CAPÍTULO 2 "PORNO EN VIVO"

1094 Words
Francia caminaba fastidiada hasta la oficina de su mejor amiga Jimena para una reunión de carácter obligatorio con ella. Jimena le había llamado muy molesta diciendo que quería hablar con ella de inmediato para tratar ciertos temas de suma importancia. Francia prácticamente contaba sus pasos para retrasar en lo posible esa reunión estresante que tendría con su mejor amiga dónde seguramente se hablaría una vez más de ese tema que ya habían tratado hasta el cansancio. La puerta de la oficina se abría lentamente dejando ver el rostro sonriente de Francia mientras que del otro lado la cara de pocos amigos de Jimena era la contra parte de la situación. Jimena se mostraba muy molesta estando de brazos cruzados parada frente a su escritorio, esperándola para reclamarle una vez más por haber perdido otro trabajo, el cuál posiblemente habría sido el último que ella le podría conseguir en su pequeña compañía. — ¡Qué linda planta! ¿Cuándo la compraste? ¿Es para la decoración de la oficina? Te confieso que se ve espectacular — Francia comenzaba a observar con admiración una planta que había comprado Jimena recientemente. — ¡Francia! No quieras desviar el tema, y dime ¿Qué fue lo que pasó con el señor Vandetti? — preguntó Jimena muy enojada al ver como Francia trataba de escabullirse. — ¿El señor Vandetti? — se extrañaba Francia. — ¡Si! El famoso violinista Mauricio Vandetti, quién te encargué personalmente que asistieras, te pedí millones, y millones, y millones de veces que por favor no te lo follaras. ¡Ese Vandetti! — explicaba golpeando un poco el escritorio frente a ella. — ¡Aaaah! Eeeese Vandetti... Nada que decir, amiga. Ya forma parte de mi pasado — explicó Francia muy tranquila. — ¿Parte de tu pasado? ¿Esto es en serio? ¿Francia? ¿Tienes una puta idea de todas las llamadas que tuve que hacer? ¿Todos los favores que me ví obligada a pedir, solamente para que pudieras quedarte con el trabajo? Y tú solamente tenías que hacer una cosa, solamente una.... ¡No cogertelo! ¿Era una misión imposible para tí, o qué? — explotaba Jimena perdiendo la poca paciencia que le quedaba. — No es necesario que me grites — exclamó comenzado a sentirse apenada por lo que había hecho mirando a otro lado. — ¡Francia! Yo sé que no es tu culpa, sé que por tu condición especial es que haces éstas cosas, pero ya no puedo conseguir más trabajos para tí. El señor Vandetti era la oportunidad que te pude encontrar. Ya no puedes trabajar para mí, ya todos los mánager han escuchado, y están al tanto de esa ninfomanía tuya. Obviamente no desean que sus artistas se follen a la asistente. Mira la gente tiene sexo todo el tiempo, pero no con sus clientes, eso no es nada profesional, ¿si? Mi compañía es pequeña, pero trabajamos en un mundo dónde las apariencias lo son todo. Si existe el más mínimo chisme de algún escándalo s****l, adiós. Se terminó todo. Es por ello que lo lamento muchísimo, pero creo que debes comenzar a buscar empleo en otra parte. Tranquila, yo me haré cargo de la renta mientras consigues algo. Eres mi mejor amiga, y eso no va a cambiar por nada, ¿ok? — Jimena siempre se mostraba amigable con Francia, para ellas no existía nada más importante que su amistad. — Supongo que comenzaré desde mañana a buscar algún otro empleo — expresó Francia un poco fastidiada. — No te preocupes, seguiremos enfrentando tu problema juntas. Te prometo que tarde o temprano encontraremos una solución. Ven y dame un fuerte abrazo — con una sonrisa, y un fuerte abrazo, terminó aquella reunión entre dos amigas que se querían muchísimo. La noche comenzaba a caer. Francia repasaba las solicitudes de empleo en el periódico remarcando con una pluma los que se adecuaban a sus experiencia laborales para luego llamar tratando de conseguir el puesto. La puerta del apartamento se abría repentinamente para que Rick, el apuesto novio de Jimena entrara con mucha confianza trayendo un ramo de rosas en sus manos, aunque se frenaba automáticamente al ver que Francia estaba sentada, y sola en la sala sobre el mueble. — ¡Francia! Ya veo que estás sola. Entonces mejor regreso al rato, cuando Jimena regrese — dijo Rick recordando que su novia Jimena le había prohibido quedarse a solas con Francia en ningún lugar debido a su condición de ninfómana. — No te preocupes Rick. Puedes pasar, Jimena está tomando una ducha — informó sintiéndose un poco mal por la manera en que todos la veían. Rick pasó tranquilamente hasta el baño para ver a su amada Jimena, llegando exactamente cuando la hermosa mujer de piel morena yacía muy relajada dentro de la tina con los ojos cerrados. Rick tomó una de las rosas para comenzar a acariciar el rostro de su novia suavemente haciendo que ésta abriera los ojos respondiendo con una sonrisa al verlo frente a ella. — ¿Hay espacio para mí? ¡Quiero entrar! — Rick se mostraba muy juguetón sosteniendo esa rosa en la mano, con la cuál no dejaba de rozar la boca de Jimena. — En la tina ya no hay espacio... ¡Lo siento! — Jimena susurraba mientras expresaba un gesto de pesar con su rostro — pero acá si hay espacio para que entre las veces que quieras — Jimena levantó su cuerpo para mostrar su v****a, la cuál hizo que Rick comenzara a lamer tomándolo rudamente de la nuca, y de esa manera él comenzó a practicarle sexo oral. Su lengua se deslizaba rápidamente bajando, y subiendo estimulando las fibras nerviosas del clítoris provocando mucho placer en Jimena que comenzaba a sentirse flotando. Francia sabiendo lo que obviamente pasaría entre su amiga, y Rick, se acercó sin hacer ruido para asomarse a través de la puerta semi abierta para ver como ese musculoso hombre con abdomen perfecto, y pectorales muy bien definidos penetraba fuertemente a Jimena teniéndola de espaldas a él sosteniéndola de sus preciosos senos. Las nalgas de Jimena sonaban estruendosamente con cada vez que Rick chocaba su cuerpo contra ellas haciéndola gemir con locura. Francia no podía evitar que su lado pervertido saliera desde los más profundo de su ser, deseando inconscientemente estar en el lugar de su amiga, y ser ella quién estuviera recibiendo aquel brutal castigo. Sin embargo por ahora solamente debía conformarse con masturbarse justo en la puerta del baño mientras admiraba aquella película pornográfica en vivo y directo.
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