Vincent Hamilton luego de reunirse con su ahora exesposa, había vuelto al trabajo, caminó lentamente por los pasillos vacíos de esta, con los papeles del divorcio firmados guardados en su portafolio.
Había logrado lo que durante meses había estado buscando. Claire, su exesposa, finalmente había accedido a darle el divorcio. Todo debía sentirse como una victoria, como un alivio, como la resolución de un capítulo que nunca debió existir en su vida. Y sin embargo, mientras avanzaba hacia su oficina, algo no se sentía bien.
Llegó a su lugar de trabajo, abrió las puertas y se dirigió a su asiento, cuando se sentó dejó escapar un profundo suspiro. Colocó el portafolio sobre el escritorio y lo miró por un instante, sintiendo un peso incómodo en su pecho.
Los pensamientos se arremolinaban en su mente, desordenados e incoherentes. Por alguna razón, no podía dejar de pensar en las palabras de Claire.
"Yo nunca fingí, Vincent".
Esa frase seguía repitiéndose en su cabeza, como un eco que no podía apagar. Él había asumido durante años que Claire simplemente estaba cumpliendo con su parte del trato, que aceptaba el matrimonio por conveniencia y lo veía con la misma frialdad con la que él la veía a ella. Pero sus palabras lo habían dejado inquieto.
¿Era posible que ella realmente hubiera estado enamorada de él todo este tiempo?
Negó con la cabeza, como si quisiera borrar esos pensamientos. No tenía sentido indagar sobre algo que ya estaba resuelto. Había hecho lo correcto. Ahora era libre para estar con Ellie, la mujer que siempre había amado.
Eso era lo único que importaba.
Encendió su computadora y comenzó a trabajar en algunos trabajos pendientes, buscando refugiarse en la rutina para distraerse de las emociones que amenazaban con abrumarlo.
***
La noche cayó sin que Vincent se diera cuenta. Estaba sentado en su oficina, con las luces apagadas excepto por el tenue resplandor de la lámpara de su escritorio. Sobre la mesa estaba el documento del divorcio, con la firma de Claire destacándose en la última página. En su mano, sostenía un vaso de whisky, girándolo lentamente, observando cómo el líquido ámbar se movía de un lado a otro.
Apoyó la cabeza en el respaldo de la silla y cerró los ojos, dejando que el silencio lo envolviera. Pero en lugar de encontrar paz, las palabras de Claire volvieron a invadir su mente, junto con el recuerdo de su mirada al entregarle los papeles.
"Yo nunca fingí."
Vincent dejó escapar un largo suspiro, llevando el vaso a sus labios. Tomó un sorbo, dejando que el alcohol quemara su garganta mientras intentaba analizar por qué esas palabras lo afectaban tanto.
Era absurdo.
Había dejado claro desde el principio que no amaba a Claire, que su matrimonio era un acuerdo estrictamente práctico. Entonces, ¿por qué la posibilidad de que ella lo hubiera amado de verdad lo hacía sentir tan incómodo?
—No importa— murmuró para sí mismo, colocando el vaso sobre la mesa. —Esto ya no tiene relevancia.
Sin embargo, no pudo evitar que su mente retrocediera a momentos específicos de su matrimonio. Recordó las veces en las que Claire intentaba entablar conversaciones, las cenas que ella preparaba con esmero, las miradas llenas de esperanza que le dirigía incluso cuando él apenas podía mirarla a los ojos.
Siempre había asumido que esas cosas eran actos mecánicos, parte de su papel como esposa. Nunca se detuvo a considerar que tal vez eran genuinos.
—No puedo pensar en esto ahora.—Se dijo con firmeza, intentando apartar esos pensamientos. Pero justo cuando estaba a punto de volver a llenar su vaso, su teléfono personal sonó, rompiendo el silencio.
Frunció el ceño mientras miraba la pantalla. La mayoría de las personas importantes lo llamaban a su número de trabajo, por lo que no era común que su teléfono personal sonara tan tarde. Al ver el nombre que aparecía en la pantalla, su expresión se suavizó.
Ellie.
Vincent respondió la llamada, llevándose el teléfono al oído.
—Ellie —dijo, su voz más relajada de lo que había estado en todo el día—Qué sorpresa.
La voz de Ellie, dulce y familiar, resonó al otro lado de la línea.
—Hola, Vincent. Espero no estar interrumpiendo nada importante.
—No, en absoluto —respondió él, recostándose en su silla—¿Cómo estás?
—Bien, pero… no puedo dejar de pensar en nuestra última conversación —admitió Ellie, su tono lleno de calidez—Siento que todavía tenemos mucho de qué hablar.
Vincent dejó escapar un leve suspiro, sintiendo cómo una parte de él se relajaba al escuchar su voz. Ellie siempre había tenido esa habilidad, de hacerle sentir que todo estaba bien, incluso cuando el mundo a su alrededor se desmoronaba.
—Tienes razón —dijo después de un momento—Hay muchas cosas que quedaron en el aire.
—¿Te gustaría que nos viéramos? —sugirió ella, su tono cargado de expectativa—Puedo pasar por tu oficina, o tal vez podríamos encontrarnos en algún lugar más tranquilo.
Vincent se quedó en silencio por un momento, sus pensamientos divididos entre el presente y el pasado. Había pasado tanto tiempo deseando esta oportunidad, anhelando el momento en que podría estar con Ellie sin ninguna atadura.
Pero ahora que el divorcio estaba casi finalizado, sentía un extraño vacío, como si algo importante se hubiera perdido en el camino.
—Claro —dijo finalmente, obligándose a responder—¿Dónde podemos vernos?
Ellie sonrió al otro lado de la línea, su voz llenándose de entusiasmo.
—¿Qué tal en el mismo lugar donde solíamos ir hace años? Podríamos cenar y hablar con calma.
Vincent asintió, aunque ella no podía verlo.
—Está bien. Nos vemos allí en una hora.
—Perfecto. No tardes demasiado, Vincent —dijo Ellie con un leve tono de broma antes de colgar.
Vincent dejó el teléfono sobre el escritorio y se quedó mirando el vaso de whisky que aún no había terminado. Se pasó una mano por el cabello, sintiendo una tensión que no lograba identificar.
¿Por qué no se sentía más emocionado por esta reunión?
Ellie era la mujer que siempre había deseado, la razón por la que había aceptado un matrimonio sin amor con Claire. Ahora tenía la oportunidad de retomar lo que habían perdido, pero algo lo detenía.
Su mirada se desvió nuevamente hacia los papeles del divorcio. La firma de Claire lo miraba como un recordatorio mudo de lo que había dejado atrás.
"No importa." Se repitió en su mente, levantándose de su silla y apagando la luz de su oficina. Mientras se dirigía hacia la salida, intentó convencerse de que lo que sentía era simplemente agotamiento. Nada más.
Sin embargo, mientras conducía hacia el lugar que Ellie lo había citado, no podía sacudirse la sensación de que, de alguna manera, estaba cometiendo un error.
***
Ellie observó como el hombre que se había propuesto volver a conquistar llegaba a su cita improvisada. Sabía el peso que aún tenía en el corazón de Vincent por lo que estaba resultando completamente fácil engatusarlo.
Conocía perfectamente a ese hombre, había pasado tantos años a su lado que ahora solo era cuestión de tiempo para lograr su objetivo, ese que se le fue arrebatado años atrás y por el cual no tuvo más opción que irse.
—Vincent, estas aquí.—Ellie se levantó de su asiento y fue a su encuentro. Sus ojos se volvieron suaves, apartando cualquier rastro de astucia.—No te he interrumpido en tu trabajo, ¿Verdad?
La mujer le dio un pequeña sonrisa. Tenía años jugando a ser una persona sumisa, por lo que le resultaba natural actuar de esa manera frente al hombre que deseaba para ella. Además, eso era lo que le gustaba a los hombres como Vincent, alguien quien los tratara como si fueran el centro de su mundo.
—No, ya había terminado de trabajar.
Ellie asintió y se acercó un poco más. Haciendo que la distancia entre sus cuerpos casi desapareciera. La chica sintió inmediatamente la reacción del hombre. Sabía que en situaciones así, si la persona que se pegaba a ti no era de tu agrada, generalmente tendrías a alejarte, sin embargo, Vincent no lo hizo.
