Se sentó en el sofá, cruzando las piernas y metiendo los pies debajo de su trasero. Miró alrededor de la casa de Alvar y frunció el ceño. —No vives aquí mucho, ¿verdad? —¿Qué te hace decir eso? —Aquí se siente estancado. Él olfateó el aire. —Tengo calefacción y aire acondicionado de última generación. No hay estancamiento. —No dije que huela mal. Dije que se siente estancado. Como si no hubiera vida viviendo aquí. Aunque podría ser porque le falta luz solar a pesar de todas las luces de arriba. —Encogió los hombros y señaló las persianas que él cerró. —Eres realmente una fuerza de la naturaleza. Eres un hombre demasiado grande como para entrar en una habitación e intentar pasar desapercibido, aunque sé que es lo que desearías hacer. Tienes una energía fuerte. Mucha vida en ti. Este l

