La uva fue atrapada entre sus labios y saboreó el dulzor de la fruta mientras escuchaba con atención la historia larga que tenían Titi y Jarek, contada con lujo de detalles. Estaban sentadas en una de esas mesas redondas de jardín, de hierro forjado, blancas, elegantes y con un toque clásico que contrastaba perfectamente con el verde vibrante que las rodeaba. El sol caía suave entre las hojas y el sonido del agua de la fuente cercana acompañaba la escena. Todo lucía tranquilo, contrario a la historia que Titi estaba relatando. Había pasado una semana desde el regreso de hija de Brennan Donovan de Irlanda y, tal como le prometió, Titi le estaba contando todo lo ocurrido en su caótica vida. Los ojos de Gabriella se abrieron de golpe cuando escuchó aquellos detalles que las involucraban a am