Es decir, tenía una oportunidad de lograr lo que quería.
—Tienes la corbata desarreglada.—Ellie no espero a que este reaccionara. Sus manos tomaron la tela de la corbata, e iniciaron a moverse, rozando de forma provocativa el cuello del Vincent. Esta al ver como su mandíbula se apretaba, y su manzana de Adán se movía de arriba hacia abajo, sonrió disimuladamente.—Ya está listo.
—Gracias.—Vincent carraspeó, para luego indicarle que volviera a tomar asiento.
Ellie sonrió, y tomó el brazo del hombre de improvisto, y lo llevo con ella, para que se sentara al lado de ella.
—¿Cómo te fue en el trabajo? ¿Paso algo interesante?
Ellie apoyo el brazo en la mesa mientras le dirigía una mirada de curiosidad a Vincent, luciendo genuinamente interesada.
Vincent dudo un momento antes de hablar, sin embargo, lo que había sucedido era algo que Ellie necesitaba saber.
—Me divorcie.—informo este observando cada reacción de la chica.—Claire aceptó firmar los papeles del divorcio.
—¿Estás diciendo la verdad?—Ellie agarró la mano del hombre de manera deliberada.—¿Realmente te separaste de ella? ¿Estás bien?
Vincent observó sus manos unidas, pensando en lo mucho que había deseado secretamente que está situación volviera a suceder. Durante todo su matrimonio anhelo volver a estar junto a esta mujer, sin embargo, ahora al ver sus manos unidas, su espíritu se contrajo.
“Yo nunca fingí.”
Vincent se deshizo del agarre y se alejó un poco de la chica, evitando ver sus ojos, ya que estaba seguro de que apreciaría la decepción recorrer sus pupilas y no estaba preparado para eso.
—Si. Hace meses lo estuve pensando y recientemente le pedí el divorcio.—Vincent observó los alrededores. Este lugar lo solía visitar mucho cuando estaba cortejando a Ellie, sin embargo, dejo de hacerlo una vez que se casó con Claire, ya que no deseaba que su determinación se tambaleara.—Finalmente aceptó, por lo que ahora ya no le debo nada.
Ellie quien percibió el rechazo del hombre hacia ella, se mordió el interior de las mejillas, tratando de contener su mal genio.
—¿Estuviste bebiendo?
—Un poco.
—¿Realmente estás bien?—indago Ellie, una vez que pudo mantener su disgusto bajo control. No podía precipitarse, Vincent estaba al alcance de su mano, solo debía persistir.
El silencio del hombre hizo que su interior se marchitara.
—¿Cómo te ha ido al adaptarte nuevamente a esta ciudad?—Vincent cambio de tema sin importarle sonar maleducado. No entendía porqué, pero simplemente no era capaz de responder esa pregunta.
—Todo está bien. Las cosas no han cambiando tanto como creí.—Ellie agarro su teléfono y empezó a revisarlo. No tenía nada importante que buscar ahí, sin embargo, se sentía ofendida y necesitaba distraerse para no hacer una escándalo.
No tenía la posición para hacerlo.
Todavía.
—Me gustaría tener una cita contigo. Una de verdad.—dijo Vincent, reprimiendo una sonrisa. Conocía a Ellie, sabía lo que estaba tratando de hacer y por alguna razón eso le quitó el malestar que sentía.
Ellie lo miró de reojo, contando por dentro los segundos antes de responder.
—Si acepto, no puedes pensar en ella.—susurro la mujer sintiendo un mal gusto en la boca al referirse a la ex esposa del hombre que quería.
—No hay nada que pensar. Ella nunca significó algo para mí.—respondió el hombre esta vez tomando la iniciativa.
Vincent sostuvo la mano de la chica con delicadeza. Nunca había actuado de esa manera con su ex mujer.
El pensamiento vino tan rápido, que al instante Vincent se arrepintió de abrir la boca. Tratando de disimular ante la mirada alegre y sincera que la mujer que “amaba” le profesaba.