5

1345 Words
Al llegar a mi habitación Alexander no está en ella, pero tampoco hay guardias en la puerta me encierro en el baño, y comienzo a quitarme la ropa para bañarme el agua es helada como la piel de Sander pero hoy no quiero pensar en él y cambio el agua a temperatura normal, duro mucho bañándome, pero el olor a rosas queda en mí, cuando salgo al armario no hay rastros de Alexander, me meto en el armario y elijo un pijama azul celeste con bordados negros coloco primero mi ropa interior, cuando salgo del armario Alexander ya está en la cama sentado leyendo el libro que traía en la mañana seco mi cabello con mi don, paso una mano por mi cabello mojado y al tocarlo el agua se evapora de él dejándolo seco, hay dos tazones de fruta en la mesa y dos copas de vino. -Gracias por quitarme el metal-murmuro pero parece que el libro es más interesante-creo que quemare a toda las personas que no sean de Caldera empezando contigo. -Diviértete-definitivamente no me está poniendo atención, lanzo una bola de fuego que rosa su cabeza y es cuando me presta atención. -Dije gracias por quitarme las pulseras- vocifero alterada- y me gusta que me pongan atención. -Me vuelves a arrojar otra bola de fuego… -Creeme no fallare si lo vuelvo a hacer, está fue de advertencia- no modificare mi tono- y me gustaría que me pusieras atención mi querido rey, porque si no lo haces entonces es cuando sacare a todos de mi castillo, de mi casa, y hare cenizas a cada una de tus mascotas de Nórdico ¿Me explico?-asiente despacio y una sonrisa aparece en mis labios- perfecto, a cenar. Al momento de cenar las frutas de mi tazón son deliciosas uvas, moras, cerezas y fresas cenamos en silencio esto me mata, odio no hablar con él pero odio más que no me pongan atención y mi orgullo es grande que otra cosa y si quiere hacer algo aparte de dormir tendrá que pedir disculpas, este método funciona perfectamente. -Perdón-sale de sus labios después de un momento-¿Eliza? -¿Perdón por qué?- alzo un ceja y lo miro a los ojos-¿Perdón por qué Alexander? -Por no ponerte atención- balbucea con la mirada un poco perdida. -Nada más por eso- no lo hago sonar como pregunta porque no lo es. -Por todo, lo de hoy lo de hace un mes-no sabía que le pesara todo lo demás- por cada maldita lágrima que te hice derramar- esto ya va más allá de la disculpa que esperaba-de todo lo que te provoque- una lágrima derrama uno de sus ojos que brillan está aguantando las lágrimas- no era mi intención matar a tu hijo- me pongo de pie y me encamino a su lado me pongo de rodillas para verlo mejor- no hagas eso ponte de pie- su voz está quebrada- Eliza. -No lo era pero lo hiciste- toma una de mi manos y le da un beso- pero te perdono por lo de hoy, y lo de las bombas porque no lastimaron a nadie pero no creo que te perdone tan fácil lo de Cassian y lo de Sander- mi voz es rota como la de él- pero no hagas nada que pueda matar a mi hija ni que perjudique mi reino, conmigo haz lo que quieras pero si te metes con uno de los dos te matare sin piedad. ¿Entendiste? -Fuerte y claro-dice con una débil sonrisa en los labios me siento sobre su regazo y comienzo a besarlo sus manos buscan el final de mi batón que retiran hacia arriba- ese hijo es lo único que te pido para que me vaya. -No te lo vas a llevar de mi lado-digo besando de nuevo sus labios- no te dejare hacerlo. -De quien crees que va aprender el fuego- besa mi cuello y mis manos buscan el final de su camisa-pero cuando esté listo será rey de Caldera y de Nórdico- levanto su camisa sin pensar en sus palabras- no estás cansada estuvimos juntos toda la tarde-mis labios besan los suyos y me acomodo en sus piernas. -Cansada no es exactamente la palabra que utilizaría-retira mi sostén me toma de las piernas y se levanta de la silla camina a la cama y me recuesta en en ella- más bien seria Necesitada. -En ese caso- besa mis labios y mis manos recorren su espalda. -Porque no hablas menos y besas más-sus manos quitan mi última prenda, le doy la vuelta y jalo su pantalón con todo y su ropa interior. -Eres mi mayor perdición-murmura sobre mi piel. Está noche nada me detiene y como mi fuego está suelto mis manos empiezan a prenderse y las apaga con pequeños remolinos de aire sobre ella su respiración sobre mi piel me encanta donde Sander me volvía loca el altera mi respiración y cada una de sus caricias sobre mi piel eriza cada parte que toca. Al acabar si estoy cansada, es la primera noche que lo hago porque quiero y por puro placer, Alexander será un rey que demuestra poder y temor pero en la cama es alguien totalmente diferente me trata con la mayor ternura del mundo como si cada una de mis partes fuera cristal. Se queda conmigo como lo prometió duerme conmigo toda la noche el arte de cambiarme rápido es una bendición para los dos porque lo convenzo de hacerlo, dormimos por horas mi lado es el mío y él toma el de Sander. Al abrir los ojos veo el reloj son las cuatro de la tarde, me doy cuenta de que no me ha soltado en toda la noche. -Alexander- digo su nombre para saber si está despierto. -Dime-murmura sobre mi cabeza. -Quería saber si estabas despierto nada más- me giro para verle los ojos. -Pues ya vez que lo estoy- muestra sus perfectos dientes blancos, sus ojos grises dicen mucho. -¿Te puedo preguntar algo?-me contesta dándome un beso en la frente y después en los labios- ¿Qué hiciste con el cuerpo de mi papá? -Está en el cementerio de la familia real- pero no me especifica cómo-¿quieres ir a ver que no te estoy diciendo mentiras? -¿Me llevarías?-asiente y una sonrisa aparece en mis labios- tengo que saber algo más. -Dime, tu pregunta y te lo contesto- si dice eso debe ser cierto. -¿Kendall fue?-niega con la cabeza. -Yo le di la orden a Kendall pero alguien más movió esa espada, ella no fue, el plan era solo dejarlo mal herido no matarlo- su confesión me duele sino fue Kendall entonces ¿quién fue? Me cambio y él también lo hace pero en otro cuarto me pongo un vestido n***o con una franja roja en el escote, Sharon me regaña porque le prometí no ponerme más n***o pero le digo que al lugar al que vamos lo requiere ella está vestida como me lo prometió n***o con blanco un vestido n***o con bordados de flores blancas Alexander va con nosotras al igual que Atina llegamos a la entrada del cementerio y no puedo bajar voy a llorar lo sé pero me da igual Sharon sujeta mi mano pero al bajar, mejor decido cargarla y camino unos cuantos pasos con ella en mis brazos, el guardia abre la reja y en casi la entrada reconozco la corona de piedra que está en ella mi padre la uso cuando fue a Nórdico y lo vi por primera vez. -Papá- me pongo de rodillas tratando de no dejar caer a Sharon- te prometí no caer y ya lo hice- hago una flama en medio de la corona- nunca se apagara papá- lágrimas que jure derramar cuando estuviera segura de que Alexander lo hubiera enterrado. -La hiso Christopher- anuncia Atina. -Te amo papá- paso una mano por su tumba si se nota que la hiso Christopher Señor de los Suelos- siempre lo hare, encontrare a mamá- se lo prometo está si la puedo cumplir- te lo prometo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD