Capítulo 6

2299 Words
El momento se la cita había llegado. Vincent Hamilton se bajó de su coche con una expresión segura e imponente. Su mirada recorrió todo el lugar. Una pequeña sonrisa se formó en sus labios. Visitar un lugar público cuando se rumoreaba sobre su pronta separación no era lo más indicado y menos cuando su motivo era encontrarse con la mujer que había amado durante años. Vincent avanzó con calma a través del elegante vestíbulo del restaurante, ignorando las miradas ocasionales que algunas personas le dirigían. Estaba muy consciente de que saldrían muchas noticias amarillistas y volverían este encuentro casual algo más grande de lo que era. Aunque no podía negar que tal vez de esa forma, su esposa finalmente aceptará el divorcio. Su mente estaba ocupada, girando alrededor de los eventos recientes. La imagen de Claire irrumpiendo en su oficina todavía estaba fresca en su memoria, su rostro lleno de rabia, y dolor le hacia saber que cuando se enterará de este encuentro se pondría peor. Vincent se arregló los gemelos mientras quejaba para sus adentros. Había pasado un día desde el incidente, y aunque había intentado mantenerse enfocado en su trabajo, no podía evitar sentirse ligeramente perturbado. Su madre le había informado que Claire había ido a recoger a Adeline y que se la había llevado de regreso a casa. Sin embargo, eso no le preocupaba demasiado; sabía que Claire era una madre devota, incluso si él encontraba su forma de aferrarse a su matrimonio agotadora y frustrante. Pero no entendía por qué ella seguía luchando. Todo lo que él quería era terminar con ese matrimonio de una vez por todas. Por lo que la llegada de Ellie Spencer había complicado y acelerado aún más las cosas. Verla de nuevo, después de tantos años, había traído consigo una ola de emociones que no había experimentado en mucho tiempo. Ahora, mientras se dirigía hacia la mesa privada donde Ellie lo esperaba, Vincent se preguntaba qué era exactamente lo que ella quería. Tenía demasiadas preguntas sin respuesta. Cuando llegó a la mesa, Ellie ya estaba allí, esperándolo. Su cabello caía en suaves ondas sobre sus hombros, y su rostro, perfectamente maquillado, lucía tan elegante como siempre. Llevaba un vestido n***o ceñido, que destacaba su figura impecable. Ellie siempre había sabido cómo captar la atención de los demás, y esta vez no era diferente. Ella levantó la vista al verlo acercarse, y una sonrisa apareció en sus labios. —Vincent —dijo con suavidad mientras se levantaba para saludarlo—Me alegra que hayas venido. —Ellie —respondió él con un leve asentimiento, estrechando su mano rápidamente antes de sentarse frente a ella—. No esperaba volver a verte después de tanto tiempo. Ellie inclinó la cabeza, su sonrisa adquiriendo un matiz nostálgico. —Lo sé. Han pasado muchos años, pero no podía quedarme sin verte después de volver a la ciudad.—la mujer se apartó el pelo del rostro, mientras le sonreía.—Nuestro breve encuentro en tu oficina no cuenta, ya que tuvimos un pequeño percance. —Espero que no te hayas sentido mal. Nunca pensé que ella vendría a mi oficina de esa manera.—musito el hombre mientras sentía como un peso se asentaba en su pecho. Estaba consciente del porque su esposa había acudido en su búsqueda. Esa noche luego de darle los papeles del divorcio y discutir con ella, se había enojado tanto que lo único en que pensó fue en hacerle daño. Y la única manera certera que conocía era apartando a Adeline de su lado. Un camarero se acercó en ese momento interrumpiendo el hilo de pensamientos de Vincent, y ambos pidieron algo para beber. Una vez que el camarero se retiró, Vincent cruzó los brazos sobre la mesa, fijando su mirada en Ellie. —Entonces, ¿por qué estás aquí, Ellie? —preguntó con franqueza—. Desapareciste sin decir nada. Ni una llamada, ni un mensaje. Y ahora, de repente, apareces en mi oficina como si nunca te hubieras ido. Ellie suspiró, entrelazando sus manos sobre la mesa mientras bajaba la mirada por un momento. —Sé que mi partida fue abrupta —admitió—. Y lamento mucho haberte dejado de esa manera, Vincent. Sin embargo, no podía quedarme, tu te ibas a casar y la novia no era yo. No iba a ser la tercera en tu relación. Vincent arqueó una ceja, su expresión mostrando una mezcla de arrepentimiento y culpa. —Ellie…yo no… —No, está bien, Vincent. Lo siento, no quería decirlo de esa manera.—la mujer bajo la mirada, haciendo que su expresión luciera dolida.—Además, yo también tenía asuntos que resolver. —¿Asuntos que necesitabas resolver? —repitió, su tono teñido de incredulidad—¿Eso incluye desaparecer por años sin permitirme darte una explicación? Ellie lo miró directamente a los ojos entonces. —No vine aquí para discutir sobre el pasado, Vincent —dijo con calma—Hace años que te perdone. Vine porque quería verte. Quería saber si… si todavía hay algo entre nosotros. Las palabras de Ellie lo tomaron por sorpresa. Por un momento, Vincent no supo qué responder. Sus pensamientos volvieron a los días en que estaba completamente enamorado de ella, cuando pensaba que Ellie sería la mujer con la que pasaría el resto de su vida. Pero también recordó el dolor y la culpa que sintió cuando ella se fue sin una palabra luego de que su matrimonio con Claire se diera a conocer. —Ellie, las cosas han cambiado mucho desde entonces —dijo finalmente, eligiendo sus palabras con cuidado— Tengo una hija…yo… Ellie asintió lentamente, su expresión más seria. —Lo sé. Y eso fue lo que más me sorprendió. Porque cuando me fui… pensé que tú y yo… —hizo una pausa, respirando profundamente antes de continuar—¿Aún existe tiempo para nosotros, Vincent? El aludido se tensó al escuchar eso. Su mandíbula se apretó mientras consideraba su respuesta. —Si, Ellie, pero antes debo darte explicación —respondió con una facilidad que lo sorprendió— En ese entonces mi familia estaba al borde de la ruina. El matrimonio con Claire fue un arreglo que necesitaban para salvar la empresa. No era algo que yo quisiera, pero no tuve opción. Sin embargo, ahora… Ellie lo miró fijamente, como si estuviera evaluando sus palabras. —¿Y ahora? —preguntó, inclinándose ligeramente hacia él— ¿Es algo que todavía quieres? Porque cuando estuve en tu oficina… no parecía que tu matrimonio estuviera funcionando. Vincent dejó escapar un suspiro, pasando una mano por su cabello. —Claire y yo no somos una pareja en el sentido tradicional —admitió, su tono volviéndose más frío—. Hemos compartido cinco años juntos, pero nunca fue un matrimonio real. Ambos lo sabíamos desde el principio. Ellie asintió, como si esa fuera la respuesta que esperaba escuchar. Su expresión cambió, suavizándose mientras sonreía. —Vincent, no quiero complicarte las cosas más de lo que ya están. Solo quiero saber si todavía hay una oportunidad para nosotros.—la mujer hizo una pausa mientras recorría al hombre que tenía frente a ella con una mirada cariñosa.—Sé que es mucho pedir, después de todo este tiempo, pero tenía que intentarlo. Vincent la observó en silencio durante unos segundos. Había deseado esta reunión durante años, había anhelado la oportunidad de verla de nuevo, de tener una conversación como esta. Pero ahora que estaba sucediendo, no podía evitar sentirse… extraño. —Ellie, no puedo responder a esa pregunta ahora mismo —dijo finalmente, su tono cargado de sinceridad—. Mi vida está en un lugar complicado. Mi prioridad es mi hija, y hasta que todo esté resuelto, no puedo pensar en nada más. Ellie asintió lentamente, aunque su expresión mostraba un atisbo de decepción. —Lo entiendo —dijo, recostándose ligeramente en su silla—. Pero, Vincent, no quiero que sientas que tienes que hacer esto solo. Si necesitas a alguien con quien hablar, alguien que te apoye… estoy aquí. Vincent la miró por un momento más antes de asentir. —Agradezco eso, Ellie. Pero hay muchas cosas que necesito resolver primero. El camarero regresó con sus bebidas, y la conversación cambió a temas más ligeros. Sin embargo, en el fondo de su mente, Vincent no podía dejar de pensar en Claire y en lo que había dicho sobre no firmar los papeles del divorcio. ¿Por qué se aferraba tanto a un matrimonio que él consideraba muerto? ¿Era por Adeline? ¿O había algo más que él no lograba comprender. Debía convencerla, más ahora que tenía a la mujer que amaba al alcance de sus manos. La reunión con Ellie le dejó más claro lo que debía hacer. Y aunque una parte de él todavía sentía algo por la mujer que estaba sentada frente a él, otra parte no podía ignorar el remordimiento que comenzaba a brotar por la forma en que había tratado a Claire. Porque, aunque no quería admitirlo, sabía que Claire no merecía lo que él le estaba haciendo. *** Claire