Aterrizaron al atardecer, el sol aún iluminaba gran parte del rancho. Bajaron de la avioneta y en cuanto lo hicieron salió del almacén Daniel corriendo hacia Thiago. —¡Hermano! —gritó Daniel y Thiago corrió a sus brazos. Los dos hermanos menores se abrazaron con fuerza entre sollozos y felicidad. —Me alegra que estés bien —le dijo Daniel a Thiago y después volteó hacía Ezra y también lo abrazó— Gracias. Ezra asintió solamente con una sonrisa de felicidad. Su familia estaba reunida de nuevo y eso era lo que más felicidad le daba, pero no podía darse el lujo de descansar pues tenían que irse a otro lado. Ezra borró su sonrisa y miró a su alrededor. —¡Atención todos! —gritó Ezra llamando la atención de sus hombres—. Suban todo a las camionetas nos cambiamos de lugar —todos los trabajadore

