Alexander y yo hicimos una rutina por la noche cenamos aquí, hablamos un rato, hablar es mi parte favorita convivimos mucho pero cuando llega la parte de la cama disfruto el silencio que brinda su boca, llevamos un mes con esta rutina y no creo cambiarla cuando estoy con él la tristeza se va al menos por un rato, el día de hoy está muy inquieto algo le preocupa, siempre al acabar espera a que me duerma y se va pero hoy no quiero que se vaya y no dejaré que lo haga.
-¿No se pone celosa tu reina?-paso mi mano por su abdomen, mis labios buscan los suyos.
-¿Por qué tendría que hacerlo?-murmura sobre mis labios.
-Porque yo soy la que te goza en las noches-un beso apasionado es lo que le doy.
-Ah por esto- besa mi cuello y mi cuerpo se eriza hay lugares que se estremecen cuando el pasa su mano o besa y tengo que reconocer que adoro esa sensación- No debería de.
-Yo no te soltaría aunque no pudiera tener hijos- es verdad no le miento- no me gusta compartir- muestra sus preciosos dientes blancos con una sonrisa- lo digo enserio.
-Sé que lo dices enserio- me dice con una sonrisa-no te vas a dormir hoy.
-Si lo hago te vas a ir-acaricia mi piel.
-No quieres que me valla- me pongo sobre él y beso su cuello.
-No me gusta compartir- susurro sobre su oído, enreda sus brazos en mi cintura.
-¿Quién te dijo que me meto con ella?-su reina no lo cuida y yo tengo toda su atención, sacare provecho de la situación en ese caso- me tienes para ti sola.
-El punto es que duermas aquí- digo mientras le beso el cuello- conmigo no con ella.
-¿Estas celosa?- se sienta para poner su cara frente a la mía, no estoy celosa no me quiere ver celosa a Sander le gustaba verme celosa porque cambio radicalmente mi manera de comportarme-mi reina.
-Como ya te lo mencione no me gusta compartir- imprimo mis labios sobre los suyos- así que decide donde dormirás hoy y el resto de la semana- murmuro sobre sus labios.
-Te doy la respuesta- vuelve a besarme los labios, entrelazo mis piernas sus labios siguen sabiendo a fresa de la cena de frutas.
-Te quiero para mí- besa mi cuello y no puedo evitar que mi cuerpo se erice- no para ella, prometeme que no te meterás con ella.
-Ni tú con nadie más- con que sabe de eso- te quiero nada más para mí.
-No hay nadie más con quien quiera estar- beso sus labios, su cuello- prométemelo.
-Te lo prometo- besa mis labios con un beso apasionado.
Después de convencerlo de que me deje ver a Sharon más tiempo porque una hora o dos es poco tiempo de calidad con mi hija, me quedo dormida en sus brazos y como lo promete no se va. Sander. Duele su recuerdo y todo lo que lo incluye pero si para salvar mi trono debo de darle un hijo a Alexander eso haré, prometió no hacer nada de cambios en mi reino no mientras estemos así. Como es mi costumbre después de esto cambiarme es rápido Sharon puede abrir la puerta si congela a los guardias para entrar. Alexander despierta y siento cuando lo hace, pero no se va, se levanta de la cama para tomar un libro y regresa a la cama se sienta en ella pongo mi cabeza en su pierna deja que lo haga pone una mano en mi cabello y con ella recorre mi figura hasta detenerse en mi espalda baja, se escuchan los gritos de Christopher fuera de la puerta.
-Déjenme entrar par de trogloditas- les dice a los guardias de la puerta-no me importa lo que mi hermano les haya dicho quiero hablar con él- lo que los guardias le digan no le gusta mucho- voy a hacer que la capitana Kendall los use de tiro al blanco si no me dejan pasar- abren la puerta todos saben que ella nunca falla- gracias.
-No puedes bajar la voz- le dice Alexander.
