—hola Rafa pásate y siéntate
—Gracias doña Begonia, buenas noches a todos no sabía que tenían visitas.
—mi amor son nuestros vecinos de enfrente
—ah mucho gusto, así que por fin hay inquilinos aquí enfrente.
—sí, nosotros también nos sorprendimos mucho
—bueno un gusto yo soy Rafael el novio de Miriam
—y mi futuro esposo.
—hola
Dijo mi amado esposo
—hola un gusto Rafael yo soy Luciana y él es mi esposo Román y mis pequeños Sonia y René.
Rafael se me quedó mirando y provocó que hasta mi corazón latiera muy rápido es que tiene una manera de mirar tan penetrante, no piensen mal, no crean que me enamoré por su manera de mirar al contrario da miedo, es como si tratara de ver dentro de ti, como si quisiera llegar hasta tu alma por medio de tus ojos y saber qué piensas en realidad, además después hasta me pareció muy odioso porque ni siquiera se dignó en extender la mano o decir mucho gusto no sé solo me observó y asintió observó a mi esposo y de igual manera y se sentó a comer.
Poco después Miriam y Rafael salieron de la casa de doña Begonia y don Arnulfo.
Nosotros nos quedamos unos minutos más porque le regalaron a mis hijos unos dulces y ellos estaban encantados comiéndoselos mientras nosotros les platicábamos por qué decidimos venirnos a vivir aquí, fue tan productiva la cena que no solo nos ahorraron el dinero sino que además don Arnulfo le ofreció trabajo a mi esposo, yo no le besé los pies al señor porque me iba a ver muy mal, también tenía ganas de saltar de la alegría, de correr de gritar pensé que iba a ser algo mucho más difícil que consiguiera trabajo mi esposo pero para mi sorpresa ya tenía trabajo y se presentaría mañana mismo. Así que me di prisa despedirme para poder ir a comprar algo para mandarle su lonche el día de mañana.
—creo que es momento de retirarnos, no tengo comida y mañana se va a trabajar.
—No te preocupes Luciana yo le mando su lunch a tu esposo, además ya es muy tarde A dónde irás a comprar a estas horas ni conoces el lugar.
—ay no qué pena doña Begonia, ya nos ayudaron con la mudanza ya nos dieron de cenar y todavía me va a dar el lunch de mi esposo.
—No te preocupes Luciana hoy por ti mañana por mí, además tenemos, No te preocupes por nada y cualquier cosa que llegues a necesitar no dudes en venirla a pedir que si lo tenemos te lo podemos dar.
Ay en verdad es que hasta las lágrimas se me salieron, yo tenía mucho miedo de venirme a la ciudad porque no conocía a nadie y encontrar a estos Ángeles en mi camino que me facilitan la vida y me comparten de lo que tienen no saben cómo llena mi corazón de alegría yo sé que Dios los puso en mi camino.
—no llores hija no llores, mejor ánimo y échale ganas por estos pequeñitos.
Román me vio con cara de que me quería matar y es que odiaba que me pusiera yo a llorar, pero cómo evitarlo yo soy así, en fin puse todo mi esfuerzo por detener mis lágrimas y despedirme de los dueños de la casa, cuando salimos Rafael tenía a Miriam en un rincón oscuro la estaba besando apasionadamente Y al parecer hasta estaba metiendo mano , yo solo tomé de la mano a Sonia y la jale rápido para pasarnos la calle.
—viste a ese estúpido lo que estaba haciendo?
—de quién hablas Román?
—pues del tal Rafael
—no entiendo no sé de qué hablas.
—No viste que tenía allá a la tal Miriam toda apachurrada y tú diciendo que la respete y ella ni siquiera se da a respetar.
—a ver Román yo no vi nada y si ella no se da respetar es su problema tú respeta la y respeta me a mí
No le podía yo decir que los vi porque podría ser que él me armara otro lío.
—Papá dónde vamos a dormir?
Mi pequeño René le preguntó a Román y así permitió que el curso de la plática cambiara y no nos metiéramos en un problema más el día de hoy.
