Capítulo 11

1761 Words
Aubrey no podía respirar de las carcajadas que estaba soltando en ese momento. En el piso de abajo, su familia se veía entre sí sin entender por qué la risa. Pero también se alegraban de que después de todo lo que había tenido que sobrepasar, volviera a reír de esa manera. —     Esto es demasiado raro, te lo juro. —     Pero a mí me gusta —Rió Ansel, sin poder creerlo—. ¿A ti no? —     La verdad si… —     Aubrey… —     ¿Mhm? —     Tú me gustabas desde que nos conocimos. Eres mi primer amor. —     ¿Es en serio? —     Si… —     Tu me gustabas también, Ansel. Luego de dejar salir sus sentimientos, continuaron hablando de todo tipo de cosas y hubo uno que otro coqueteo que sonrojó las mejillas de Aubrey e hizo que la sonrisa de Ansel creciera al imaginarse su rostro. Ninguno quería escapar de ese sueño e iban a dar todo de si para que así fuera. Podía ser que tuvieran que enfrentar más desafíos fuera de la distancia, pero estaban dispuestos a todo. Porque se gustaban desde que eran niños y no iban a dejar pasar la oportunidad de ver qué podía suceder entre ellos y cómo iban a responder a mantener una relación. Aunque aún no eran una pareja formal, estaban comenzando a comportarse con una y los dos esperaban que, al finalizar sus vacaciones, cada uno entrara a la universidad comprometido con el otro. —     Que descanses, Bry. Te adoro. —     Duerme bien, Ansel. Te quiero… Los dos chicos hablaron hasta entrada la madrugada, cuando no pudieron mantener sus ojos más abiertos y habían decidido descansar. Habían acordado verse el siguiente día y salir a una cita al cine y luego a comer algo cerca a la playa. Ya comenzarían a salir como algo más que amigos. Lastimosamente no todas las personas estarían felices por ver eso.   Faltaban solo cuatro días para que Ansel se fuera para la universidad. Había estado pegado a Aubrey y no quería despegarse. Ni siquiera habían pasado a la siguiente base. Solamente habían estado abrazados viendo películas en la casa de cada uno. Para que sus padres no molestaran, habían estado yendo y viniendo y así estaban un día en la casa de Aubrey al otro, en la de Ansel. También sus padres estaban viendo comportamientos extraños entre los dos muchachos. Pero no le habían dado mucha importancia. Como no se despegaban desde que era solo unos niños, no les importaba que estuvieran así. Además, como Ansel estaba cerca de irse, también entendían que estuvieran más juntos que nunca. Aunque los comentarios en las llamadas que había entre Jay y Sofía. —   Sofi, ¿allá está Aubrey? No ha llegado y tampoco se ha reportado. —   Aquí está con Ansel. —   Andas muy juntos, ¿no? —   Es verdad… también me he dado cuenta. —   Eso me preocupa.. —   A mi también, pero ya sabemos cómo son. Eso era lo máximo que ellas habían hablado al respecto. Tampoco podían hablar mucho puesto que el padre de Ansel seguía en la casa de Sofia y era bastante incomoda la situación. Ellos estaban separados y él tenía una familia. Ni siquiera había avisado cuánto tiempo estaría quedándose y Sofia ya le había preguntado, pero él siempre le respondía con evasivas. —   Mi madre me preguntó si estábamos bien —murmuró Ansel riéndose. Tenía su cabeza apoyada en el pecho de Aubrey viendo una serie que los tenía embobados. —   ¿En serio? La mía no me dice nada, pero ahora me pregunta cómo me va contigo. —   ¿Será que están dándose cuenta de todo? —   No lo sé. Igual no importa. Ese día Ansel estaba pensando seriamente en pedirle frente a toda su familia a Aubrey que fuesen novios. Aún no sabía bien cómo planearlo y, además, cómo despegarse de la castaña sin que ella comenzara a sospechar.                    ☼☼☼   Ansel se despertó y se dio cuenta que Aubrey seguía profundamente dormida. Eso le dio una idea e inmediatamente salió de la cama y de su casa, no sin antes dejar una nota para la chica, diciendo que le esperara, que pronto volvería. Se dirigió al centro comercial y allí comenzó a comprar cosas que sabía que le gustaban a ella. Conocía un lugar no tan costoso y con lo que había quedado de sus ahorros para su computador, buscaba hacer una buena propuesta de noviazgo. Estaba completamente solo y pensó en llamar a su madre a comentarle la situación, pero sabía que ella le preguntaría muchas cosas y no tenía el tiempo suficiente para responder una por una. Así, decidió comprar algunos globos y flores, para dárselas apenas le pidiera ser su novia. Estaba ansioso. Ya habían hablado de eso y los dos estaban de acuerdo en comenzar una relación antes de que él se fuera para la universidad, entonces por lo mismo él estaba tan decidido de hacerlo ese día. Ya solo tenían cuatro días juntos, hasta que pudiesen volver a verse. Esperaba que, para vacaciones, Ansel volviera a casa y ella estaría esperándole y durante su tiempo de estudio fuese un fin de semana a conocer su