Capitulo 9

1462 Words
Me fui a mi habitación, necesitaba pensar en las cosas, estaba demasiado agobiada con todo lo que estaba pasando, me molestaba demasiado que mis padres me dejaran sola ante el peligro porque a ellos les pareciera mal que hubiera echo una cosa, pero a mi me parecía peor que me obligaran ha hacer cosas que no quería hacer, era horrible que me obligaran a aparentar estar feliz y bien cuando no lo estaba, no me caían bien ninguna de las personas con las que querían que me relacionara, bueno no me caía bien medio mundo, me parecía que las personas en general eran demasiado cansinas, y no me gustaba lidiar con las personas, preguntaban demasiado. Tome unos de mis batidos de proteínas para que mi madre no me cansara la cabeza con que estaba demasiado débil, mientras lo bebía me dedique a preparar la zona del gato en mi habitación. —¿Te gusta Evan?—me pregunto mi padre entrando en mi habitación. Me gire y le mire demasiado impresionada. —No—dije sin dudarlo. Mi padre se sentó en mi cama y me miro. —¿Segura?—me pregunto y le mire—En ocasiones los sentimientos son demasiado confusos—comento. Me senté a su lado y le mire. —Totalmente segura—le dije. Mi padre me miro. —La historia familiar no es que ayude muchos, todas las parejas de  tu familia comenzaron odiándose o creyendo no amarse, para terminar locos por el otro—comento mi padre. Le mire. Mis abuelos maternos comenzaron su historia de amor por una guerra de bromas, mis abuelos paternos fueron un matrimonio arreglado que se odiaba a más no poder pero los dos con el tiempo se terminaron amando con locura, apenas tengo relación con mi abuelo paterno, él  no aceptaba que sus dos hijos se dedicaran a la música, creo que era la única cosa que compartía con él porque por lo demás me parecía el mayor idiota del mundo, pero con la madre de mi padre si tenía relación, ella no se hablaba con mi madre pero si conmigo, en ocasiones tampoco se hablaba con mi padre pero conmigo si lo hacía, me enviaba regalos en mi cumpleaños y navidad, me escribía cartas y se preocupaba por mi pero no voy a negar que era demasiado violento, creo que los dos, tanto mi abuela como mi abuelo paternos tenían la idea de que en algún momento mi padre dejaría la música pero no lo haría, mi padre era la persona más feliz del mundo con una guitarra, sonreía cuando podía hacer una canción, mi padre era música, hasta yo que la odiaba podía comprender eso. Mis padres y mis tíos se amaron con una guerra de bromas, creo que era demasiado obvio que en mi familia no saben diferenciar el amor del odio pero a mi eso no me va pasar, se perfectamente lo que es amar o odiar, se lo que siento, siempre lo he tenido claro y se que mi madre desea que me case con Evan para unir las familias pero ni de broma. —Papa, ese chico tiene todo lo que no me gusta—aclare y mi padre me miro—Es matemáticamente imposible que me guste—le dije. Mi padre me miro. Evan era una persona que lo primero que nos diferenciaba era la música, el amaba la música de una forma en la que creo que yo nunca iba poder amar, para él la música era una forma de expresión, y yo no amaba nada, no podía amar nada con tanta fuerza porque nada era duradero, ni mi vida lo era, por lo que me negaba a atarme a cosas que no servían de nada, la forma en la que el amaba la música y en la que yo lo odiaba eran los mismos puntos de una cuerda, pero no solo era el tema de que teníamos gustos claramente diferentes, no solo era el tema de que obviamente no teníamos los mismos gustos sino que éramos demasiado diferentes, Evan era una persona demasiado positiva mientras que yo prefería mirar la vida con realismo, ser sincera y franca, y si la vida era una mierda en la que todos íbamos a terminar muertos, la vida era así, éramos demasiado diferentes, él esperaba cosas buenas del mundo, el solo veía la bondad y la belleza en las cosas, era un iluso y demasiado pendiente de las opiniones de los demás y yo era, yo. —Los sentimientos no son matemáticas—me dijo mi padre y le mire—Amar no va empeorar tu salud—comento mi padre. Le mire. —No lo sabes y para ser sincera no tengo ganas de probar—comente. Me levante de la cama y me dedique a seguir colocando las cosas de mi querido gato. —¿Y que harás? ¿Vivir amargada y sola siempre?—me pregunto. Le mire molesta. —Se lo que hago—le grite molesta. Mi padre me miro. —¿Qué harás con este asunto?—me pregunto mi padre cambiando de tema. —Hablare con Evan y le diré que diga que no somos pareja—comente. Mi padre me miro. —No sabes lo que él quiere—comento mi padre y le mire. Mire a mi padre. —Eso no me importa—le deje claro. Mi padre me miro. —Es cruel—comento. Evan era su protegido, era verdad que no merecía ser tratado mal pero yo sabía como iba la vida, sabia muy bien de la crueldad y de lo horrible que es vivir, sabía como llevar las cosas, mientras que él vivía en una ilusión, en un cuento que no era real, en un mundo de alegría y felicidad que no comprendía como podía seguir viviendo sin llevarse más golpes. —No lo soy, siempre he dejado claro que no quiero nada con nadie que no seas tú o mama, que los demás no paren de insistir y confundan mi aprecio o amabilidad no es cosa mía—comente. —¿Vas a decirle al pobre que se encargue de todo?—me pregunto ignorando mis palabras. Le mire. —Yo no voy a salir públicamente a decir nada, me niego a que las cámaras me miren, es él quien ama las cámaras que haga algo productivo con ello—comente y mire a mi padre—Dirá que somos amigos, que no hay nada entre nosotros que esa chica era una acosadora de la cual intentaba librarle por su petición—comente. Mi padre me miro. —Dejarás mal a la chica—comento mi padre. Me levante de mi cama y me hice una coleta. —Esa chica quiere estar en el punto de mira, lo ha demostrado al llamar a los medios para hablar de personas que no le afectan, es mala persona por meterse en la vida de los demás, solo le daré lo que quiere pero en el sentido que ella no sabe que en hacerse conocido—comente. Mi padre me miro. —Cada día eres más calculadora que tu madre—comento y le mire. —Gracias—le dije. Mire a las cosas de mi gato.´ —Ese chico no se merece que le trates así, que le uses—comento mi padre. Le mire. —No le uso, él quería ser mi amigo, vosotros queríais que fuéramos amigos, soy amable—comente y le mire—Yo siempre he dejado a todo el mundo que no quiero relaciones, no me interesa que nadie entre en mi vida, la vida es cruel y mala por lo que no quiero tener a nadie que me haga sentir débil en mi vida, las personas te hacen débil, tú y mama me hacéis fuerte, me cuidáis y me ayudáis a no morir aunque en ocasiones me mataba yo misma, pero los demás son solo problemas, personas que confunden mi amabilidad o buen comportamiento, mi agradecimiento con amor—le deje claro a mi padre. —Te vas a quedar sola y amargada como sigas así—comento mi padre y le mire. Le mire. —No tengo problemas con eso—le deje claro. Seguí preparando las cosas para el gato. —El amor, las amistades no te hacen débil sino fuerte, cariño, deja de alegarte de la gente que puede ayudarte—comento mi padre y le mire—La vida sola es demasiado dura, deja de ser así porque vas a acabar rota no solo por tu salud física sino por la mental—me dijo mi padre. No dije nada, mi padre se fue de mi habitación dejándome pensar.
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