Capitulo 14

1010 Words
Hubo un momento en mi vida, en el que ame la música, ame todo lo que mis padres hacían, cuando no era consciente de nada de lo que pasaba, cuando estaba metida en una ilusión, en una burbuja en la que nada malo pasaba, cuando era más pequeña y no tenía miedo a nada porque mis padres estaban ahí, pero cuando mi enfermedad me hizo tener que madurar y ser responsable de las cosas de mi vida, vi que eso de tener padres conocidos, solo traía de bueno el dinero porque lo demás era una tortura, por lo que no siempre fui así. E incluso, hubo un tiempo en el que Evan, en el que éramos amigos, éramos demasiado cercanos pero eso no significaba que siempre pudiéramos ser amigos, pero no fue por ella, siempre se lo deje claro a mis tíos, cuando Madison llegó a nuestras vidas, todo en mi se desmoronó y me separe de todos, hubo un tiempo en que mi tío Ethan creyó que todo era culpa de Madison e incluso se plantearon si devolverla, pero no podían hacerlo porque ella no tenía la culpa de mis problemas. Yo estaba enferma y se que mi vida tiene fecha de caducidad. No soy dramática, todos aquí lo saben y si están haciendo es solo para alargar lo inevitable, para que mis padres se puedan prepararse mentalmente, yo ya estoy preparada, estoy cada día intentando recoger los pedazos de mi vida, durmiendo mientras la gente está despierta y estando despierta mientras todos duermen para que nadie se encariñe demasiado conmigo, no quería que nadie me amara sin medida para luego dejarle, no me gustaban las historias de amor trágicas, esas en las que uno de los dos moría, no me gustaría dejar a alguien tan destrozado por mucho que luego me olvide. No quiero ser esa persona de la que las personas se lamenten no vivir más aventuras, si no vivimos aventuras, nadie lamentara nada, ni ellos ni yo, todos seremos sinceros y no sufriremos. Pasó una semana desde que discuti con Evan, me estaba sintiendo mejor pero solo era la calma antes que la tormenta, estuve mirando la televisión mientras pasaba rápido los canales con demasiadas pocas ganas de hacer nada, era solo un ruido de fondo mientras lidiaba con mis pensamientos. —¿Me puedes explicar porque eres una borde con Evan?—me preguntó Madison. Me levanté del sofá y me acerqué al cristal de visitas. —Se oye todo amplificado, así que no grites—le dije. Mi prima me miro demasiado molesto. —Estás destrozando la vida de un pobre chico—me dijo y le mire. —No entiendo nada—le deje claro. Mi prima me miró. —Todos sabemos que eres una desgraciada que se muere pero eso no te da derecho a tratar mal a la persona que te ama y solo quiere hacerte feliz, si ese chico viene cada noche aquí a verte es por algo, idiota—me dijo. La mire. —No se de que me hablas—le deje claro—Y quiero que todos me dejes en paz—le deje claro. Me miró. —Claro, la pobre niña enferma es la única que importa—se quejó y la mire. —¿Quién ha dicho eso?—le pregunte molesta. Me miró. —Siempre eres tan fría y tan "yo sufro mucho" que da asco—me dijo. La mire. —Claro, es que soy la mala, perdona por destrozar vuestras vidas—le dije. Me agarré el estómago para aguantar las ganas de vomitar y respire hondo. Había empezado una medicación experimental, acababa de salir de las pruebas con animales y comenzaron con humano, mi medico llamo a mis padres ya que cumplia los requisitos, el no poder hacer casi nada y estar muriendome de una forma lenta, dijeron que con esta medicación podría curar todos o al menos la mayoria de salud, mis padres tenían mucha esperanzas en esto, era la primera vez que sacaban un estudio para solucionar mi problema pero yo no estaba muy segura de que esto fuera a ir bien. Sin mencionar los muchos efectos secundarios que me daban las medicaciones, eran tres y demasiado fuertes, me dejaban muerta y pisaban mi cuerpo como si su objetivo fuera matarme cuando en teoría es todo lo contrario. —Yo no he dicho que arruines nuestras vidas, solo eres una persona molesta—me dijo. Le mire. —Me muero, lo se desde hace casi quince años, te aseguro que lo último que quiero es vuestro cariño, pena o caeros bien, solo quiero estar tranquila hasta que llegue el día—le deje claro. Me miró. —Nos estás protegiendo, alejando —. La mire por su deducción y pase mi mano por mi cara molesta, me molestaba demasiado que mi prima sacará demasiadas conclusiones molestas, unas que podían ser verdad pero que no hicieran solo me daban dolor de cabeza. —Mira, tengo cosas mejores que hacer—le dije molesta y me miró. —¿Nos quieres?—me preguntó. La mire. Cerré mis ojos, todo se me estaba complicando demasiado y fingir un desmayo me iba llevar a romperme un hueso, cosa que para ser sincera no tenía ganas de pasarme los días con un pie roto y vomitando, con lo segundo tenía más que suficiente. Y lo que tenía más claro es que no tenía ganas de decir a mi prima lo que sintiera por mi prima ni por Evan, no es que no supiera lo que sentía, lo sabía demasiado bien pero lo que sintiera era sólo asunto mío. —Edla —me llamo Marta y la mire—Hora de la medicación—me dijo. Respire hondo. —Me tengo que ir—le dije a Madison que me miro. —Salvada por la campana pero ten claro que voy a volver—me amenazó pero no dije nada, solo me fui con Marta con cada vez menos ganas de seguir con esto.
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