Capítulo 4: La noche de anoche

1006 Words
Capítulo 4: La noche de anoche KIARA CRAFT Me eché hacia atrás pegando mi cabeza de la pared. Auch. Pero no le di tanta importancia, solo quería evitar el beso. Todo mi cuerpo temblaba preso del temor, porque los nervios comenzaron a invadirme. No me malinterpreten, no es que no deseara a Eros porque de hecho estaba más caliente que una fogata, pero era algo en mi pecho, algo que me decía que no podía porque de alguna manera mi cerebro pensaba que le debía algo a Ángelo porque solo había sido él en mi vida… lo cual era tan estúpido porque a él le entregué mi corazón, mi alma, mi cuerpo, TODO, y simplemente se alejó de mí tras el divorcio y nunca más se acordó de mí, mi bienestar, ni me escribió, ni lloró, ni le importó romper el lazo especial que nos unía desde un principio... Pero hasta ahora comprendía que siempre fui yo la que lo amó más y volcó su vida entera para verlo feliz, incluso cuando ya yo no lo era… Mis ojos se aguaron porque quería dejarlo atrás pero como ya había dicho antes… me costaba soltar y dejar ir las cosas que fueron importantes para mí. —Está bien —murmuró Eros al verme que me aparté—. Lo siento. Aquí estaba, siendo una cobarde por guardarle pureza a mi exesposo, alguien que de seguro estaba acostándose con diez mil chicas a montones disfrutando de estar nuevamente soltero. ¿Por qué tienes que esperar a que vuelva Kiara? No va a volver, y si aun así lo hiciera, no tienes porqué seguir guardándote como una virgen. Tragué saliva pesadamente. Él te dejó ir y avanzó, ahora tú avanza. Tomé una profunda respiración y lo tomé del brazo antes de que se separara de mí, me abalancé a hacia él colocándome de puntillas, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello y pegando mis labios a los suyos sintiendo la adrenalina llenarme por completo cuando él me correspondió con la misma fuerza, sus manos descendieron por mi cintura hasta mi trasero apegándome a él haciéndome sentir la dureza de su cremallera, de repente me alzó y yo envolví mis piernas alrededor de su cadera sin romper el beso, Eros me pegó de la pared y su boca comenzó a besarme el cuello llenándome de miles de sensaciones que me hacían enloquecer y removerme todo. Sentía que estaba tocando la luna o… tal vez el sol porque estaba jodidamente caliente. Comencé a mover mis caderas y eché mi cabeza hacia atrás cuando sus manos se introdujeron dentro de mi camisa quitándomela y comenzando a besar mis pechos sobre el sostén, entonces me cargó hasta la cama tumbándome ahí y quitándose la camisa mostrándome su deslumbrante torso ejercitado, mordí mi labio inferior observando lo bueno que estaba. Que bien se sentía dejarse llevar por la lujuria del momento, no me importaba que lo acabara de conocer, o que esto no fuera a ninguna parte, pero era lo que necesitaba, algo que no llevara complicaciones, solo emoción y me evitara pensar miles de cosas que me llevaban a la depresión. Solo lascivia pura. Me quitó el pantalón y yo lo ayudé quitándome el sostén, quedándome completamente desnuda ante él, Eros mordió su labio inferior mientras se inclinaba y volvía a mis pechos, dejando una seguidilla de besos hasta llegar a mi feminidad y cubrí mi rostro mientras sentía lo rico que su lengua se movía al igual que sus dedos en mí. —Estás mojadita —susurró, su voz ronca mientras subía a mi cuello para volver a llenarme de sensaciones siguiendo el movimiento de sus dedos cada vez más rápidos en mí, y fue todo lo que necesité para tomar mi primer orgasmo que me arrasó con fuerza dejándome sin aliento. Extrañaba tanto esas sensaciones de placer que casi se me habían olvidado. Me volteo poniéndome con el pecho boca abajo tomándome de las caderas y me apoyé de mis antebrazos para acomodarme mejor en la posición, volteé el rostro observando cómo se bajaba el pantalón, su m*****o completamente erecto mientras rompía el envoltorio de un condón y se lo colocaba, cruzamos por un momento miradas cuando me dedicó una sonrisa que en la tenue oscuridad parecía perversa, parecía todo un dios lujurioso y solté un quejido agarrándome de los bordes de la cama cuando entró por completo en mí. Joder, ¿había vuelto a ser virgen o qué?  El dolor comenzó a disiparse cuando comencé a adaptarme a sus movimientos y entonces solo fue placer cuando comenzó a acelerar sus estocadas, nuestros gemidos y el sonido de nuestras pieles chocando llenaron la habitación hasta que lo sentí estremecerse al llegar a su orgasmo. Me quedé por un momento muy quieta, ¿ya había llegado? Voltee a verlo cuando salió de mí, su rostro enrojecido recuperando el aliento. —¿Qué pasó? —pregunté inocente. —Es… que siempre llego rápido a la primera —dijo pareciendo algo apenado de haber llegado tan rápido. ¿Qué? No dije nada, pero j***r, Angelo nunca llegaba tan rápido, por más deseo que tuviera, siempre se controlaba. Bueno, que decepción que fuera tan precoz cuando tenía cara de ser… uhm, alguien que sabe de esto, al menos me había dado un orgasmo. —Vale —murmuré. Él cayó a mi lado recuperándose y yo solo me quedé acostada sintiéndome extraña por lo que había acabado de pasar… Había estado con otro hombre. Casi de inmediato, lo escuché comenzar a roncar y yo me volteé del otro lado de la cama sintiendo las lágrimas acumularse en mis ojos, creí que Ángelo sería el único, pero tenia que poner mis pies en la tierra, no todas las historias de amor eran perfectas ni mucho menos existían los príncipes azules dispuestos a darlo todo por nuestra felicidad… Sequé algunas lágrimas que habían desbordado de mis ojos, era hora de avanzar y creo que este era un buen comienzo para terminar de dejar a Ángelo en el pasado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD