Cuarto Capitulo. Moscas.

1771 Words
Konstantin. «Es tan frío incluso estando tan cerca del bombillo es tan fría la luz que entra por la ventana tan ruidosos los pájaros a mi alrededor tan inquietante la mirada del ser que me mira desde abajo creyéndose sin dudar que es superior es tan grande este mundo de cuatro paredes y tan ilimitado el tiempo que se me brindo pienso mucho en la muerte descansando en alguna pudrición como si en verdad lo necesitará se que no obtendré más que odio ajeno por ser quien soy me he visto de mil maneras y de mil maneras me he visto mal el amor no es una opción y la idea de crías jamás me a endulzado la razón no traería a mi descendiente a este mundo tan malvado siendo el tan débil e inofensivo. Llevo poco en este basurero de cuatro paredes, este es mi mundo no espero ser entendido no espero ser escuchado solo me abrigo con mi propia voz La luz es algo pálida, estoy atento para no perderme en cualquier situación Sigo alado del bombillo, hay tantos c*******s ahí adentro ahí tanta vida y tanta historia en este pálido foco En el ahora solo soy solo otro bicho más que siente tanto frio en este caluroso bombillo». He pasado gran parte de la mañana escribiendo en un viejo cuaderno que me he encontrado debajo del colchón de mi cama, este tiene escritos insignificantes aunque muy bonitos. De la mayoría de los escritos no me acuerdo así que he de suponer que son de ese entonces, el que aún es borroso. Alisa se encuentra en la sala conversando con mis padres, como no me ha avisado que vendría por mi, aún no me encuentro listo para salir. Ya he terminado de ducharme, colocándome la ropa he notado que mi cuerpo se encuentra muy delgado, me he fijado bien en el espejo que se encuentra en una de las paredes de mi habitación. Me he encontrado con varias marcas y cicatrices alrededor del cuerpo. «Me pregunto cómo me las habré hecho». Antes de salir de mi habitación he bebido mis pastillas. «Con suerte hoy funcionan». Ya afuera he intervenido en la conversación de mis padres con Alisa. —Disculpa por interrumpir la diversión— Dije sonriendo mostrando mis dientes. Alisa se levantó del asiento y se despidió de mis padres, les aseguro que no tendrían que preocuparse de nada, que está vez sería ella quien se encargué de cuidarme. Mis padres me han abrazado, despidiéndose de mí, dándome ambos un ligero beso en la frente. —Volveré pronto— Aseguré saliendo de casa. —Mantén el celular encendido— Gritó mi madre desde la entrada. Durante el camino, no pude parar de sonreír, me encuentro muy emocionado de ir a ver a Luka y a Bruno. Alisa no hablo conmigo durante nuestro recorrido, se mantuvo callada. En su rostro pude notar una expresión de preocupación. Miré al cielo para parar de pensar. «Tal vez algo malo pasará». Finalmente al llegar a esa enorme casa sin color y con la madera un poco vieja, tomé la delantera, sintiendo que dentro de poco, dentro de mí algo empezaría a surgir. Toqué el timbre pero como recuerdo, no funciona, así que di varios golpecitos a la puerta, con fé en que alguien la abriría muy pronto. —¿Será que no hay nadie?— Preguntó Alisa detrás de mi. «Que fiasco». Finalmente la puerta se abrió y un Luka totalmente distinto nos recibió. Él se quedó atónito observándome, ya es común que causará esa reacción en las personas, solo sonreí mostrando mi alegría por estar aquí. Aunque si me extrañó verle en ese traje gris, con su pelo tan peinado que está aplastado, con ambos ojos sin ánimos, sin su respectiva alegría. Pasamos unos segundos así, antes de que alguien hiciera algo, él por suerte fue quien tomo la iniciativa y se fue encima de mí, abrazándome con fuerza. Pensé que lloraría pues, es lo que hace la mayoría pero él siempre ha sido parte de una minoría. —Hola— Dije estando envuelto en sus brazos. —Te eh extrañado— Murmuró con dolor. —Yo siento que te he visto ayer— Dije riendo un poco para aliviar la situación. —¿Podemos entrar?— Preguntó Alisa quien seguía observándonos. Le tomó un momento a Luka separarse de mí «Supongo que enserio es difícil tenerme lejos». Luego de volver en si y poder verme a la cara, nos pidió entrar. Su casa estaba igual que él. «¿Desde cuándo no hay vida aquí?». Cuando vine por primera vez a su casa, era como estar en un museo, Luka colecciona cosas raras. Le gustaba tener música siempre encendida porque decía que así es como estar siempre en compañía. Ahora solo hay mucho polvo en todos lados, una pila de biblias y en medio de la sala un radio sin sonido. Al entrar nos pido tomar asiento mientras él buscaba un poco de agua para ofrecernos, Alisa se veía un poco indispuesta a estar mucho tiempo en este lugar. «Me preguntó cómo será su relación en la actualidad». Cuándo solía salir con Luka, Alisa siempre intentaba poner pretextos para no acompañarme, nunca entendí su repudió hacia él. «Parece que eso aún no ha