Cap. 14

1254 Words
Disparos llenaron el ambiente, varios hombres disfrazados de meseros comenzaron un intercambio con algunos invitados y hombres de seguridad. Había personas corriendo por todos lados, Anna y Claudia gritaron mientras corrian nuevamente al baño a esconderse pero esta última fue impactada en el brazo. Anna gritó horrorizada cuando un hombre la apuntó directamente, iban a matarla, pero pronto cayó muerto de un disparo. Gabriele le había dado de baja antes de que pudiera lastimarla. —Vamos, te sacaré de aquí... —No no.. Espera, Claudia está herida. —gimió Anna. Pronto corrieron a socorrer a su amiga. —Gabriele saca a mi hija de aquí. —Alessandro se encontraba lleno de sangre, la mayoría no era suya. —¿Están todos bien? —Se acercó también Massimo. —Ya está controlado —Papá ¿Dónde está mi madre? —Anna lloraba por el miedo. —Está a salvo, mis hombres la sacaron de aquí. Ustedes también deberían irse. —Anna vamos. —Gabriele quería sacarla de allí, tenian miedo de otro ataque, además tenía algunas sospechas. —Ella estará bien, lo prometo. —Le dijo viendo como ella observaba a Claudia. —No quiero dejarla sola. —Protestó Alessandro la tomó de los hombros con calma —Cariño yo me encargaré de que esté bien, mis hombres se la llevarán, pero por favor tienes que salir de aquí. —Limpió sus lagrimas y le dió un beso en la frente. —Te necesito a salvo. Anna asintió, además aquel lugar había quedado destrozado y con varios heridos, incluso muertos. —Hijo, el avión los está esperando. Vayanse ahora. —Massimo también nervioso. ¿Avión? Pensó Anna, tal vez escuchó mal ¿Por qué irían a un avión? Sus pensamientos quedaron dispersos cuando Gabriele la tomó de la mano y la sacó de allí seguido por sus hombres. Anna no podía creer que todo aquello hubiese pasado. ¿Esa sería su nueva vida? ¿Rodeada de balas y sangre junto a Gabriele? Pronto llegaron a una pista donde efectivamente un jet privado los estaba esperando. —¿Que hacemos aquí? —Preguntó Anna mirando a Gabriele. —Nos iremos de viaje una semana. —Respondió él —Regalo de mi padre. Los ojos de Anna se agrandaron —¿De viaje? ¿Por qué? No quiero ir a ningún lado contigo. —Es nuestra luna de miel y vamos a ir Anna, no te lo estoy preguntando. —Su tono áspero. Estaba agotado y no quería lidiar con sus caprichos ahora mismo. —No tengo equipaje. —se quejó. —Tu equipaje está a bordo, sube ya. —ordenó. Ella no tuvo más opción que subir, se quedó impresionada, dentro de la aeronave todo era lujo. Miró su vestido, tenía la sangre de Claudia, se le arrugó el corazón al pensar en ella. Todo había sido un desastre, ni siquiera tuvo tiempo para cambiarse. Gabriele subió y como si adivinara sus pensamientos, le pasó una bolsa con ropa cómoda. —Puedes cambiarte después que despeguemos. —le dijo tomando asiento a su lado. Ella le devolvió la mirada, su traje n***o también tenía sangre pero no dijo nada. Solo asintió. El avión despegó, Anna pudo cambiarse y volver a su lugar. Gabriele estaba hablando por teléfono y sus rostro estaba preocupado, tras un intercambio breve, colgó. —¿A dónde vamos? —Preguntó ella mientras destapaba una botella de agua, con el susto, hasta su ebriedad se había ido. —Santorini, estaremos alli en 3 horas. —¡Wao! Siempre quise ir allí. Solo que no contigo. —Soltó pero luego se arrepintió. Gabriele la miró con una expresión indescifrable. —Si bueno, no tienes de otra. Además, tampoco es que me emocione ir contigo. Anna rodó los ojos y cambió de tema rápidamente antes de iniciar una pelea. —¿Por qué entraron disparando a la fiesta? Es decir ¿Buscaban a alguien o solo querían arruinarlo? Gabriele se tensó, el ya tenía la respuesta a esa pregunta, precisamente sobre eso estaba hablando con su padre por teléfono anteriormente. —Tenían un objetivo. —respondió. Anna se tensó, pensó en los enemigos de su padre. —¿Fueron por mi padre? —Preguntó, su voz saliendo casi como un susurro. —No, el objetivo eras tú. —El la miró, sus ojos grises le hicieron saber a ella que no mentía. Ella sintió como si la hubiesen golpeado —¿Yo? Pero... —su voz se cortó — ¿Estás seguro? —Si, uno de los hombres dijo que tú eras el objetivo pero no dijo quien fué el responsable, prefirió morir. —Él mantuvo su vista fija hacia adelante. —No pensaba venir a este viaje pero es mejor que estés lejos unos días. —¿Por qué alguien querría matarme? —preguntó Anna más para sí misma. —Casi lo logran, tú me salvaste. —Recordó ella. —Si no hubieses estado cerca del baño y casi fuera de la vista, lo habrían logrado. Anna comenzó a recordar todo, ella había ido allí porque en su borrachera, creyó que Gabriele estaba en el baño con su amante. —Creí verte entrar al baño con una mujer, la misma que estuvo contigo en casa hace un tiempo y no es que me importe pero no quería ser humillada delante de todos. —La información brotó de ella como si nada. —Por eso estaba ahí. —Espera ¿Qué? —Gabriele estaba sorprendido por esa revelación. Volteó a mirarla. —¿Cuál mujer? ¿De qué estas hablando? —La rubia voluptuosa con la que amaneciste, no te hagas. —Ella lo miró —Me parece muy de mal gusto que hayas invitado a tu amante y cuando la ví yendo al baño con un hombre, pensé que eras tú, estaba ebria así que mi pensamiento me jugó en contra. Era Matt. —Anna ¿estas segura de lo que me estás diciendo? —Ahora las piezas encajaban para Gabriele. —Sí —respondió ella rodando los ojos. —Tu amante y tu primo estaban teniendo sexo en el baño. Ahora estaba claro para Gabriele, fué Anette quien orquestó el asalto. Quería deshacerse de Anna. Nunca pensó que ella sería capaz de algo así, sabía que estaba detrás de él pero se había enloquecido al intentar algo de esa magnitud aunque tenía los recursos y motivos para hacerlo. Necesitaba hablar con Matt, él le daría más claridad al asunto. —Yo no la invité. —Aclaró —No sé cómo entró ni por qué estaba con mi primo, pero definitivamente lo averigüaré. —¿Celoso? —Preguntó ella arqueando una ceja. Gabriele arrugó el entrecejo. —No conozco el significado de esa palabra, además ella puede acostarse con quien quiera. Me tiene sin cuidado. —No te creo. —Dijo Anna con burla. —No me importa si no lo haces. —Respondió él con frialdad. —Puedo cogerme a cualquier mujer ¿por qué tendría celos de Anette? Anna se sonrojó por esas palabras, sin saber por qué. —¿Siempre va a ser así? —Preguntó ella antes de poder detener su lengua. —¿Disparos y sangre en cualquier lugar a nuestro alrededor? —Sí y es mejor que no bajes la guardia si no quieres terminar muerta. —Los ojos de él, frios como el hielo. Ella se encogió por su respuesta, se suponía que la mantendría a salvo pero por lo visto, su vida estaría en constante peligro.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD