Habían pasado tres meses desde que desperté del coma, o desde que me hicieron despertar del coma, no se que paso o que se dio pero desperté, me había pasado estos meses en el hospital, haciendo rehabilitación y teniendo que volver a aprender ha hacer muchas cosas, como andar, había muchas cosas que no comprendía de las que estaban pasando, por ejemplo ninguno de los amigos de mis padres vinieron, era como si no supieran de mi o como si no quisieran verme, pero mi mayor sensación era que mi madre no les dejaba venir por una razón, era verdad que mi salud estaba mejorando de una forma que no entendía, era como si mi cuerpo hubiera vuelto a nacer y sin tener ningún problema, cosa que era casi imposible, nadie me quería dar explicaciones, nadie me quería decir nada.
Me senté en mi cama, y me estire para poder empezar bien el día.
—Buenos días—me saludó mi padre entrando a la habitación.
Le miré, era demasiado raro que mi padre viniera solo, mi madre no dejaba que me vieran mucho las personas, solo ella me veía, creo que era para que nadie me hablara o me contara cosas que mi madre no quería que supiera.
—¿Por qué nadie viene a verme?—le pregunté.
Mi padre me miró sorprendido.
—Entiendo que puede que no les dejéis venir a la tía Jenny y al tío Dylan porque son solo amigos, pero a tu hermano, no entiendo porque no viene—le deje claro a mi padre y me miró.
Mi padre agarró una silla y se sentó enfrente mía.
—Mamá se peleó con ellos—me contó y le mire sorprendida—Creía que era culpa de Madison y Evan lo que te pasó—me dijo y le miré sin saber qué decir.
Mire a mi padre demasiado sorprendida, mi madre podría hacer muchas pocas pero todo el mundo solo recordamos una vez que se enfado con mi tía Jenny y solo tardaron una semana en hacerse amigas de nuevo, estuvieron una semana sin hablarse, pero esto ya eran meses y era una cosa demasiado preocupante.
—¿Mamá lleva sin hablar con la tía Jenny por tres meses?—le pregunte sorprendida.
—No—me dijo y le mire aliviada—Los cinco meses que estuviste en coma y los tres que llevas despierta—me dijo y le mire demasiado sorprendida.
—¿Ocho meses?—pregunte demasiado sorprendida.
Mi padre me miró.
—No es culpa de Evan y Madison—le deje claro y mi padre me miró.
—Lo se—me dijo y le mire.
—Evan me quiso dar un regalo, me quiso llevar a ver las estrellas y se equivocó, yo salí a intentar salvarles—le deje claro.
Mi padre me miró.
—No te has desmayado por salir—me dijo y le mire sin entender nada.
—No comprendo nada—le deje claro.
Mi padre me miro en silencio, respiro hondo, mi padre respiró hondo y le mire.
—Tu madre no está enfadada con ellos, seguimos viviendo con ellos pero no habla de ti, es como si estuvieras muerta, no les dice nada, solo habla de cosas que no importan, no se porque pero es así—me explico mi padre y le mire—Tu madre te adora y adora a tu tía Jenny, pero lo que ha pasado estos meses contigo ha podido con ella—me dijo.
Le mire.
—¿Que ha pasado?—le pregunté demasiado sorprendida.
Mi padre me miró.
—La medicación que te estaban dando, ha funcionado y ha curado gran parte de tus problemas, en los cinco meses que estuviste en coma, de repente se dio un donante y te hicieron un trasplante de tiroides, por lo que te curaste en su mayoría, te dejaron en coma para que tu cuerpo se acostumbrara—me dijo y le mire.
—¿Curar?—le pregunté sorprendida y con gran miedo.
Siempre pensé que me iba a morir, nunca pensé que me iba a curar, nunca pensé que iba a curarme, nunca pensé que este momento iba a llegar, siempre pensé que mucho antes de curarme o que se diera el caso de que pudiera salir a delante se iba a dar el caso de que muriera, en cierta forma siempre tuve esa esperanza, siempre pensé que morir iba ser mucho más fácil que planear un futuro, no lo voya mentir.
—Si—me dijo y me dio la mano en silencio.
—Entonces, no entiendo porque mamá entonces no habla con ellos de mí—le dije.
Mi padre me miró.
—Porque está enfadada—me dijo y le mire sorprendida—Le ha molestado que Evan supiera antes que ella que querías morir—me dijo.
Le mire.
—Él lo supo solo porque me enfade y se lo grite, no porque su opinión me importe—le deje claro.
Mi padre me miró.
—¿Que?—me pregunto y le mire.
—Evan vino a contarme que estaba enamorado de mi, que le gustaba desde hace años y para luego tener que irse con Madison, mintiendome como si no importara—le dije.
Mi padre me miró.
—Creo que a Madison es más probable que le gustes tú que él—me dijo y le mire demasiado sorprendida, no sabía que Madison tuviera preferencias por mujeres, puede que no les prestara demasiada atención como para poder ver que les gustaba o que no, no les prestaba atención—Evan se preocupa mucho por ti—me dijo y le mire.
Mire a mi padre.
—¿Donde esta mama?—le pregunte sorprendida,
Mi padre me miró, no quería seguir hablando, no me hacía sentir para nada bien lo que me estaba contando, que me hubiera curado me daba felicidad porque me daba la oportunidad de vivir, de cumplir sueños de alguna forma u otra, mi padre era una gran persona, y me decía muchas cosas que eran verdad, pero eso no dejaba de lado lo que me hacía sentir, me hacía sentir demasiado rar, todo lo que me decía, en general no me gustaba para nada saber cosas o sentirme como una humana más, nunca me sentí como alguien que fuera normal, siempre me sentí como si no fuera parte de aquí, como si fuera parte de un mundo imaginario, de un mundo que nadie comprendía y veía, no me gustaba sentirme así pero por desgracia era lo único que podía hacer, sentirme como una extraña en un mundo que me hizo demasiado daño, porque cada cosa que viví hasta antes del coma, me dolía, era superior a mis fuerzas, me hacía demasiado daño cada cosa que tuve que aguantar, pero al igual que sentía que esta situación era un nuevo nacimiento para mi, debía tomarlo como eso, un nacimiento nuevo para todas las cosas de mi vida, amistades y relaciones.
—En casa, esta preparando tu habitación—me dijo y le mire—Hoy te dan el alta—me contó y le mire en silencio, no se si estaba preparada para ver a la gente o volver a casa.