cambiado». Cuando logramos atravesar la ruma de libros tumbados sobre el tapete, cómo pudimos nos sentamos en los muebles que parecían haber estar mucho tiempo sin uso. Por lo que sé, Luka vive sólo, es huérfano desde que tiene memoria y a los siete años fue adoptado por una pareja de mujeres, que por desgracia murieron en el transcurso de la crianza de Luka. En ese entonces, no me atreví a preguntar el motivo de sus muerte. Esta enorme casa fue parte de la herencia que dejaron a Luka. «Fueron unas maravillosas personas, unas muy buenas madres». Luka finalmente volvió a hacer aparición, está vez cargando dos vasos de agua que como supuse nos ofreció. —No, gracias— Respondió Alisa tomando el vaso para colocarlo en el suelo. Aunque me pareció un poco grosera la forma de actuar de Alisa, entendía sus razones. «Estos vasos están mugrosos». Aún así, acepté su ofrenda y bebí con esfuerzo toda el agua. Luka se veía un poco más contentó, se intentó sentar en los muebles que estaban enfrenté de nosotros pero termino sentado encima de los libros que hay en esos muebles. —¿Por qué tantos libros?— preguntó desconcertada Alisa. —Trato de mantener mi alma limpia— Contestó Luka con los ánimos apagados. —¿Y con una biblia no te bastaba?— Preguntó Alisa intrigada. —Mas es mejor— Contestó excusando su manía. Él está vez fijo su mirada en mi, asombrado de verme. —Estas aquí— Comentó sonriendo. Me sonroje un poco al ver lo maravillado que se encuentra. —¿Qué haces en traje?— Pregunté quitando la mirada está vez fijándome en un libro. —Vengo de la iglesia— Contestó suavemente. Alisa empezó a reír como desquiciada. —¿Tu?— Preguntó entre risas. —Si— Respondió viéndola un poco enfadado. El libro que se ha quedado con mi atención tiene como título “La elegancia del erizo”. —¿Qué hacías allá?— Pregunté extrañado. —Ahora soy religioso, lo que le queda a mi vida se la entregado a nuestro creador— Contestó con mucha honra. Sin duda me sorprendí al saber de esa noticia, jamás supondría que el Luka que yo conozco terminaría siendo adoctrinado por la religión. —¿A qué se debe su repentina visita?— Preguntó. «Cierto». Recordé las razones de estar aquí y me sorprendió aún no ver a Bruno. —¿Dónde está Bruno?— Pregunté viendo nuevamente el rostro de Luka. Él me miró extrañado, sin darme una respuesta al instante. —Así que es cierto que has perdido la memoria— Respondió un poco impactado al aceptar la verdad— Bruno… Alisa paró de reír para luego patear a Luka. —¡Auch!— Exclamó. Me a parecido raro la forma en la que ha pronunciado el nombre de Bruno. —¿Dónde está?— Pregunté insistiendo. —Pues, aquí no Konstantin— Respondió Alisa. —Es cierto, llevó tiempo sin verlo— Contentó Luka con la voz quebrada. «Algo no está bien» —He venido para pedir tu ayuda, quiero recuperar mis recuerdos— Dije sin rodeó. —¿Y en eso como puedo ayudar?— Preguntó él sorprendido por mi repentina aclaración. «Buena pregunta». —Creo que al estar todos juntos, mis recuerdos empezarán a volver— Expliqué— Por eso necesito de Bruno. Él bajo la cabeza, mostrándose indispuesto. —No se si pueda ayudarte— Murmuró. —No te preocupes— Contesté para no lastimarlo— De todas formas me ha gustado volver a verte— Agregué poniéndome de pie. —¿Nos vamos?— Preguntó Alisa poniéndose de pie también. —Si— Respondí. Necesito darle tiempo a Luka para que lo procese todo, debe ser difícil verme y si se ha alejado de Bruno es porque enserio ha pasado un problema muy grande, no puedo culparlo por no querer ayudarme, a diferencia de él yo he decidido olvidar el pasado librándome de el dolor. Luka nos acompaño hasta la entrada, allí nuevamente me dio un fuerte abrazo. —Espero verte pronto y perdóname— Susurró. Yo intenté darle apoyo. —Obviamente volveré, quiero volver a tener aventuras contigo— Respondí sonando alegré— Además quiero intentar recuperar un poco del viejo Luka— Agregué para dar fin con nuestro abrazó. Él solo asintió con la cabeza, viéndome con ojos tristes, antes de cerrar se despidió de Alisa. —Hasta luego— Respondió ella sin ánimo. De regreso a mi casa, ella se detuvo en medio caminó, diciéndome que hoy debía regresar temprano a su casa, despidiéndose de mí para tomar otro sendero. —Gracias por haberme acompañado— Dije abrazándola despidiéndome de ella. —Es lo que hacemos las amigas— Dijo sonriendo levemente. Yo asentí y luego la vi partir. «Espero algún día puedas estar cómodamente conmigo como lo llegaste a estar alguna vez con Konstantin». Empecé mi recorrido de nuevo a casa, suspirando al volver a levantar mi cabeza para observar las nubes, las grandes nubes. Cuando llegué a casa, noté que alguien estaba afuera de la entrada, su silueta se me hizo conocida, aumente el paso para dar con esta persona y verle la cara. «Es él». No podía creerlo. «Bruno está en la puerta de mi casa».
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD