Ayuda hermano 5

3398 Words

Diana y yo despertamos en mi cuarto, enredadas en un sueño que había sido más elocuente que mis pensamientos. La luz que entraba por la ventana bañaba la piel desnuda de mi hermana, y la claridad de la mañana me dejó ver algo que no sabía si admirar o temer: la felicidad en su rostro. La observé por un momento, dejando que la imagen se tatuara en mi mente, preguntándome qué clase de relación teníamos ahora. Sin abrir los ojos, Diana se estiró como un gato satisfecho y me sonrió. Sus tetas (que si bien eran más pequeñas que las de mamá, no dejaban de ser imponentes) se desparramaban a ambos lados y estaban coronados con pezones café claro. —Buenos días, enana. —Buenos días. Nos vestimos en silencio y bajamos a desayunar con el uniforme de las mañanas en casa: pijamas y pantuflas. Mamá y

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