Cenamos en silencio, no fue incómodo, pero sí algo raro. Al terminar, María se retiró de inmediato de la mesa, aduciendo cansancio y nos advirtió que ella lavaría la loza al día siguiente, que no lo hiciéramos nosotros. -¿Le pasa algo? -le pregunté a Ángel. -Recibió una mala noticia hoy. -¿Una mala noticia? ¿Pasó algo? -Sí, su padre falleció. -Oh, qué pena, debieron decírmelo, ¿y ella no irá al funeral? Ángel me miró, sentí la duda en su mirada. -¿Qué pasa? -Ella y su padre no se hablaban desde hace mucho tiempo, nadie de su familia la quiere cerca. -Debe estar sufriendo mucho. -Sí, es muy doloroso para ella. Me levanté y empecé a juntar los platos. -¿Qué haces? -Voy a llevar esto a la cocina para lavarlos. -Yo lo iba a hacer. -Hagámoslo juntos -sugerí. -M

