Volvimos rápidamente, y como si hubiese calculado el tiempo a la perfección Shawn volvió al escenario después de escuchar a Jacob decir unas cuantas palabras al público. Mi respiración seguía agitada por lo que acababa de suceder y sentía como las mejillas me quemaban el rostro sabiendo que la sensación no se iría en un buen tiempo. Miré como tomaba sus baquetas y comenzaba a golpear con fuerza la batería, ahora cargado con otra energía, no pude evitar morderme el labio al saber lo que lo había producido. Miré a Shawn que me dedicaba otra mirada cargada de excitación mientras se mordía el labio y llenaba sus pulmones de aire.
Una vez que los chicos se despidieron de sus fans y bajaron para volver a sus camerinos, Anastasia, la mujer que se preocupaba de ya no me acuerdo qué, se acercó a mí para avisarme que los chicos estarían tomándose fotografías con la gente que había pagado para estar detrás de escenario, aunque en vez de dirigirse a todos solo mencionó el nombre de Shawn. Me pareció extraño, pero luego recordé que me había besado frente a ellos. Mis mejillas que acababan de volver a su color natural volvieron a encenderse.
—Gracias —le respondí tímida y un poco avergonzada.
—Puedes esperar con el resto de nosotros mientras nos preparamos para volver al hotel.
Le asentí nuevamente, agradecida y me dedicó una sonrisa radiante en su rostro cansado. Mucha gente seguía moviéndose de un lado para el otro, y yo no paraba de sentirme como una entrometida, así que decidí alejarme un poco de ellos para calmar mis nervios. Le di la espalda al mundo y saqué mi celular para seguir en mi investigación poco exitosa, pero alguien agarró mi cintura solo para darme vuelta con habilidad.
—Comienzo a ponerme celoso por toda la atención que le das a esa cosa —dijo Shawn cerca de mi boca caminando unos pasos para apoyar mi espalda en la pared y así presionar mi cuerpo con el suyo.
Mis hormonas se activaron cuando sentí su hombría tocarme en el punto exacto.
—Shawn… —pude responder casi sin aliento mientras me besaba el cuello demasiado acalorado frente del montón de gente que se encontraba.
—Carolina —cantó mi nombre en un susurro.
Miré por encima de su hombro y comprobé que nadie nos prestaba ni la más mínima atención, me relajé y Shawn me dio un casto beso en la frente adivinando mis pensamientos y separándose un poco de mí.
—¿Qué tal el concierto? ¿Te divertiste? —pregunté una vez que calmé mis entrañas.
—La gente aquí es fantástica, la energía que nos proyectaban era increíble —dijo con una sonrisa—. Aunque debo admitir que lo pasé mejor cuando no estaba en el escenario.
—Shawn —le advertí, pero ya estaba sonriendo.
Sus ojos me penetraron hundiéndose en recuerdos lascivos.
—Nunca había hecho eso —suspiró. Casi suelto una risotada, pero me contuve.
—Sí, claro. —Puse mis ojos en blanco, pero él solo negó con la cabeza haciendo que mis cejas se elevaran en sorpresa.
—Digo, he tenido mucho sexo, especialmente en las giras, ahí es cuando se pone de locos, en los after parties que hacemos, pero siempre lo tengo después del concierto, no durante.
Y como un interruptor, mi libido se apagó y solo atiné a asentir con la cabeza.
Se me había olvidado por completo que trataba con alguien como él; un hombre extremadamente apuesto, en una banda, haciendo giras por el mundo, conociendo a miles de fans, con mujeres que le deben saltar encima, y claro, ¿por qué negarse a estar con ellas?
Por la mierda.
Por la misma mierda.
La etiqueta me pegó de frente; yo era su conquista del país.
No me arrepentía de lo que había pasado, pero si me hubiese dado cuenta antes le hubiera dejado el espacio abierto a otra mujer que haya soñado toda su vida con eso y así Shawn cumpliría el sueño de esa chica.
Espera, ¿qué me hacía pensar que no lo haría después de lo que pasó? Aún le quedaban días en la ciudad y estaba segura que todos los fans querían un pedazo de él.
Eran las once y media de la noche cuando la van se estacionó frente del hotel junto a los fans que aún se encontraban ahí entre gritos y carteles. Me maldije al darme cuenta de que había sido la última en subir al auto, teniendo que ser la primera en bajar. Las luces de los flashes me cegaban a más no poder mientras Jacob, Thomas y Shawn dedicaban sonrisas, autógrafos y fotos a sus fans, acostumbrados a todo ese alboroto. Tomé la cámara del auto y comencé a caminar hacia la entrada, y para mi sorpresa sentí como Shawn ponía su mano en mi espalda baja y me acompañaba al interior, haciendo un tipo de guardaespaldas contra el flashazo de luces. El último en entrar al lobby fue Jacob quien no podía dejar de sonreír.
—Estoy lleno de energía —dijo frotándose las manos como solía hacerlo cuando estaba entusiasmado—. ¿Listos para el after party?
Ahí estaba mi señal.
Todos se apegaron al entusiasmo de Jacob. Dejé que conversaran un momento sobre cómo se irían al club, cuánto tomaría la sesión de fotos que la gente pagó y si la sala VIP era lo suficientemente grande como para seguir de fiesta sin ser molestado por muchas personas, solo la gente que había pagado para estar ahí. Mi estómago se apretó cuando Jacob pidió que si elegía a una mujer que no estaba en el VIP podría ser invitada. Me acerqué un poco al semicírculo que habían formado los chicos con otros miembros del staff.
—Quiero agradecerles desde alma por haberme dado la oportunidad de acompañarlos —dije con una sonrisa, pero Shawn me miró confundido—. Me siento muy agradecida por haberlos conocido y haberme mostrado esta experiencia sin igual, de verdad, son un grupo de personas extraordinarias. —Jacob me detuvo.
—Eres demasiado gentil.
—La verdad es que ustedes lo son.— Le acaricié rápidamente el brazo para acentuar mi punto—. Aunque no pude conocerlos a fondo a cada uno, siento que los extrañaré.
Shawn captó a donde iba con todo eso.
—Espera un momento. ¿Te estás despidiendo?
—No te puedes ir ahora, viene la mejor parte —me dijo Thomas con una sonrisa en su rostro haciendo que el de Shawn se viera aún más serio.
—Thomas tiene razón —lo siguió Jacob mirándome con vehemencia—. Si vas a disfrutar la experiencia de la banda tienes que disfrutarla completa.
Eso es exactamente de lo que estaba escapando.
—Lo agradezco, de verdad, ha sido un día fantástico, pero ya me he entrometido demasiado en su estadía aquí como para seguir haciéndolo.
—Hablaré con ella. —El baterista tomó mi cintura y me apartó del grupo—. ¿De qué estás hablando? ¿Te irás?
Parecía molesto.
—Lo pasé de maravilla, pero es tiempo que tú y tus compañeros celebren —le dije lo más amable que pude, así zafaría más rápido.
—Hemos hecho esto un millar de veces, será lo mismo de siempre, no es tan personal como piensas.
—Estoy agotada, Shawn, mañana me escribes para ver como te fue con la denuncia.
—No dejaré que te vayas, menos tan tarde.
Qué hombre más testarudo.
Si supiera que lo estaba haciendo para que pueda tener sexo con otra mujer que también lo deseé no estaría haciendo todo tan difícil.
¿Qué me hacía pensar que no lo haría si me quedo?
Por la misma mierda.
Me estaba aburriendo de mis propios pensamientos.
—Shawn —dije como si se le hablará a un niño de cinco años—. Vivo en esta ciudad, ¿recuerdas? Sé como moverme por estos lados.
—No te irás —repitió.
Comenzaba a sentir que no me iba a zafar tan fácil.
—Eres un verdadero fastidio.
