Sienna estaba sentada en el sofá de la sala de estar de Miklos y Dimitra con la señora K, su ama de llaves, nerviosa a su alrededor. Las manos de la ama de llaves aleteaban mientras Ajax la examinaba. Aparentemente, estaba certificado en entrenamiento de paramédico, lo cual sorprendió a Sienna.
—¿Dónde está ella? —La voz de Jonas estalló desde detrás de ella.
—Aquí adentro —llamó Miklos.
Mantuvo los ojos apartados al escuchar la preocupación en su voz. Tenía una novia. O la tenía hasta la noche anterior. Las palabras de Alvar resonaban en su cabeza. Había dormido con ella la noche anterior. Sin embargo, mientras él se arrodillaba frente a ella con preocupación grabada en su rostro, ella sabía que su preocupación era genuina.
—Estoy bien. Solo un pequeño dolor de cabeza que ya está desapareciendo —Apartó la mano de Dimitra de su frente. —Estoy bien, Dimi.
—No puedo creer que el desgraciado te haya llevado —Jonas siseó mientras se sentaba junto a ella en el sofá e intentaba acercarla a él. Agarró su mentón y estudió sus ojos. —¿Te hizo daño?
Frunció el ceño y apartó su mano de un golpe.
—Fue un caballero perfecto y no hizo nada malo —Sus ojos se posaron en la marca que Alvar le había dicho que existía en la base de su clavícula. Efectivamente, el borde del mordisco de amor era visible donde su camisa se abotonaba.
—¡Malditamente bien te secuestró! —Jonas gruñó incrédulo.
—Sabía que ninguno de ustedes cumpliría su petición de encontrarse a solas. Quería reunirse para discutir la búsqueda de la cuidadora —Apartó la mirada.
Jonas se apartó de ella y negó con la cabeza en incredulidad atónita.
—¿Defiendes sus acciones? Te drogó. Te secuestró y te drogó.
—Le pedimos ayuda a uno de los hombres más peligrosos del mundo. ¿Alguno de ustedes pensó que jugaría según sus reglas? —Sienna le respondió con ira mientras su irritación hacia él brotaba.
Notó la sorpresa de Dimitra ante el tono que había tomado, sabiendo que era inusual que fuera grosera con alguien, pero no pudo evitarlo.
Jonas levantó las cejas y ella no apartó la mirada de su mirada.
—Sienna, no necesitas su ayuda.
—Jonas, ¿tienes una mejor idea?
—Sí. Déjalo ir. Encontrar a esta mujer no te dará lo que crees que vas a conseguir.
Podía ver cómo el ceño de Dimi se arqueaba ante su comentario en su visión periférica y sintió la misma irritación por su condescendencia.
—¿Cómo lo sabrías? No me conoces.
Sus ojos se abrieron de par en par ante su comentario pronunciado con firmeza.
—Pasé casi ocho años cuidando de ti.
—Como dijiste antes, Jonas, mantuviste tu trabajo y tu corazón separados todo ese tiempo, asegurándote de que nunca cruzaras una línea. Significa que prestaste atención a mi seguridad, pero no te importó conocerme como persona o conocer mi corazón —Miró a Miklos, que la miraba con curiosidad, y se encogió de hombros. —Tiene muy en serio su trabajo de cuidar a tu esposa, Miklos. Nunca habría cruzado una línea. Ni siquiera lo consideró. Puede que lo hayamos engañado, pero al menos nunca consideró permitirse sentir algo por mí. Puedes estar seguro de que tus soldados te son leales.
—Sienna —Jonas intentó tomar su mano, pero ella se apartó. —Eso no es lo que dije.
—Lo que sea —movió las manos, odiando perder la compostura. —Realmente quiero irme a acostar y pensar en mi conversación con Alvar.
—Maldita sea, Sienna —gruñó Jonas.