-Tus perros de la puerta no me dejaban pasar- contesta con tono de resentimiento- que haces aquí no se supone que estarías viendo lo de las exportaciones.
-Decidí que quería la mañana para mí- su tono es frio.
-¿Para ti o para ella?- sé que refiere a mí- sabias que en Nórdico se dice que Sander está vivo.
-Si ya lo había escuchado- si lo está porque no ha venido por mí, por su hija- no creo que lo este, si lo estuviera ya hubiera venido por ella y no lo ha hecho.
-¿Qué pasa si lo hace?-su mano vuelve a mi cabello- Alexander si está vivo sabes que no te tendrá piedad y más si se entera que te acostaste más de una vez con ella. Después de todo por más veces que lo hagas y por más veces que le digas que la amas ella lo amara a él- si no quiere que sus palabras sean veneno pues lo son.
-No dejaré que Sander la vuelva alejar de mí- una ráfaga de aire se penetra en la habitación- el Rey, Señor de los Inviernos está muerto y su reina es mía. La alejo de mí por siete años ninguno más.
-Alexander no la puedes tener alejada de su poder por mucho tiempo- no recuerdo que se siente prender una flama- te la quieres ganar deja que practique en el gimnasio y cuando termine deja que Kendall le vuelva a poner el metal.
-Lo pensare- me estiro y abro los ojos suspiro fuertemente- buenos días Eliza.
-Buenos días- miro a Christopher que está sentado en la silla donde cene anoche- es temprano para estar vestido así.
-¿Así como?- me arquea un ceja- de traje formal- su sonrisa deja ver dientes perfectos- y no es temprano son las doce de medio día.
-¿Por qué dejaste que me despertara temprano?- giro mi cabeza a Alexander quien me dedica una sonrisa- ya se parecen a mi mamá despertándome temprano- me pongo de pie y me encamino al baño- me vuelven a despertar temprano y tendremos problemas- me encierro en el baño y abro la regadera dejo que el agua moje mi mano está helada como la piel de Sander. Mi alma llora por una caricia de él, me meto al agua al terminar de bañarme me enredo en la toalla y con la otra enredo mi cabello en ella salgo del baño Christopher sigue hablando con Alexander- sigues aquí Chris te hace falta una novia- solo sacude la cabeza en negación.
-Claro que no- dice con la mirada fija en su hermano.
-Eliza porque no te vistes tengo algo que mostrarte-vocifera Alexander que sigue sentado en la cama.
-Para donde crees que iba- antes de encerrarme en el armario me doy la vuelta- puedo saber que me vas a mostrar, digo para ver que ponerme.
-Es una sorpresa pero si te interesa un vestido apto para montar- perfecto me van a sacar, parezco una niña emocionada.
-De acuerdo- me encierro en el armario, y entre mis cosas busco un vestido para montar y justamente encuentro uno n***o con los colores de Caldera rojo y n***o resalta mi busto y el resto de mi figura la falda es suelta para montar las botas negras van excelente con esto salgo del armario, Christopher sigue aquí y es el primero en voltear a mi dirección.
-¡Eliza!- sus ojos viajan de arriba abajo en mi cuerpo.
-¿Qué?- me sonrojo por la cara de Christopher, Alexander cuando me ve parece que es la primera vez que me ve.
-Te vez hermosa-titubea de está del color de su piel cambio a rojo- te queda muy bien.
-Gracias- camino a la cama cuando la puerta se abre y mi niña entra corriendo.
-Mami- corre a mis brazos al tocarla cargo a mi niña.
-Dime corazón- sus ojos brillan, Miranda entra corriendo.
-Es rápida- murmura tomando aire- la solté poquito y corrió para acá.
-¿Cortas flores conmigo?-giro mi cabeza a Alexander ya no está en mi cama y ya tiene puesto un traje para montar.
-Tengo planes corazón- agacha la cabeza- pero si quieres porque no heces que mamá se ponga contenta y creas una ventisca como la que hacías con Cassy-piensa un momento besa mi mejilla y se acurruca en mi cuello.
-Me cuentas una historia- hace mucho tiempo que no me lo pedía, se las pedía a Sander a mí no.
-Amor es temprano- se acomoda en mi brazo- si quieres en la noche para dormir.
-Papá no le importaba la hora- toca mis puntos débiles- y a Cassy le contabas unas de una niña roja.
-¿Niña roja?- Miranda se encoje de hombros, pero recuerdo la vez que me metí en pintura roja por accidente cuando tenía cuatro años y esa historia se la conté a Cass para que se durmiera- a pero amor se la conté de noche.
-Si me porto bien si me lo cuentas- su temperatura baja, solo lo hace cuando esta triste.
-De acuerdo- encamino en dirección a la cama- ¿amor tu escoges tu ropa?
-Si- el n***o es de luto pero mi muñeca no puede estarlo por mucho tiempo me gusta verla con otros colores.
-Qué te parece si mañana escoges uno blanco- me mira con extrañeza.
-¿Por qué?
-Para que lleves el color de pelo de Cassy o el de…- me duele en alma pero tendré que dejarlo ir tarde o temprano- de papá.
-Blanco con n***o- una leve sonrisa aparece en mi cara al menos no se vestirá de n***o totalmente- tu tampoco lo hagas, se te ven bonitos todos los colores.
-Es un trato- sonríe para mi amo a mi hija y estoy haciendo un gran esfuerzo para asegurar mi libertad y la suya.
-¿A dónde vas Eliza?- pregunta Miranda ya recuperada de la persecución que le dio a Sharon, al verme cambiada para montar.
-Es una sorpresa que solo la involucra a ella- contesta Alexander antes de que lo haga.
-Tratas a mi reina como una más de tu harem Alexander- vocifera Miranda, está molesta y no la culpo- y si le dije mi reina, porque lo es, no es Julieth.
-Miranda- la reprende Christopher ella solo lo mira con ojos amenazantes.
-Miranda porque no llevas a Shary a dar una vuelta con Volin- quiero que vea a mamá, y como no quiero que Alexander se entere le hablo en clave-de seguro encontrá un traje de oso.
-Me lo compras si hay- se levanta Sharon de mis brazos.
-Papá te lo prometió ¿Verdad?- asiente de prisa y se baja de la cama para ir con Miranda- portate bien no hagas enojar a Miranda o a Volin, y no corras como hace un momento.
-Me voy a portar bien- dice mientras estira los brazos para que Miranda la cargue- te veo cuando me regresen y me cuentes una historia.
Miranda se va con ella en sus brazos, Alexander es quien me lleva no de la mano pero si delante de mí nos dirigimos a los establos mi caballo es Trix y nada hará que eso cambie. Al llegar a los establos busco a Trix, quien relincha al verme acercarme a él, sigue estando como la última vez que lo monté, fuerte con las patas torneadas, Alexander monta uno blanco y yo a mi caballo n***o, la silla de él es negra con cordones azul celeste, la mía también es negra con cordones rojos con dorado, él nos dirige seguimos el sendero de la playa pero antes de llegar al puente toma otro sendero es más pequeño donde solo un caballo a la vez puede pasar nunca he montado por ese sendero pero tampoco se a donde lleva si Alexander me mata se acabó todo pero no creo que lo haga, montamos por quince minutos más cuando escucho agua correr mientras más nos acercamos aumenta el sonido de agua, llegamos a lo que parece ser un ojo de agua y el agua que se oía caer era una cascada el agua es cristalina.
-El agua está deliciosa- digo tocando el agua cristalina.
-Hermoso ¿No crees?-apenas escucho la voz de Alexander.
-Mucho- me pongo de pie y lo miro- ¿Cómo encontraste este lugar?
-Seguí el sendero una tarde después de que llegara a Caldera- después de que se proclamara rey de mi nación.
-¿Puedo saber porque es la sorpresa?-me encamino a donde está parado-o no me vas a decir.
-Feliz Cumpleaños Eliza- hoy es el día que me encontraron mis padres adoptivos no en el que nací para ese faltan unos días.
-Hoy no es mi cumpleaños-contesto dedicándole una sonrisa-pero gracias por la sorpresa. Me gustaría meterme a nadar- su cara dice más que su boca, me doy la vuelta y tiro de un listón que amarra mi vestido el cual se desliza hacia abajo dejándome en ropa interior camino unos pasos para sentir el agua en mis piernas, camino unos metros más y el agua me da en la clavícula-¿No vienes?
-Estás más, loca de lo que imaginaba- sumerjo la cabeza en el agua y la vuelvo a levantar- ¿y cómo es que tu cuerpo no tiene estrías después de dar dos hijos?
-Llevas un mes recorriendo mi cuerpo ¿y apenas te das cuenta?- No es muy observador entonces.
-Ya deja de reírte y dime.
-Flor Flamer, Alexander- me vuelvo a sumergir mi cabello está completamente mojado como yo lo quería-¿Vas a venir o no?
-No debería en una hora tengo que ir a una junta-hay un relieve donde se inca para verme mejor pero está cerca del agua muy cerca- en otra ocasión.
-Qué triste-me acercó un poco no quiero que sospeche que lo voy a jalar conmigo-es una pena el agua está deliciosa-llego a una considerable distancia corta de él- me hubiera gustado que nadaras conmigo.
-Si ya lo sé, a mí también me hubiera gustado meterme contigo- enredado mis brazos en su cuello y lo jalo conmigo al agua lo suelto y dejo que se limpie el agua de la cara- estás loca- me lo dice con ternura no enojado.
-Gracias por confirmarlo- digo volviéndome a acercar a él se quieta las manos de la cara para verme frente a él-no te enojaste ¿verdad?-recibo en los labios los suyos.
-Enojarme contigo es difícil- murmura sobre mis labios, mis manos retiran su camisa debería de matarme o dejar que Kendall me use de tiro al blanco por hacer esto pero Alexander aparte de ser el que me quito todo todavía queda algo que no me quito y no me lo va a quitar y eso es él mismo-eres droga Eliza- murmura sobre mis labios.
-Y tu leña para mi fuego- besa mi cuello y dejo que él me envuelva en él.
Esta vez no lo hago por obligación, lo hago porque quiero hacerlo, quiero tenerlo de nuevo en mis manos, Sander me hizo prometerle que si llegaba a faltar que buscara otros brazos aunque me costara asimilar que ya no lo vería nunca más y Alexander se arrojó al fuego solo, si Sander está vivo que lo dudo lo seguiré amando como lo he hecho durante estos años y los demás pero hoy solo está Alexander y lo que siento por él también está es muchísimo menos que Sander. “No puedes seguir haciendo esto” me grita mi corazón pero mi mente y mi cuerpo piden a gritos que lo siga haciendo. Es de noche cuando regresamos al castillo la ropa de él sigue mojada, Atina y Christopher están entrenando en mi gimnasio, Miranda está sentada con Sharon en las gradas no sé por qué Alexander me trajo aquí, Sharon al verme corre a que la abrace, lo hago sin tardar cuando giro la vista a Alexander ya está totalmente seca su ropa el Señor de los Vientos se secó antes de entrar al castillo.
-Mamá sabes a quien vi hoy-está demasiado contenta a quien haya visto revivió a mi niña.
-¿A quién mi amor?-antes de que me pueda contestar Miranda llega y le dice algo en el oído.
-¿No le puedo decir?-Miranda niega con la cabeza Alexander se pone de tras de mí.