Al siguiente día muy temprano desperté a Román para que se fuera a trabajar, no le agradó la idea pero no me importa él perdió todo Él es el responsable de esta familia y él tiene que luchar por sacarnos adelante, aunque no me pienso quedar de brazos cruzados, no soy una mantenida odio estar en casa esperando a que llegue mi esposo y poder estirar la mano para que me dé unos cuantos pesos, ah porque eso sí aunque tenía dinero antes Román siempre ha sido un miserable, un cuenta chiles, todo el tiempo me quería acompañar a comprar y él pagaba nunca me daba el dinero a mí, cuando empecé a entender que si yo no sacaba las uñas él me seguirías o bajando fue como él empezó a darme un poco de dinero para el gasto de la casa, yo desde muy niña trabajé, me hice ganar mi dinero no necesito extender la mano pidiendo como si fuera una limosna, amo la sensación que se siente cuando se te antoja algo y metes tu mano a la bolsa y por lo menos tienes un par de pesos que te ganaste y que puedes gastar en ti o invitarle algo a alguien o poder darle de comer a tus hijos sin estar esperando a que llegue un hombre y tengas que pedirle para que te dé de comer o para que puedas ir a comprar y preparar la comida, eso sí lo odio lo odio lo odio mucho no me gusta, y una cosa es que yo no tenga una carrera profesional porque la realidad es que yo era muy pobre, bueno soy porque en realidad este día no tengo ni siquiera para mi comida, pero no es por perezosa el imbécil de mi esposo no me quiere dejar trabajar, por lo menos no en el pueblo, decía que la gente solo lo iba a juzgar, por eso insistí en venirnos a la ciudad para que me permitiera trabajar, o hacer algo para venderlo, la realidad es que en mi pueblo aprendí muchas cosas a coser, a bordar en fin se hacer cosas que yo creo podría vender aunque sea de casa en casa a mí no me avergüenza, dicen que vergüenza es robar y que te cachen, ja eso dicen, Pero la realidad es que sí es vergonzoso robar más vale ganarte unos pesos honradamente.
TOC TOC TOC
Quién será?
Mis hijos aún duermen, me levanto con mucho cuidado para no despertarlos, porque en cuanto despierte me pedirán de comer y ahí sí no sé qué voy a hacer, estoy pensando en ir con doña Begonia pedirle para hacer una sopa o algo, ya el fin de semana le pagaremos, Pero eso se me hace muy denigrante mejor le pediré trabajo, le voy a decir que me permita aunque sea lavar sus trastes o hacer el aseo de su casa se ve que tiene mucho que hacer con tanta gente viviendo ahí, en fin eso voy a abrir y luego voy a ver a doña Begonia antes de que mis hijos despierte.
—hola Miriam Buenos días
—hola Luciana cómo amaneciste?
Buenos días
—pues muy bien gracias por preguntar Miriam y que te trae por aquí?
—O sí lo olvidemos me mandó mi madre esta comida para ti, dice que espera que no te ofendas es lo que sobró de la cena Pero la verdad es que nosotros ya no nos la vamos a comer
—oh muchas gracias y No cómo crees que me voy a ofender, entonces a ustedes no les gusta la comida recalentada?
—No es que no nos guste pero todos nos vamos a la escuela mi papá al trabajo y mi mamá ayer hizo de más porque pensó que comerían un poco más ustedes en la cena, pero creo que se le pasó la mano esto les mando de lunch a tu esposo y a mi papá y aún sigue sobrando así es que me mandó a dejártelo
—dile a tu madre que muchas gracias es más e
no sé si más tarde me pueda recibir, necesito hablar con ella
—sí ella normalmente está todo el día solo a veces cuando se va a comprar lo del mandado no está, bueno ahora me tengo que ir si no se me hará tarde para la escuela.
—oh claro después me pláticas que estudias.
—sí tal vez por la tarde o mañana o el fin de semana no sé pero un día de estos nos ponemos de acuerdo y platicamos adiós Luciana
—adiós Miriam
No cabe duda que Dios es bueno me mandaron calientita esta comida ahora sí mejor despierto a mis pequeños
mis hijos son un amor se despertaron sin chistar nada les dije que comiéramos y así lo hicieron les encanta la comida de doña Begonia la realidad es que a mí también, yo soy buena cocinando tengo un muy buen sazón, pero ella también me gustaría aprender de ella.
—hijos necesito que se queden aquí el momento voy con doña Begonia no tardo.
—chi
No soy mala madre, lo juro, pero no quiero llevarlos por ahora con doña Begonia porque pueden romper algo, voy rapidísimo si me dice que sí me da empleo pues le voy a pedir que me permite tenerlos allá hola lo haré tan rápido que mi cuenta se darán mis hijos que salí.
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ya hablé con doña Begonia, me dijo que la puedo ayudar por las mañanas con los preparativos de la comida y lavar los trastes, me dijo que sí puedo traer a mis hijos conmigo, dijo que les va a permitir jugar en su patio trasero así no tendré temor de que se atraviese la calle o que rompan algo dentro de la casa.
—muchas gracias doña Begonia entonces mañana inicio.
—sí Luciana pero por favor Los espero a cenar.
—no como.....
—no fue una pregunta Luciana
—muchas muchas gracias doña Begonia, que Dios se lo pague
No cabe duda que existe gente buena, y doña Begonia y su familia más que buenas personas son ángeles.
—LUCIANA!!
ay no puede ser