Capitulo 3

1522 Words
No podía simplemente volver a empezar, no todo debía ser así de fácil y menos para un tipo como él. Se aleja de ella y la queda mirando como buscando una explicación de todo lo que estaba pasando — Esto es imposible, sabes. — le dice abriendo las manos. Ella intenta acercarse pero él sigue en su postura de mantener la distancia —Dejame intentarlo — le susurra mirándolo con esos ojos llenos de desesperación. Apoya su mano en la puerta para abrirla — No funcionará, Mía. Todo lo que tocó se rompe y sólo te romperé a ti, lo siento pero no — dice abriendo la puerta y desapareciendo de ahí. Tal vez no era el momento, el tiempo ni el lugar para seguir exponiéndose adelante de él. La bronca le llevo a tirar todos los papeles que se encontraban arriba de su mesa, el llanto se hizo presente una vez más para demostrarle que las mentiras la estaban volviendo a joder y sin permitirse vivir. Estaba viviendo en un mar lleno de olas de mentiras que la ahogaban sin tener un salvavidas a su lado, era todo menos ella misma ante los ojos ajenos.  Julia nuevamente se encontraba limpiando la barra eran más de las 5 de la madrugada, por lo cual ya no se vendía alcohol y quedaba poca gente. Entre ese poco de gente estaba el "jugador mimado" Federico, que corría más alcohol en su organismo que sangre. Sorprendentemente lo vio entrar a un hombre y enseguida lo reconoció que era el padre de Federico, se lo queda observando parecía más joven de vaqueros y remera. Alguien golpea la mesa — ¡Estúpida dame otra cerveza! — le dicen. Pero no se dio cuenta de nada porque estaba concentrada en aquel hombre que buscaba a su hijo con la mirada y cuando vuelve su mirada a él sujeto que le volvió a gritar más fuerte vio que era Federico. Pasa otro trapo a la mesa — Ya no se vende alcohol y menos a está hora — le dice señalándose el reloj para que viera el horario. Se acercó en forma violenta — ¿Sabes quién soy ? — le pregunta gritando, Julia noto como se descontroló Federico por un vaso de bebida y también lo embriagado que estaba. Alguien le toca el hombro violentamente y lo gira — ¡Un pendejo maleducado sos, camina al auto si te queda dignidad! — le dice empujándolo y la mira a ella — Disculpa — le dijo lamentando lo ocurrido. Se lo notaba cansado, enojado y cuando quiso agradecerle por defenderla desapareció de su vista. Enloquecía pensando en todo lo sucedido. Debía pensar que hacer con aquella mentira, prende el televisor y ve en la pantalla una foto de él junto con esa mujer que le estaba fastidiando la vida para volverlo a meter en el ojo de la tormenta. Sube el volumen y se queda con la mirada pegada en la pantalla — “Está será una de las parejas del año que  dará para hablar. Se los vio muy bien y cariñosos..." — se escuchó decir a la periodista pero lo apaga. Comienza a caminar de un lado para el otro, golpeando lentamente el control remoto contra su mano mientras mira al techo. Suspira varias veces, no encuentra una explicación de cómo la vida lo estaba sorprendiendo con una propuesta así. Ahora estaba hasta el cuello metido en las mentiras de esa mujer que provocó que todo se desmorone de repente y sea quién quede expuesto en la noticia. No espera más nada, le pide el número por twitter a través de un mensaje directo y se lo responde rápidamente. Sin dudar mucho la llama enojado sobre todo los dichos de la prensa. — Termina con está mentira — dice enojado. La escucha suspirando — No fui yo quién revelo todo esto, lo juro — dice desesperadamente. Thomas busca con su mirada la mesa más próxima que tenía donde deja todo tipo de documentos. — Necesito que todo lo arregles, te doy hasta mañana — le dice por teléfono mientras revuelve los papeles arriba de la mesa más cercana. Del otro lado del teléfono — Es que...— no la deja terminar y sigue él. Tira hojas por el suelo buscando una dirección — Maldición — dice enojado. Sigue revolviendo hasta que lee la dirección y suspira aliviado — Acá está. Mañana en el club te quiero ver — dice cortando la llamada y sigue mirando el papel. Bebé un par de copas de vino como todas las noches, prende un cigarrillo y sigue mirando el papel en su mano. A la mañana siguiente ... Un día más en la vida de Julia. Eran las 8 de la mañana, se encontraba con ese ridículo uniforme y reemplazando a su compañera que se ausentó por un acto escolar del hijo. No era su turno pero lo hizo igual para lograr tener la tarde libre y dinero extra por hacer el doble turno. En sus metas que quería alcanzar el dinero ese le ayudaba mucho para sus ahorros, sabía que le faltaba poco para poder mudarse y tener su propio espacio. Quería renovarse, buscar tranquilidad y estar fuera de esa casa para no ver más a lo que se podría decir familia. En esa cafetería siempre llegaba diferentes personas pero también vio como llego un grupo de chicos , los cuales siempre compraban su café de paso al colegio. Dispuesta a tomar todos los pedidos, Julia escucho que le pedían sólo dos cafés y no eran los chicos, era él. Asombrada de tenerlo frente a ella y con la mirada puesta en todo, preparada rápidamente los cafés. Julia se gira dejando los cafés sobre el mostrador — Disculpa — le dice levantando la mano. — ¿Si? — pregunta sin entender lo que estaba ocurriendo. Sacando el dinero de sus bolsillos, la vuelve a mirar — ¿No estabas anoche trabajando en la barra de tragos? — le pregunta curioso. Ella asistió con la mirada y él entendió todo — No debes haber dormido mucho seguramente — le dice señalándole la cara. Ella lleva las manos a su rostro avergonzada por lo que le decía — Realmente no dormí pero faltó el personal — dice levantando sus hombros. Lentamente agarra los cafés del mostrador una vez que dejó el dinero sobre el mostrador — Oh, eres joven pero cuidate — le dice sonriendo y se retiró con sus cafés. Departamento de Thomas: El sonido del celular lo despiertan desorientado, refriega sus ojos y bosteza. Era hora de solucionar todo el lío en el que aquella mujer lo metió sin saber, se empieza a arregla como solía hacerlo antes y desayuna algo rápido.  Intenta cubrirse bien para no ser reconocido, abre su puerta y una vez afuera del edificio camina lentamente hasta el club que no quedaba más que unas pocas cuadras de su casa. Era como volver a su pasado, abrir esas puertas, caminar por esos pasillos eran como una puñalada en el pecho y estaba él viéndose transitar todo aquellos recuerdos buenos o malos pero al fin y al cabo recuerdos de su pasado. La llegada a la oficina se le estaba haciendo eterna, las personas pasaban por al lado y murmurando entre ellos. Era el principio de su fin.  Detrás de toda su furia, tomó valor, rompió el silencio y la vio a ella parada comiéndose las uñas de los nervios y charlando con alguien por teléfono. Golpeo varias veces la puerta pero no espero una respuesta de su parte, termino metiéndose como si estuviese en su casa — Terminemos está payasada — le dice enojado tomando el celular de ella. Se queda sin decir nada y poniendo una cara no tan amigable — ¡Oye! — extiende su mano para que le entregue de nuevo lo que es suyo. Revisa su celular y ve que la última llamada era de su padre, se queda con la mirada puesta en la pantalla y piensa en todo. — ¿La nena de papá necesita consejos? — pregunta burlándose y camina a su alrededor rozándola con el celular. —Sabes creí que eras más inteligente y no necesitarías ayudar en nada pero veo que me equivocó. Eres un desastre, Mía — le dice deteniéndose frente a ella. Mía jamás dejo que alguien se le burle en la cara, permitía cosas en su vida pero no cosas así y lo empujo —Eres un maldito idiota — le dice agarrando su celular de nuevo. Él la frena tomándola de las manos — Quiero que todo esto acabe. No quiero estar cerca de tus mentiras, ya no me interesa este mundo — le dice mirándola a los ojos. Se asusta de tal manera que lo primero que hace es agachar la cabeza, quizá, su padre la volvió así tan débil ante los gritos y de repente le dolió. Sintió que frente a ella estaba su padre haciéndola callar y asumió que ya era un caso perdido, que ya estaba volviendo a su pasado y no le gustaba. Respiro hondo, cerro los ojos y los volvió abrir. Ahí seguía él esperándola... — Necesito tu ayuda, quiero demostrarle a mi padre que no soy la típica mujer estúpida que puede quedarse sola por el resto de su vida y taparle la boca. Te necesito — le dice mirándolo, se acerca a él y toma sus manos — Dejaré que sigas con tu vida normal, esto será simplemente un acuerdo y si queres podemos hacer un contrato, lo que quieras — le dice desesperada.
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