Angela:
¿Saben lo que es placebo?
Un engaño.
—¿Porque usas unos lentes sin medidas?
No contesto tratando de ganar algo de tiempo
—Habla, y quiero la verdad.
—No, es que… mis lentes verdaderos se rompieron —mi nerviosismo es notorio — ese marco es nuevo, tengo que ir a hacerme las nuevas medidas en él. Escogí el mismo modelo porque es el que me gusta y tengo varios del mismo repuesto y…
—Angela —su voz es firme —confiesa ahora, o te prometo que iremos a ver a un oftalmólogo a que me diga si necesitas o no usar lentes Y si no es así, estarás en serios problemas.
—Yo… por… por ¿moda?
Su ceño se frunce—Confiesa. —los alza, su voz es firme — ¿Qué es esto?
—No… no están graduados… —agacho la mirada en rendición—No los necesito…— confieso
El parece relajarse, pero su mirada aun es autoritaria
Suspira y toma asiento en una banca del laboratorio mientras cierra los ojos solo un momento y luego los abre —¿Qué rayos pasa contigo? ¿acaso estas loca mujer? ¿Por qué tanto misterio? ¿acaso mataste a alguien?
—¿Qué?
Me mira con cautela —usas ropa dos tallas mas grandes que la tuya, usas lentes que no necesitas para tu rostro. ¿Qué mas debo saber de ti?
¿Qué me pinto el cabello y uso lentes de contacto? Pero no es algo que vaya a confesarlo justo ahora. Seria fuego cruzado.
—Pues…
Suspira de nuevo, seguramente lo agoto—Mira, no se en que estas metida, que estas tratando de esconder, o de quien. Pero conmigo a tu lado no hay necesidad de eso
—¿Qué quieres decir?
Entonces rompe el marco de mis lentes—¡Oye! —reclamo dando dos pasos al frente, pero el alza una mano con su palma abierta.
—No. —dice deteniendo mi protesta—no usaras algo que no necesitas.
Me cruzo de brazos —¿vas a decidir ahora como me veo y visto también? Cambiaste mi ropa, y ahora visto como a ti te gusta, y ahora rompiste mis lentes
—Eso no cuenta Angela, no los necesitas. Jamás lo hubiera hecho si supiera que dependes de ellos —dice y parece honesto —te pagare el marco si es lo que te preocupa
—No me refería a eso ¡Pero yo si los…!
—No hay peros Angela —dice de forma obvia —es como si te esforzaras en opacarte —parece no comprender y odio que se haya dado cuenta tan rápido
Parecer bella es todo un talento, tanto como no parecerlo.
—¿Por qué alguien que es hermosa por naturaleza quiere hacer lo contrario?
—No soy bella por naturaleza —digo incomoda
Ethan suspira. Voy a perder la cuenta de cuantas veces lo hará hoy. —lo único que te he visto usar para resaltar tu belleza fue ese día en las vegas. Cuando usaste aquel vestido corto, ceñido al cuerpo, y los lentes de contacto verdes
Mis verdaderos ojos. Pero una vez más, él no tiene porque saberlo.
Con mis ojos oscuros ahora llamo menos la atención, es la lógica tras mis acciones.
La belleza solo trae problemas, si bien es cierto te suele dar privilegios por un tiempo, también es fuente de desgracias. Y lo odio. Primero, ¿Cómo sabes que alguien te ama de verdad si solo te esta viendo el físico? Mi padre logro destrozar a mi madre. Y dos, esa es la razón por la cual renuncie a mi primer trabajo. Cuando sufrí acoso por uno de mis jefes, e intento propasarse conmigo, y yo al golpearlo, los hilos bajo la mesa empezaron a moverse, y el al tener un puesto más alto que yo, me obligaron a renunciar a mí, y a mandar una carta de disculpas. Y el muy desgraciado siguió hasta el día de hoy con su trabajo intacto.
Su expresión es conflictuada, como si se estuviera esforzando en encontrarle sentido a toda esta locura; mi locura.
—Escuche a una mujer aquí hace una hora —cambio de tema con la esperanza de que olvide esto, solo para no tener que explicar cosas de mas.
El parpadea —ah si. Mi antigua prometida estuvo aquí —confiesa sin muchas vueltas.
—¿Seguro que no has cambiado de opinión sobre esto? Es tu amiga de la infancia, aun podrías casarte con ella…
Me mira y parece molesto —vuelve a repetir eso, y te quedaras sin lengua, Angela.
Y como necesito mi lengua, me callo.
El saca su celular—no te dejes intimidar por ella si en algún momento te contacta. Seguro pronto lo hará. Es intensa y testaruda. Y esta loca, pero es inofensiva —error —se dará por vencida en pocos meses. —otra vez, error.
¿Seguro que estábamos hablando de la misma persona?
¿Qué imagen te habrá vendido Rose de ella?
—Aunque me disguste, viene de una familia respetable. Los Smith son… —se que sigue hablando, pero en algún momento dejo de escucharlo
¿Respetable? ¿Qué tiene de respetable un hombre sin honor? ¿alguien que abandono a su familia y dejo a su hija mayor para criarlos y mantenerlos sin saber si esta podría? Sin saber si ella se rompería...
¡Quien dirige a esa falsa familia es el! Y nos ocultó tan bien que pocos saben de nosotros. En este mapa al que llamamos vida, yo no existo.
—A veces creemos conocer a la gente, pero no es cierto.
Se que me escucha, porque lo he dicho con esa intención
Yo sigo —hay gente que te pueda estar mirando a los ojos y aun así mentir.
“Volveré” había dicho mi padre
Mentiras.
Escucho el chirrido de la silla, Ethan se ha levantado —es curioso que lo digas, porque al menos se, que tu no puedes mentir mirando a los ojos
—No. Tienes razón. No puedo hacer eso. No soy una hipócrita de tal nivel. —llego mi turno de suspirar—Eres muy observador, Ethan. Ahora, si no hay nada más que hablar, yo…—estoy por irme
—Si. Hay algo más. —me detiene, una de sus manos se cierne en mi brazo.
Me detengo y alzo la vista hacia el —¿Qué?
Mi espalda justo a la altura de su pecho mientras miro hacia arriba, y esto se parece a la misma posición en la que estábamos la primera vez que nos conocimos en las Vegas.
Entonces, su otra mano libre se alza posándose suavemente en mi cuello sin romper el contacto visual conmigo—Me dirás Angela Avery, ¿Por qué rayos llevas siempre puesto ese maldito guante?