-Kendall quitale a la reina Sara las pulseras- mis ojos se abren y las pulseras de mis muñecas se quitan y se alejan a las manos de Kendall que está en la puerta, mi flama se prende y el infierno pide que lo use que les enseñe que no soy un juguete, pero si hago algo mal mi hija pagara ese precio. Una bola de fuego aparece en mi mano con la otra sostengo a Sharon quien muestra una enorme sonrisa en sus labios.
-Mami tu fuego- a Sharon como a Cassian les gustaba ver mi poder y el de Sander al mezclarse o solo ver el mío porque el de Sander ellos lo tienen-¿Puedes sacar al dragón?
-Quieres ver al dragón- me encamino al ruedo para dejar ver al dragón, no lo he sacado desde que hable con Cassian el día que no dejo jugar a Sharon con él, el dragón se forma en frete de mí se siente excelente todo mi poder de regreso, todo mi control se forma en el dragón, estira las alas son grandes y fuertes pero la figura del dragón es triste como me siento, deja que Sharon lo toque cierra los ojos y resopla.
-Te hace falta mi papi-me dice mi niña al tocar al dragón.
-No sabes cuánto- una lágrima recorre la cara de mi dragón y una en la mía- tu papi y yo éramos uno amor, era más que mi compañero- mi cara arde por la lágrima que recorre mi cara- era mi mejor amigo- el dragón bufa- me lo quitaron por amarme- mis sentimientos cambian a ira y dolor mezclados soltaron a la bestia no debieron hacerlo- Sharon papi siempre te quiso y te amo hubiera dado todo por ti- el dragón se relaja- nunca permitiríamos que nada malo te pasara o que te lastimaran, ves mi dragón-asiente y acaricia sus escamas- esa fuerza de mi poder, es la misma que Cassy tenía y que podía hacer, recuerdas sus lobos, de nieve y de fuego.
-Cassy me enseño algo- dice intentando ponerse en el suelo la bajo y dejo que me muestre que le enseño Cass- mira- un puma de hielo y otro de nieve se forman en frente de mí, Cass le enseño a quitarse las cadenas de no temer de lo que controla.
-Eso te enseño Cass- los pumas parecen gatos al lado de mi hija cuando ella camina hacia ellos se le arre pegan como gatos esperando la comida o que los acaricien.
-Soy especial- dice volteando a verme- hija del hielo y del fuego- cambia su vista a otra persona que está en el palco- no de los animales, ni del viento- una sonrisa atraviesa mi cara se lo dice a Julieth, baja su cara y ve sus manos- papi me dijo que no llorara por cosas pequeñas.
-No lo hagas- mi voz es apenas un susurro.
-Lo extraño- los pumas se ponen tristes y ella avanza a donde estoy- te quiero mami- me da un abrazo y comienza a llorar en mi brazo.
-Te prometí un cuento no es así- asiente la cargo y salgo del ruedo el dragón desaparece y los pumas van tras nosotras al llegar a la puerta Kendall me detiene.
-¿A dónde vas majestad?- me hace una sonrisa torcida.
-Quitate de mí paso o te convierto en carbón- Alexander se para detrás de mí- muévete Kendall.
-Rey- su tono está lleno de rencor.
-¡Muévete!-no voy a bajar mi tono y menos con Kendall- no escuchaste.
-No recibo ordenes tuyas- dice intentándome ponerme una pulsera de metal.
-Pero si mías Kendall- habla Alexander después de escuchar mi pequeña discusión con su capitana- haz lo que la reina te pide, quitate de la puerta- me deja pasar con mi niña en mis brazos.
Llegar a su habitación me encanta mis poderes están conmigo y no los dejare ir tan fácil, la acuesto en su cama y le cuento lo que me pidió, de cómo me enamore de su papá es la historia que decido contarle, le encanta el pedazo del guante me brinco unos pedazos y continuo con todo lo demás de cómo llego a mi rescate de Kendall, no sería un príncipe con corona pero si uno de corazón.