Voy en mi automóvil en camino al lugar fijado para la entrega del dinero y de mi Nat. Decir que los nervios me carcomen es poco para la mezcla de emociones que recorren mi cuerpo en este momento. Trato de estar calmada lo que más pueda, pues la entrega es al otro lado de la ciudad. No quiero terminar volcándome por dejar que los nervios tomen la delantera. Mauricio insistió en acompañarme pero como bien lo dijo el hombre que me ha llamado en las tres oportunidades, nadie debe acompañarme si de verdad valoro la vida de mi hijo. Y porque la valoro más que a la mía propia, no acepté el apoyo del Director del cuerpo de seguridad de la localidad ni la compañía de Mauricio, bastante hizo con conseguir el dinero como para que también exponga su vida de esa manera. Sin saber cuál será mi suerte

