le hayas dicho que venía —dijo Aurora.
—Estaba tan feliz, Layla, cuando recibí tu mensaje, debes ver la forma en que corrí al aeropuerto como una loca —dijo Aurora mientras ambas se reían.
—Gracias, Aurora —dijo Layla.
—De nada, nena. Ahora, mientras esperamos a mi estúpido hermano, ¿puedes decirme por qué estás aquí? Quiero decir, la última vez que supe, tu padre todavía estaba en el hospital, y conociendo el tipo de persona que eres, hmmm, no te habrías separado de tu padre, no cuando aún no se ha recuperado —preguntó Aurora con curiosidad mientras Layla inhalaba profundamente.
—Me fui de casa —comenzó Layla.
—Habría dicho gracias a Dios que finalmente te fuiste de esa casa, pero dime, Layla, ¿por qué ahora? —preguntó Aurora con curiosidad.
Aurora amaba tanto a su padre que estaba segura de que nunca se alejaría de su lado.
Anteriormente había intentado irse, pero él le pidió que se quedara, entonces, ¿por qué ahora, cuando él está enfermo?
—Um... es una historia larga —dijo Layla.
—Me encantan las historias largas, Layla, así que cuéntame, cualquiera que sea la razón, estoy segura de que debe ser muy grave —razonó Aurora.
—Sí lo es y necesito desesperadamente un trabajo —dijo Layla. Si va a ser madre soltera, necesita empezar a ahorrar para el futuro.
—No te preocupes, hablé con Regan al respecto, él ya está trabajando en eso —aseguró Aurora.
—Gracias —dijo Layla decaída.
—No me pongas esa cara, Layla, aún no me has contado la razón por la que te fuiste de casa —dijo Aurora.
—Mira, viene Regan —anunció Layla felizmente mientras se levantaba de un salto, señalando a Regan que se acercaba a ellos con largas zancadas y una amplia sonrisa en el rostro.
Estaba vestido de forma casual, lo que lo hacía lucir muy guapo.
—Regan —corrió hacia él y lo abrazó.
—Hey bajita —le revolvió el pelo castaño mientras ella fruncía el ceño.
—No soy bajita —defendió con una sonrisa. Siempre la llamaba de esa manera, aunque no fuera baja, medía cinco pies y tres pulgadas.
—¿Dónde estabas, idiota? —Aurora gritó desde atrás, caminando hacia ellos con el equipaje de Layla.
—Prometiste estar aquí hace dos horas, ¿sabes qué hora es? —lo miró fijamente.
—Lo siento, Layla, por hacerte esperar. No te preocupes, te invitaré a comer —dijo Regan.
—Está bien —murmuró Layla mientras ambos se sonreían.
—Estoy aquí —dijo Aurora con voz plana mientras Regan la miraba.
—¿Y bien?
—Tú también me hiciste esperar, merezco una disculpa —dijo Aurora.
—Créeme, hermana, te la merecías —dijo, dirigiéndose a Layla.
—Vamos, Layla, no queremos meternos en el tráfico —e tomó la mano mientras salían juntos del aeropuerto.
—Te mataré, Regan —gritó Aurora, corriendo tras ellos con el equipaje de Layla.
..
..
..
—¡Embarazada! —exclamó Aurora sorprendida.
—Sí, estoy embarazada —confirmó Layla.
Llegaron a casa hace una hora y Regan se fue después de dejarlas, prometiendo conseguirle un trabajo y también invitarla a comer antes de irse, pero no antes de escuchar una buena regañina de Aurora.
—¡Wow! —dijo Aurora, sonriendo.
—¿Qué?
—No puedo creer que estés embarazada, ya has tenido relaciones sexuales, wow, mi mejor amiga ya no es virgen —saltó de alegría mientras Layla la miraba con indignación.
No le culparía por su reacción, ¿quién en el mundo sigue siendo virgen a los veintiún años?
—Esa es una buena noticia, Layla, espera ¿es por eso que dejaste tu casa para venir hasta aquí? —Aurora hizo una pausa, acusando con el dedo a Layla que estaba sentada en el sofá.
—Sí, esa es la razón por la que dejé casa —suspiró Layla, aún no le ha contado todo a Aurora, debe estar pensando que Mike es el padre de su bebé nonato.
—Pero ¿por qué? No me digas que tu padre tuvo un problema con eso, quiero decir, él conoce a Mike, Mike es como un m*****o más de la familia, o espera —se quedó boquiabierta, sentándose junto a Layla.
—¿Mike negó el embarazo? —exclamó horrorizada mientras Layla negaba con la cabeza.
—No, él no lo negó.
—Entonces supongo que debe ser por Rosalie o incluso Scarlet —dijo Aurora frunciendo el ceño.
Nunca le gustó Rosalie y su hija, ni siquiera un poco.
—Estoy segura de que Rosalie está involucrada en esto, quiero decir, ella y esa hija de ella no son de confiar :declaró.
—Sí, técnicamente, es por Rosalie y Scarlet —confirmó Layla.
—¡Lo sabía! —dijo Aurora.
—Sabía que tanto la madre como la hija estaban involucradas en esto.
—Pero entonces, ¿por qué te fuiste? Podrías haberlas puesto en su lugar y ¿por qué Mike te dejó ir con su bebé? —le bombardeó Layla con preguntas.
—Ahí es donde surge el verdadero problema —respondió Layla, descansando impotente en el sofá.
Ese es el problema con el que está lidiando ahora, no tiene idea sobre el padre, su nombre, identidad, de dónde es, lo único que sabe de él es su rostro, ni siquiera es de Seattle.
—No te entiendo, ¿cómo es un problema estar embarazada de Mike? —preguntó Aurora suavemente.
—Porque él no es el padre —anunció Layla mientras Aurora formaba una 'o' con la boca.