—Jonas, ¿por qué estás aquí ahora? —Ella gruñó de vuelta. —Te dije cuando te dejé en la cafetería que no podía hacer esto contigo. Incluso si hoy fuera la primera vez que nos encontramos, la falta de apoyo y comprensión acerca de mi necesidad de cerrar este capítulo me dice que no somos el uno para el otro. Ser frío y reservado es genial para un soldado, pero no para mi pareja —Se levantó con piernas temblorosas y le dio una pequeña y triste sonrisa a Dimi. —Lo que Alvar me dio es casi tan bueno como el alijo de Darya en el dormitorio —Se llevó la mano al pecho. —¿Me ayudas a mi habitación?
—No hemos terminado esta conversación —Jonas gruñó.
—Definitivamente hemos terminado —replicó Sienna mientras Dimi la ayudaba a ponerse de pie.
Cuando estaba a punto de hablar, Dimitra alzó la mano.
—Jonas, ella ha terminado. Es mi hermana y haré que te envíen a Grecia en un barco lento, el camino más largo, si ella me lo pide. Te aconsejo que le des espacio antes de que yo te haga darle espacio.
—Jonas, vámonos —Miklos le hizo un gesto para que se fuera mientras Sienna era conducida por el pasillo hacia la habitación que ocupaba.
Una vez cerrada la puerta de la habitación, Dimi la miró curiosamente.
—¿Qué demonios fue eso?
—Tiene un chupetón.
Dimi parpadeó.
—¿Qué?
—Alvar lo notó en la cafetería, y yo alcancé a verlo. Aparentemente, ha tenido una novia en Boston intermitentemente durante dos años, y la mudó a su apartamento hace un año. Según Alvar, terminó la relación anoche.
—¿Por qué demonios no lo confrontaste?
—Porque Alvar dijo que si quieres saber si puedes confiar en alguien, guarda uno de sus secretos y ve si te dicen la verdad. Hipotetizó que, dado que Jonas me dijo esta mañana que quiere comenzar de nuevo hoy como si nos hubiéramos conocido recientemente, significa que no tiene que revelar que estaba en una relación hasta ayer cuando fue a Boston y terminó las cosas. Tuvo un último encuentro s****l con ella antes de decir adiós —Dimi se sentó en el borde de la cama con ella.
—No.
—Sí. —Ella pasó dedos temblorosos sobre su frente. —Le dije esta mañana cómo me sentía y le pregunté si alguna vez me amó, y él dijo que no. Dijo que nunca le permitieron amarme y por eso no lo hizo. En su mente era tú. —Susurró. —Luego dijo que necesitamos empezar de nuevo como dos personas que no se conocen en absoluto y tener citas.
—Si estaba en una relación a largo plazo y la terminó para estar contigo, eso significa algo —trató de consolarla Dimi, apretándole la rodilla.
—¿Importa eso? No pasaron ni cinco minutos después de su oferta de citas y comenzó a hablar despectivamente de mí. Me dijo que ir tras la cuidadora era un esfuerzo inútil, me llamó ingenua y dijo que iba a hablar con Miklos porque no quiere que hable con Alvar, como si Miklos tuviera algo que decir. —Ella hizo una mueca. —Me siento como una idiota. Me dejé amar porque me resultaba conveniente.
—¿Qué vas a hacer?
—Voy a tener citas.
—¿Citas? ¿Aún vas a salir con él?
—No. —Encogió los hombros. —¿Tal vez? —Hizo un gesto con el teléfono. —Recuerda cómo les dije a todos a principios de semana que iba a ver a otras personas. Creé un perfil de citas en una aplicación de citas para profesionales de la zona. Aún no lo he activado, pero si alguna vez quiero salir de mi caparazón y dejar de tener tanto miedo a la gente, necesito empezar por salir.
—¿Y Jonas?
—¿Y él?
—Sienna —suspiró Dimi. —Lo amas. Has estado enamorada de él desde el primer año de la escuela. No puedes simplemente apagarlo.
—He tenido dos meses para ganar distancia y perspectiva lentamente. Él no me ha tratado con respeto y saber que tenía una novia todo este tiempo en lugar de ser sincero conmigo apoya mi creencia de que él no es el indicado. —Limpió una lágrima de su mejilla, sorprendida de verla. —Dimitra, cuando le dije que me importaba hace dos meses, si él me hubiera dicho que no sentía lo mismo y que estaba en una relación con alguien más, me habría alejado. En cambio, me besó, me dijo que necesitaba pensar y me hizo sentir que había una posibilidad, aunque fuera microscópica, de que le interesara. Tenía una novia.
—A quien supuestamente dejó.
—Solo anoche después de acostarse con ella —se cruzó de brazos. —No puede estar interesado en mí si está acostándose con otras mujeres.
—No tiene sentido —susurró Dimi.
—¿Qué no tiene sentido?
—¿Recuerdas la noche que todos fuimos al club cuando regresé de México? Todos los chicos estaban en la oficina de Miklos y él se burlaba de ellos. Ares confesó que ya había comprado el anillo de Magda y Kostas dijo que su madre estaba planeando su boda.
—¿Ya?
—Sí. Miklos se estaba riendo mucho de cómo los chicos tendrían que implorar para que las cosas funcionaran. Tú estabas haciendo gotas en el poste y Miklos empujó a Jonas y él dijo —se mordió el labio —les dijo a los chicos que tenía todos los nombres de tus hijos en la cabeza.
Se recostó y sintió que su corazón se detenía y luego volvía a latir furiosamente.
—¿Qué?
—Sienna, ¿es posible que Alvar haya mentido?
—¿Con qué objetivo? —Frunció el ceño. —Si él te mintiera a ti, tendría sentido. Miklos es un hombre poderoso y podría estar tratando de llegar a él a través de ti. No tengo ninguna relación con tu negocio con las chicas ni con Miklos. En los últimos tres años, solo nos hemos visto diez o quince veces porque he estado trabajando en mi maestría y luego en mi doctorado. Nuestros asuntos de negocios no se cruzan. Él le dijo a Magda que podría respaldar tus proyectos, pero yo no soy parte del proyecto. Soy como el queso en la vieja canción de Farmer in the Dell. Estoy sola.
—Sienna —susurró Dimi.
—Entiendo y es por eso que me mudé aquí para estar más cerca de ti. Te extraño y quiero ser parte de sus vidas de nuevo, pero nuestras trayectorias comerciales nunca se cruzarán —se abrazó a sí misma protectoramente. —Lo que significa que Alvar Caputo no tiene motivo para mentirme. No tiene ningún propósito. Además, vi el chupetón con mis propios ojos cuando Jonas se volvió hacia mí en el sofá. —Señaló su propio pecho. —Está justo aquí en él. Si no me crees, ve a verlo discretamente.
—¿Por qué no se lo preguntas?
—Porque quiero que él me lo diga, Dimi. Quiero que él me diga la verdad. Él nunca consideró un futuro conmigo, ni siquiera en los últimos dos meses, a pesar de haberme hecho creer que estaba pensando en nosotros. La única razón por la que está aquí ahora es porque tuve café con un profesor esta semana. Darya lo dijo cuando dijo que si iba, Jonas aparecería. Probablemente también está obteniendo una nueva asignación aquí en Los Ángeles de Miklos ahora que no tiene que protegerme. No puedo dejar que él siga lastimándome, Dimi.
—¿Qué quieres que haga? Puedo hacer que Miklos lo envíe en una misión a cualquier parte del mundo. ¿Quieres que se vaya de Los Ángeles?
Ella se rió.
—Me encanta cómo ahora eres la reina de la mafia y de repente te desharás de las personas por mí.
Dimi sonrió.
—Así es. Sé que dijiste que estás sola, pero no estás sola, Sienna. Te quiero tanto como a Magda y Darya. Puede que no hayamos estado tanto tiempo en los últimos años, pero debes saber que cuánto te queremos no ha cambiado. Haría cualquier cosa por ti.
—Lo sé —Sonrió a su amiga. —Es por eso que estoy aquí. Tú eres mi familia, Dimi. Tú, Darya y Magda son mi familia y necesito estar donde estén ustedes. En cuanto a Jonas, no lo envíes a ningún lado. Puede hacer lo que hacen los demás chicos cuando cambian de asignación. Mi condominio estará listo en unas semanas, y tendré mi propio espacio para que tú y Miklos puedan seguir haciendo cosas sucias por toda la casa.
—Nah, no podemos. La señora K amenazó con renunciar si nos pillaba una vez más —Dimi sonrió sin arrepentimiento. —Solo en habitaciones con puertas que se cierren.
Sienna rió mientras se lanzaba de nuevo sobre las almohadas de la cama.
—Sabes, quiero lo que ustedes tres tienen. Tú, Darya y Mags. Quiero al hombre que me ame profundamente y sin reservas. No hay nada que Miklos, Kostas o Ares no harían por ti. Merezco ser amada así. No merezco que me hablen con desprecio y mucho menos merezco ser manipulada. Lo que Jonas ha hecho está mal y no sé si puedo perdonarlo. Desearía que simplemente hubiera sido honesto conmigo.
—Supongo.
—No esperaba que hubiera estado célibe todo este tiempo, Dimi. Supuse que había estado saliendo y cosas así. Esperaba que mi afecto siempre sería no correspondido. Lo que no esperaba era que me pidiera descaradamente que le diera tiempo para pensar en nosotros y en ser una pareja, cuando tenía una mujer viviendo en su apartamento en Boston.
—Sí, supongo que es bastante mierda —Dimi suspiró. —¿Estás segura de que lo hizo?
—Creo a Alvar.
—¿Cómo era él?
—Guapísimo —Sienna sonrió ampliamente. —También es más grande que Kostas.
—Entonces, ¿asusta como el pecado?
—No —se rió ella. —A pesar de quién es, me sentí realmente cómoda con él. Como si lo conociera toda mi vida. No sé por qué. Sé que nunca lo había visto antes pero… —mordió su labio inferior. —Me sentí segura con él. ¿Raro, verdad?
—Muy raro —La miró curiosa. —¿Te pareció sexy?
—No puedo imaginar a alguien que no lo encontrara sexy. Es realmente un hombre guapo —ella sonrió maliciosamente. —Aunque no le gusta que lo cuestionen y se puso un poco molesto conmigo cuando le pregunté si estaba enamorado de Magda.
—¡No lo hiciste! —Dimi chilló. —Sienna, no es típico de ti hablar con cualquier persona, y mucho menos preguntar cosas como esa.
—Te lo dije. Me sentía segura con él. Sabía que no me haría daño y cuando estuve allí con él, supe que nadie venía por mí. Para constancia, él dijo que no estaba enamorado de Magda.
—No se lo digas a ella —gruñó Dimi. —Todavía está algo molesta porque pedimos su ayuda.
—No entiendo. Al final del día, él pensó que estaba ayudando a alguien y manteniéndola a salvo de un tipo que pensaba que era un mentiroso y un primo que la quería muerta. Nunca tuvo la intención de hacerle daño —Sienna habló en voz baja pero firme. —Creo que ella está molesta por cómo reacciona Ares más que por cualquier otra cosa.
—¿Qué quieres decir?
—Ares no tiene motivo para ser sobreprotector. Trudy está muerta y Alvar no está interesado, y Jasper está en Grecia. No hay ninguna amenaza para Mags, sin embargo, Ares está encima de ella. Magda culpa a Alvar por el comportamiento de Ares, pero al final del día, todo esto es culpa de Ares actuando como un cavernícola.
—Supongo que tienes razón —Dimi asintió.
Sienna suspiró.
—Tengo que visitar a mi mamá antes de la cena. ¿Te importa si me acuesto un rato antes de ir? Mi dolor de cabeza se ha ido, pero me siento abrumada por toda la mierda con Jonas anteriormente.
Dimi le dio palmaditas en la rodilla y se levantó.
—Claro. ¿Quieres que te despierte en un rato?
—No, pondré una alarma. Sé que tú y Miklos tienen cosas que hacer. Disfruta el resto de tu sábado.
Mientras Dimi dejaba la habitación, Sienna se levantó de la cama y cerró con llave la puerta, asegurándose de que Jonas no tomara una libertad que ella no quería que tuviera. Estaba enojada con él y sabiendo lo tímida que era usualmente, no quería ceder. Necesitaba fortalecer su determinación. Si iba a encontrar a un hombre que la amara de la misma manera en que todas sus amigas estaban siendo amadas, ser una mujer tímida y sin personalidad no iba a ser el camino para lograrlo.