—Te propongo algo; vamos a la barra, nos tomamos una cerveza y luego volvemos a conversar si te quieres ir —me dijo mientras yo escondía lo molesta que ya estaba, aunque no sabía bien qué era lo que lo estaba provocando
—¿Qué hay de tu after party?
—Pueden empezar sin mí.
Y sin más tomó mi mano para perdernos del resto de la gente, y con solo ese movimiento hizo que mi enojo se fuera disipando de apoco.
Nos sentamos en la barra casi colapsada de gente por ser sábado por la noche, y Shawn pidió dos cervezas.
—¿No whiskeys hoy? —le pregunté con una ceja arriba.
Shawn tomó su botella que ya estaba frente a nosotros.
—La última vez que tomé whisky no terminó muy bien para mí —dijo divertido—. Aunque pensándolo bien, si no hubiera terminado así, no nos hubiéramos conocido —continuó pensativo. Moví la cabeza divertida.
—Por su concierto. —Levanté la mía en señal de salud.
—Por el whisky. —Sonrió e hizo chocar su botella con la mía.
—Procura no perder de vista tu trago esta vez —le dije en un tono serio, pero falso.
—Sí, señor.
Estábamos en nuestra tercera botella de cerveza y el tiempo había pasado entre conversaciones algo subidas de tono, fans acercándose a sacarse fotos con él y yo diciéndole que se fuera con los chicos, pero seguía haciendo el mismo gesto con su mano como si espantara una mosca en el aire.
—¿Después de esta dejarás que me vaya?
—A decir verdad, te estoy emborrachando para luego arrastrarte al after —dijo casi divertido
—Deja decirte que te tomará mucho más que tres botellas para emborracharme. —Levanté los hombros y Shawn levantó su ceja perfecta—. Puedo ser pequeña, pero manejo mi alcohol bastante bien, mejor de lo que imaginas.
—No te lo hubiese creído antes, pero después de verte comer todos esos platos no me queda duda.
Ambos reímos a la verdad de mis palabras. Pues la cerveza era mi bebida alcohólica favorita. Había pasado noches enteras bebiéndola sin perder la conciencia, no era algo para alardear, pero era algo que podía hacer. Dejé mi botella vacía en la barra.
—Listo, esta es mi última, ¿ahora me dejarás ir? —dije en un intento de acabar la conversación, pero Shawn ya había levantado la mano para pedir dos más. Suspiré.
—No, ¿ahora me dirás realmente por qué no quieres ir al after?
Miré la hora en mi celular, eran cerca de las dos de la mañana y el bar seguía igual de repleto de cómo lo habíamos encontrado cuando nos sentamos.
—Creo que ya terminó.
—Y yo creo que no sabes como son nuestros after —dijo tomando el último sorbo de su cerveza —No te hagas la desentendida, sé que hay una razón del por qué no quieres ir.
—¿Y cómo puedes estar tan seguro?
—Porque ya puedo leerte como un libro abierto.
Quería demostrarle que lo que pensaba de mí era un error, que la gente no era un libro abierto y que no podía saber ni remotamente lo que estaba pasando por mi mente. Pero sabía que no podía, pues había tenido razón y no dudé en que efectivamente sí podía leerme como un libro abierto a su disposición. Para hacer un poco más de tiempo y ver si realmente quería contarle a mi verdadera razón, tomé la banda de mi muñeca y até mi cabello en una trenza para que reposara en mi hombro izquierdo. Shawn seguía mirándome esperando una respuesta.
—Porque no quería entrometerme —respondí cortante. Shawn negó.
—Sé que en parte es por eso, pero no creo que sea toda la historia. Escúpelo —me ordenó mientras tomaba la nueva botella y la ponía en sus labios, eso labios, tan jugosos, tan perfectos…
Tan probados por tantas mujeres.
Por el demonio.
¿Por qué me siento tan celosa?
—Porque quería que disfrutaras tu after como lo haces siempre —solté de una vez por todas.
—Tienes que expresarte mejor que eso para que pueda entenderte.
—No sé con qué tipo de mujeres te metes en esas fiestas, pero supongo que son el tipo de; esto es un sueño para mí, estoy con Shawn Lewis y no lo puedo creer —dije acentuando mi punto con mis dedos haciendo la forma de las comillas. Shawn juntó sus cejas perfectas.
—¿Qué quieres decir con eso? —Su voz ronca hizo que me cuestionara el seguir hablando. Tomé un suspiro y continué de todas maneras.
—Yo no soy una de ellas —dije como disculpándome. Vi como apretaba su mandíbula. No podía seguir mirando su rostro parecido al del primer día que lo conocí, bajé el mío y me concentré en mi cerveza—. Y quería que tanto tú, como esa mujer o mujeres, pudieran disfrutar tranquilos su fiesta s***h orgía.
Lo último había estado de más, producto del alcohol que ya tenía en el cuerpo. Para calmar la sequedad que me había producido decir esas palabras tomé un sorbo y él comenzó a frotarse la frente con los dedos, frustrado.
—Por la mierda, Carolina, no sé por quién me tomas, pero…
Lo había enojado, y por algún motivo su enojo hizo que el mío volviera.
—Escucha. —Lo corté—. Prefiero quedar como la tipa que te ayudó, a como tu conquista de la ciudad —hablé más enojada de lo que había dispuesto.
Había empezado a negar enojado con la cabeza.
—Tú no eres mi conquis…
Pero antes de poder continuar otra mujer se acercó a él para pedirle una fotografía, enojado asintió sin esconder lo molesto que estaba, y comparado con las otras personas que se habían acercado, esta mujer desconocida me pidió amablemente a mí si podía sacarla. Tomé su celular y me paré de donde estaba para posicionarme frente a los.
—1, 2, 3 —avisé y apreté el botón del teléfono, inmortalizando a esa mujer y a un Shawn con el rostro enojado.
Me lamenté por la mujer que ahora tendría ese rostro en sus recuerdos y no al Shawn sonriente como solía ser siempre. La mujer me agradeció después de darle un fuerte abrazo a su artista favorito que le respondió sin ganas y siguió su camino mientras yo me cercioraba de que él tuviera la botella en sus manos para que no ocurriera lo que había pasado la noche anterior. Después de sentarme y unos minutos en silencio las ganas inminentes de ir al baño después de tomar cervezas ya me molestaban. Eso y las ganas de escapar de la mirada asesina de Shawn.
—Voy al baño —fue lo único que dije por mi molestia.
—No te vas a librar de esta tan fácil —me dijo enojado.
—Que fastidioso eres. —Lo miré mosqueada, y al bajarme el taburete mis rodillas cedieron un poco.
—¿Estás bien? —me preguntó preocupado, pero aún molesto mientras agarraba mi brazo.
—Estos malditos zapatos tienen su lado negativo, estoy bien —dije excusándome.
Pero no era cierto, ya era una experta usándolos, y aunque pasara por un montón de escombros no podría perder el equilibrio ni caerme. Quizás las cervezas ya se me habían subido a la cabeza. Eso y la estúpida discusión.
Después de hacer mis necesidades, comencé a lavarme las manos cuando sentí como la cabeza comenzó a darme vueltas. Miré mi reflejo en el espejo y no lo reconocí; había perdido todo el color, todo ese rubor que podría jurar haber tenido durante toda la conversación con Shawn había desaparecido.
¿Qué mierda?
Conté nuevamente las cervezas que había tomado para ver si mi memoria no me estaba jugando una broma pesada. Tenía que calmarme, solo estaba agotada por el día. Estaba cansada tanto física como psicológicamente, eso era todo.
Abrí la llave del agua e intenté mojarme el rostro para calmar los mareos, pero solo logré empeorar todo.
¿Qué mierda me estaba pasando?
Volví a mirar mi rostro pálido en el espejo mientras mi mente adormecida intentaba buscar una respuesta. Una pieza encajó haciendo que mis rodillas volvieran a flaquear.
Me habían drogado.