universidad y nuevos amigos Después de terminar, decidió dirigirse a comprar algo para cenar. Sería una cena con sus familias y frente a ellos, pedirlo. Algo como una propuesta de matrimonio, pero aún no era momento para eso. Estaban demasiado jóvenes. —   ¿Pollo frito o pasta? —Se preguntó mirando la carta. —   Buenas tardes, ¿qué vas a pedir? —Le preguntó la cajera. —   Para una propuesta, ¿comes pollo o pasta? La cajera rió y negó con la cabeza suavemente—. Le recomendaría comer pasta. Pollo no es muy bueno para una propuesta. Después de eso, Ansel le hizo caso y pidió varios domicilios de pasta boloñesa a su casa, que llegarían, según cálculos, después que él si tomaba el taxi hasta ocho minutos después de hacer el domicilio. Apenas estuvo dentro de uno, tomó su celular y comenzó a escribirle a todas las personas de sus familias que estuvieran listas para una cena de despedida a las siete y treinta de la noche. Le escribió hasta a su padre, que aún seguía en su casa y al parecer, ni siquiera ayudaba con los gastos. Ansel estaba cerca de su casa, cuando su celular comenzó a sonar. Era Aubrey. Pero decidió no responderle y esperar que se arreglara para la cena. Al bajarse, una camioneta del restaurante llegó a su casa y en diez minutos ya se encontraba con todo listo en la cocina. —   ¿Hijo? —Preguntó Sofia tratando de entrar a la cocina, pero, la puerta se encontraba cerrada. —   Mamá no entres. —   Ni siquiera avisaste que ya habías llegado, hijo. —   Perdón —se disculpó—. Ahora ya lo sabes. —   Bueno… me arreglaré. Con urgencia, Ansel comenzó a emplatar todo y a llevarlo a la mesa del comedor. Pronto serían las siete y media de la noche y él no había decorado. A último momento decidió poner la decoración cuando todos estuvieran reunidos y así no sospecharían de nada.   7:30PM Ansel miró el reloj y se apuró a salir de la cocina. Había escuchado algunas veces el timbre y esperaba que todo el mundo se encontrara reunido en la sala, esperando por su presencia. Con nerviosismo caminó hasta allí y los vio a todos. Su madre, su padre, Aubrey y su familia. El castaño sintió cómo comenzaba a hiperventilar y un sudor frío recorría su espalda. Quería abortar la misión. —   Buenas noches a todos —comenzó—. Quise invitarlos a una cena de despedida porque como todos saben, me voy en unos días. Por eso quería compartir con ustedes, las personas más importantes en mi vida. —   ¿No tienes amigos? —Se burló Aubrey y todos rieron. —   Si tengo. Pero solamente quería reunirme con ustedes. Con delicadeza dirigió a todos hacia el comedor donde les esperaba los platos de pasta y un poco de jugo. Él había probado un poco y sabía delicioso. —   Cada uno puede sentarse donde quiera. —   Gracias, cariño —le sonrió Sofía y se sentó. Esperando para comenzar a comer. —   También quise adornar un poco todo, entonces ya vengo. Caminó rápido a la cocina y comenzó a llevar las cosas que había comprado, menos las rosas. Eso era lo último que llevaría porque sería solo para Aubrey y si llegaba a llevarlo en ese momento, su madre pensaría que eran para ella. Y no podía dañar la sorpresa que había preparado. En serio se había esforzado en que todo quedara bien. Comenzó a mover los globos que decían “felicidades” y otros eran simplemente corazones y los dejó en el comedor, donde todos ya se encontraban comiendo. Él pensó que tal vez lo esperarían, pero al parecer estaban muriéndose de hambre si no habían esperado solamente cinco minutos. Luego, puso otros adornos y se sentó, a cenar con todos. Pero su pasta ya estaba fría. Con un bufido caminó a la cocina y puso en el microondas su comida. Cuando volvió al comedor, se sentó junto a Aubrey y le tocó la pierna, para que volteara a verlo. —   ¿Cómo has estado? —   ¿Por qué no me respondías? Estuve llamándote muchas veces. Me sentí una loca obsesiva, pero me dejaste ahí dormida. —   Lo siento —sonrió el castaño—. Estaba preparando esta cena. —   Está bien. Todo está delicioso. ¿Lo preparaste tú? —   No, lo compré. —   Lo supuse, pero quería preguntar —rió Aubrey.   8:20PM Era la hora. Era la hora de pedirle a Aubrey que fuese formalmente su novia. —   Por favor, todos —llamó a los presentes, haciendo que le prestaran atención—. Quiero decir algo. —   Cuéntanos, cielo —habló Sofía. —   Yo, yo- —tragó saliva con fuerza y acomodó el cuello de su camiseta—. Yo quería que todos vinieran porque les quiero decir algo. —   ¿No era como una despedida? —   No —Ansel negó y mordió su dedo—. Es otra cosa. —   Habla —su padre le instó a hablar. —   Bueno. Como saben, me voy en unos días. Perdón, he repetido eso varias veces- mhm, yo los cité aquí porque ustedes son las personas más importantes en mi vida ahora mismo y quiero que sepan la decisión que voy a tomar. Sofía se levantó rápidamente de su silla, alarmada.
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