sacó lentamente el documento que su esposo le había entregado hace días, del cajón de su mesita de noche. Este le había presentado el papel del divorcio de manera sorpresiva. Ella no se lo esperaba. Aunque estaban teniendo algunos problemas y su matrimonio no era el convencional, no pensó que después de tener una hija su esposo decidiera separarse de ella. Claire leyó con cuidado cada palabra. Lo que su esposo le ofrecía a cambio de firmar los papeles del divorcio eran posesiones con las que muchas soñarían tener, sin embargo, si firmaba esos papeles perdería a las únicas personas que más amaba. A su hija y a su esposo. Era ridículo a este punto, pero no podía no admitir que no estaba enamorada de su esposo. Llevaba años suspirando de amor. Aguantando todo. Cada desplante, el desprecio y la indiferencia de su esposo. Entendía que era un matrimonio concertado, sabía desde un principio que su esposo amaba a alguien más, que solo era una sustituta, pero aún así no podía hacer mucho con sus propios sentimientos. Lo amaba…aunque ahora este la estuviera destruyendo. Claire soltó las páginas al ver como un circulo transparente aparecía sobre la superficie del papel. No se había dado cuenta cuando había empezado a llorar. Sus pestañas se movieron de manera repetitiva, tratando de parar el llanto que se avecinaba, sin embargo, en menos de lo que pensó, el primer sollozo se filtro de sus labios. Esta se llevó rápidamente las manos a la boca. No podía dejar que su hija la escuchará llorando, pero aún así no podía detenerse. Claire cerró los ojos sintiendo el sabor salino de sus lágrimas que empezaban a deslizarse por su rostro, provocando de esa manera que su llanto aumentará. Está se mordió los labios mientras posaba sus manos sobre sus rodillas y bajaba la cabeza, el pelo cayéndole había delante, rosando sus mejillas. Con sus ojos humedecidos, pudo apreciar como la luz de la luna se filtraba por la ventana de cristal. Ladeó la cabeza ligeramente hacia esta, preguntándose para sus adentros porque su matrimonio tenía que acabar de esa forma. —¿Por…qué?—balbuceo. ¿Por qué Vincent no la podía amar? ¿Por qué no podía recibir el mismo nivel de afecto que esa persona? ¿Por qué…? Un millar de preguntas se repetían sin parar mientras observaba la forma de la luna. No sabía si era coincidencia, pero sentía que la luna estaba igual que ella. Le faltaba un pedazo. Y ella estaba igual de rota y vacía. —¿Mami? Claire se sobresalto al escuchar la voz de su hija. Inmediatamente trato de limpiarse el rostro que habían dejado sus lágrimas. —¿Por qué lloras? Las manos de Claire se detuvieron inmediatamente, y miró a su hija pequeña quien llevaba un peluche en la mano y tenía la otra posada en el borde de la puerta observándola con fijeza. Hace dos días la había traído devuelta a su casa, hace dos días se había prometido cambiar, sin embargo, luego de encontrar fotos de la reunión que Vincent tuvo con esa mujer, su corazón ya marchito se volvió a comprimir. Por lo que se decidió a firmar, sin embargo, no midió el peso que su relación tenía sobre ella. —Mami...—Claire tomó una gran bocanada de aire y la dejo salir lentamente.— Mami está bien, ven aquí cariño. La chica quien hace algunos minutos atrás se estaba derrumbando, tuvo que juntas todos sus pedazos descompuestos y quebrados y los puso en su lugar. —Ven aquí, Adeline.— Claire se enderezó y abrió los brazos para su hija. —Mami esta bien.—susurro mientras envolvía a la niña en un fuerte abrazo. —Dijiste que no volverías a llorar.—susurro la niña aferrándose a la blusa de su madre con fuerzas.—¿Por qué sigues llorando? —Mami está triste. Yo…me temo que tendré que enfrentarme a tu padre otra vez. —¿Lo harás? Claire miró el rostro pequeño de su hija, entendiendo a lo que está se refería. —Si, cariño. No puedo seguir aguantando, tu papá no cambiará de parecer y eso solo me seguirá lastimando si continuo.—susurro Claire sin fuerzas.—Una sola persona no puede hacer que su familia esté bien. Y si continuo insistiendo solo conseguiré perderte. No quiero perderte, Addy, ¿Puedes entenderlo? —No.—la niña se movió y salió de los brazos de su madre.—No quiero que lo hagas. Claire miró a su hija conmocionada. Está era la segunda vez que está actuaba de esa manera. ¿Qué estaba sucediendo?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD