CAPÍTULO VI-3

1404 Words

En el momento en que lo hacía escuchó la voz del Duque. —¿Jabina! Se volvió y lo vio venir del corredor. —¿A dónde vas?— le preguntó. —¡Están bailando!— dijo ella, con los ojos muy brillantes—. ¡Oh, John, vamos a bailar un poco nosotros! —¿Estás loca? ¡Tú no puedes ir ahí! —¿Por qué no? —Porque sería un error. —¡Oh, no seas tan estirado! Nadíe se fijará en nosotros. Sé que hay soldados, pero me imagino que la gente de la aldea también vendrá a divertirse. —Es hora de que te vayas a la cama— dijo el Duque—. Nos tenemos que levantar muy temprano. —Quiero bailar— insistió Jabina—. ¡Sólo una pieza! —¡No! La voz del Duque era muy firme. —Bueno, tú puedes hacer lo que quieras— exclamó Jabina—, pero yo voy a entrar… no a bailar, pero sí a ver a los demás. Una vez más extendió la mano

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