Con Nathaniel durmiendo en su habitación luego de haber jugado un rato con nosotros, y que Marissa quedara completamente convencida de su estado de salud, nos sentamos en la sala de estar a tomarnos un café. - Afortunadamente todo salió bien –dice Ana sentada en el sofá al lado de Marissa-. - Así es nana –le respondo- Marissa, no te dije nada para no alarmarte –volteo la mirada hacia ella-. - ¿A qué te refieres? –me pregunta confundida-. - Cuando saliste de casa para el intercambio, nunca estuviste sola –le digo finalmente-, acordé con el Director del Cuerpo de Seguridad que colocarán en tu automóvil un dispositivo para monitorear el traslado y se designó a un funcionario que te estuvo siguiendo a una distancia prudencial en una motocicleta desde que saliste de

