Anoche con el apuro de no hacer esperar a Mauricio fuera de casa de Carolina no me dio tiempo a informarle que a partir de hoy llevare a Nat al colegio. Este al saberlo saltaba de emoción. Por lo que tomé el teléfono local para informarle: - Buenos días Caro ¿Cómo amaneces amiga? –la saludo animada-. - Buenos días amiga, ¿No me digas que Nat se volvió a poner mal? –me pregunta con voz asustada-. - A Dios gracias no amiga, está bien. Te llamo para informarte que a partir de hoy lo llevaré al colegio en las mañanas. - ¿Y ese cambio? ¿no me digas que renúnciate a tu empleo o te despidieron? –pregunta con nervioso en la voz-. - No nada de eso, deja de ser tan negativa amiga. Mi jefe conoció a Nat y le cayó tan bien que, conversando con Nat se enteró que en l

