—Señor es una locura —dijo Carlos el piloto de Ezra quien tenía los ojos bien abiertos poniéndose ya el paracaídas. —La locura es parte de mi familia. Ezra soltó una carcajada luego sonrió de extremo a extremo. Lanzó al aire los baúles con paracaídas pequeños y después saltó sin dudarlo. —¡Nos vemos abajo! ... —Vamos, tenemos que caminar más rápido. —Me duele el abdomen —soltó Arlene con un tono agresivo y cortante. Thiago se había estado comportando lo más amable que podía con ella tratando de no alterarla ni hacer ningún comentario que pudiera hacerla enfadar. Algo que no le gustaba a él era deber algo a alguien y en ese momento se sentía así, como si estuviera en deuda con ella y lo que más le molestaba era que era cierto, le debía su vida y no era algo que se pudiera pagar con

