Haley:
—bueno, esto es solamente el principio, lo bueno es que falta poco para la primera quincena del mes, así el proceso ya estará listo para la donación que amablemente harás— espeto la enfermera, quien veía con sumo cuidado que las inyecciones del medicamento hormonal fueran vaciadas correctamente.
Ya tenía cuatro días de haber empezado el proceso para hacer crecer los óvulos y así poder donarlos en estos primeros quince días del mes, el proceso iba seguro, califique en todo y eso me tenía feliz, los días anteriores fui a ver a mi hermano, en cuanto le conté que pronto realizaríamos el trasplante de médula a su cuerpo y venceriamos al cáncer, fue el joven más feliz de la tierra y eso, sumado a las hormonas inyectadas me hacían llorar por todo.
—¡perfecto! Espero que todo salga muy bien, esto en verdad fue una luz en el camino y sé que también la será para alguna pareja con ilusiones de tener una familia grande— dije sonriendo y con lágrimas en los ojos, necesitaba ser convincente de que no hacía esto tanto por dinero.
—Eres una santa, Haley. Dios te pagará este gesto tan noble de tu parte— dijo el ginecólogo, uno ya grande de apellido Moore, según sé, las enfermeras dicen que es el mejor, exceptuando que a veces viene de resaca a trabajar, pero no le pongo importancia.
—Gracias doctor, ahora… ¿Cuándo será el día de la… extracción? —pregunté nerviosa porque, si sabía que era en quince días, pero no una fecha exacta.
—No comas ansias, sé que necesitas hacer feliz a la familia que está lista para el traspaso, pero, aún no te preocupes por la fecha, todo saldrá bien. Ahora ve a casa y descansa. Recuerda, nada de sexo por ahora, aunque estés muy, pero muy cachonda.
Reí como foca epiléptica, en si, no tenía novio y menos algún amorío por ahí sin compromiso, no quería tampoco arruinar la oportunidad de darle vida a mi hermanito.
—no se preocupe, doctor. Todo está bajo control.
Él, sonrió y se despidió de mí, mientras que yo me puse los zapatos que me había quitado y fui directo a casa, le pedí casi el mes a Rose y a mi jefe principal, en realidad no quería estar bajo estrés en este casi mes, no quería que nada se complicara, hasta que se me ocurrió llegar a la clínica dónde estaba mi hermano y pedir hablar con él doctor Dereck, me urgía decirle que ya no era necesario el proyecto que tenia en mente, sino que yo, me haría cargo del coste de la operación de mi hermano y que solamente buscará un buen donante, pero es que solo de imaginármelo viéndome como me veía en el restaurante cuando cantaba, me hacía sentir demasiado caliente, tanto que habían días que amanecía horrorizada por haberle hecho el amor en sueños y amanecer mojada.
¿Pero que me pasa? ¿A caso me estoy volviendo loca?
—Loca ya estas, Haley— dijo una voz parecida a la mía.
—¿Quién es?
—Soy tu conciencia, boba. Ahora, calma esas hormonas, son tus hormonas, el doctor ha sido bueno con nosotras, así que… sácalo de tu sistema s****l.
—No sabía que tenía conciencia. Bueno, es hora de que hagas silencio.
Ignore a mi tonta conciencia y salí de casa, llegando a la clínica y poder hablar con Dereck, pero iba con prisa, como siempre, casi nunca podía estarme quieta, no era propio en mi, era como un…
—¡Torbellino! —dijo una voz masculina, una voz gruesa y sensual, ¡Dios!
—¿Perdón? —dije, en tono molesto, cuando sentí el golpe en el hombro y salí de mi ensoñación.
—Nuevamente me topo con el torbellino rubio, pensé que era mito cuando decían que las rubias son…
—¡No te atrevas a decirlo! ¡No soy una tonta! —dije furica, no entendían igual porque se refería así a mí, si no le había visto antes.
—Yo no dije nada, tu sola lo dijiste, además, sería bueno que caminaras más despacio y vieras al frente, en la clínica de Tennessee casi me matas.
Ahh, ya recordé… ¿Qué?
—¿de que estas hablando? ¿Quién eres y por qué me sigues?
—¡jaja! Quisieras que yo te siguiera, muñeca. Soy el afectado en esta crisis natural, o antinatural, porque siempre que voy a algún lugar apareces tu y tu torpeza y siempre salgo herido— dijo.
En cuanto vi sus facciones hombrunas, su cabello n***o, sus ojos verdes, sus músculos bien definidos y su altura como de dos metros, ¡joder! Sus manos son una obra de arte. Baje la mirada, deje de verlo porque me dio vergüenza, me sonroje y caí en cuenta que las hormonas eran terribles, no podría estar embarazada de verdad, si este era el proceso para que mis óvulos fueran fecundado, que bueno que no sería el proceso completo para mi cuerpo.
—Bueno, disculpa, ya no volverá a pasar, con permiso— dije titubeante de lo nerviosa que estaba, retirandome de su lado, no podía verlo más tiempo o estar ahí, porque era demasiada coincidencia, según él porque yo, jamás le había visto o eso era lo que yo creía.
Luego de este incidente, camine hacía la oficina de Griezmann, un poco aturdida por los sueños húmedos y el loco con el que tropecé, según el, por segunda vez.
—Bueno, aquí vamos— toque la puerta y su voz educada con un “Adelante”, me hicieron tomar valor y entrar a la oficina, resplandeciente como siempre y su afición a las ranitas, amaba a las ranas y la combinación blanco con verde era espectacular.
—¡Hola Haley! Pasa, siéntate… estas, estas hermosa el día de hoy— Dios, parale la boca y controla mis hormonas.
—Gracias doctor, ehmm… ¿cómo está hoy? —si, aquí en el hospital siempre he sido muy respetuosa.
—Ya te dije que me digas Dereck, no hay nada de malo en ello. Matthew esta alegre desde hace unos días, ¿le haz contado la noticia?
—eahm, si… es solo que no es referente a lo que llegamos a hablar usted y yo. Debemos hablar doctor.
—Me preocupas, ¿esta todo bien?
—si, es solo que… encontré una solución, estoy en el proceso y como pago recibiré setenta mil dólares, tengo unos ahorros y con eso costeo la operación para Matthew, es solo que… —él se paro, inmediatamente llego a la silla donde estaba sentada y suspiro, arrodillandose ante mí, con una expresión de preocupación pura.
—¿Estas en Only Fans?
—¡¿QUÉ?! —Dije histérica, era algo absurdo.
—Pe… perdóname si te ofendí, es sólo que he leído por artículos que es una buena forma de obtener dinero…
—¡No, claro que no! Estoy en un programa de donación de óvulos, no sé cuál sonará peor pero… todo por mi hermano, menos eso.
Él sonrió y se tapo el rostro con ambas manos, rojo como un tomate y yo bajándole a mi alteración, nos vimos fijamente y comenzamos a reír, me levante de mi lugar y como si fuese un episodio romántico de alguna novela, tomé sus manos y pegue mi cuerpo al suyo, pegando mi rostro al suyo y robandome su aliento, como si esto fuera normal…
—Si no te apartas de mí, juro que no soy responsable de lo que pase aquí.
—Sólo bésame…