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3785 Words
    Al llegar a mi pequeño departamento noté que parecía más pequeño de lo normal, un efecto secundario de haber pasado tiempo en un gran y lujoso hotel.     Decidí darme una ducha para aclarar mi mente y pensar en todo lo que había ocurrido en las últimas horas para procesarlo todo de una buena vez.     El agua caliente me relajaba hasta más no poder mientras mi mente recorría todo lo que había pasado, como si se tratara de una película que había grabado en mi memoria, pero dejé que mi cabeza divagara en las cosas que antes había pasado por alto; pensé en las manos grandes de Shawn, en como la piel de sus brazos estaban perfectamente adheridos a sus músculos de perfecta medida, junto con esas venas gruesas que tanto me gustaban en los hombres y como se flexionaban con pequeñas cosas cotidianas, como levantar su taza de café y posicionarla en sus labios, esos labios carnosos que cualquier mujer querría besar. Su sonrisa juguetona, mezcla perfecta entre seductor y amistoso, una combinación letal. Mi mente rondó en todas esas veces donde noté como Shawn se humedecía los labios antes de sonreír. En como sus ojos se entornaban cuando me miraba hablar y su lengua jugaba entre sus dientes. En como el aroma a café y perfume me invadieron las veces que sus brazos fuertes apretaron mi cuerpo estrechándolo junto al suyo, dejando su aroma unos minutos más, dándome el placer de olerlo cada vez que avanzaba unos pasos.     Suspiré hasta que me dolieron los pulmones, preguntándome si haberme dejado pensar todas esas cosas había sido un error, pues comenzaba a mirarlo con otros ojos, pero, ¿quién podría evitarlo? Era un tipo extremadamente apuesto y eso no se podía negar, y aunque no lo quisiera admitir, hasta cuando lo vi tendido en el suelo, pensando que estaba borracho a más no poder, su atractivo no se anulaba, y todo eso no era nada comparado con lo bello que era por dentro, con un corazón gigante. Parecía de película, ni siquiera se cumplían veinticuatro horas desde el momento que nos vimos por primera vez y ya parecía que lo conocía.     El calor de mi cuerpo se escondía perfectamente bajo el chorro de agua caliente y tuve que abrir el agua helada para climatizarme. No podía verlo de otra forma, él no lo hacía y no lo haría jamás, teníamos una brecha de edad grande para los estándares sociales. Y lo más importante; tenía a un centenar de fans que darían todo por él, un montón de ellas que no lo conocían en persona, pero se volverían locas si lo hicieran, y él podía tener a cualquiera. Y yo, yo solo era la pequeña buena persona que lo ayudó en una situación inesperada, una situación que fue más grande de lo que pensamos, pero lo resolvimos juntos.     Una voz se escuchó en mi cabeza.     Maldiciones, Carolina.     Apenas descubrieron todo debiste estar tan alegre como él, pero en cambio te hundiste en tus pensamientos estúpidos.     El agua fría comenzó a aclararme más la cabeza y a eliminar los pensamientos sin sentido que estaba teniendo.     Yo lo ayudé y él estaba agradecido, aunque en realidad solo me paré a su lado dándole apoyo en todo el proceso, pero lo ayudé al fin y al cabo. No le sucedió nada, gracias a los cielos por eso. No lo conocía completamente, pero pareciera como si lo hiciera hace tiempo, hay una conexión entre nosotros y de eso estaba segura, no es una conexión romántica ni nada por el estilo, pero era suficiente para mí. Shawn era una buena persona y me alegraba haberlo conocido, su amistad, por breve que fuera me bastaba. Y cuando lo viera nuevamente estaría junto a su nivel de alivio, sin pensar en tonterías. Celebraremos que él está bien y nada pasó.     Sonreí complacida de la conclusión que había llegado.     Salí de la ducha y me cambié de ropa para luego prender mi computador y buscar otro empleo parecido al que me habían cancelado y así matar el tiempo hasta que diera la hora de partir nuevamente. Encontré dos familias extranjeras que necesitaban del servicio y les escribí al instante, rogando para que me consideraran para el trabajo y así obtener el dinero que no gané con la familia Williams.     Estaba en el segundo e-mail cuando escuché mi celular que se encontraba en mi cama. En la pantalla habían dos mensajes; uno de mi amigo preguntándome sobre el día y mi trabajo y otro de Shawn. Abrí el último.     «Me preguntaron si había probado el plato característico de la ciudad, ¿tienes idea de lo qué es?»     Reí. Le respondí enseguida.     «Claro que sé, es de lo mejor»     Comencé a responderle a mi amigo, pero mi celular volvió a vibrar.     «Ver para creer, hoy en la cena me lo muestras. ¿Vienes en camino?»     Mi estómago hizo algo raro. Sabía que si iría a cenar con Shawn significaría que lo haría junto con todo su staff antes del concierto, pero el hecho que me haya integrado hizo que me pusiera algo nerviosa.     «El trato era la prueba de sonido y concierto, nadie habló de una cena»     Esperé su respuesta.     «¿Necesito darte otro sermón? Trae tu pequeño trasero hasta acá»     Su respuesta me hizo sonreír.     «¿Pequeño trasero?»     «Espera, dije pequeño porque eres pequeña, no porque lo tengas pequeño»     Otro mensaje.     «Eso sonó mal»     Vi como en su estado salía “escribiendo” así que tecleé lo más rápido que pude.     «Debes dejar de hablar de mi trasero… Y dejar de mirarlo»     Me arrepentí un momento por haber mandado lo último, sonaba más atrevido de lo que imaginé. Dejé el teléfono a un lado y comencé a buscar mi maquillaje intentando olvidar ese mensaje, pero el sonido de otro me interrumpió.     «No hago promesas sobre lo último»     Me tapé la cara avergonzada, pero sin dejar de sonreír.     ¿Qué mierda estaba haciendo?     ¿Coqueteando?     No sabía como coquetear, él no lo estaba haciendo.     ¿O sí?     Déjalo ya.     Solo estaba siendo amigable.     Sacudí mi cabeza y volví a lo mío.     Me vestí con una falda negra desde mi cintura hasta la mitad del muslo y una polera suelta blanca y corta que llegaba justo donde empezaba la falda, junto con mis zapatos que tenían a lo menos siete centímetros de suela, una tenida que usaba en casos especiales, no tan llamativo, pero tampoco pasaba desapercibida. Solté mi pelo colorín y le di un poco de volumen con una crema, me maquillé ligeramente y recordé como Jacob me había dado el permiso de sacar fotografías en el concierto para utilizarlas como quisiera.     De seguro le servirá a tu CV al mencionar que fuiste una de las fotógrafas oficiales de nuestra banda. Luego me las envías y podemos subirlas a nuestra página.     Había quedado impresionada con Jacob. Siempre pensando y entregado en lo audiovisual, el director de todo; la banda, los videos y sin mencionar que Shawn me había dicho que había tenido algunos papeles en distintas películas. Tampoco podía sacarme de la cabeza que me había comentado que fue el director del único video musical que había visto de ellos, que por cierto me había encantado. Era un hombre completamente artístico por donde lo mirasen.     Tomé mi cámara, me di el último vistazo en el espejo y salí de mi departamento.     El bus se demoró lo que parecieron años, pero había salido con tiempo de sobra y después de unos cuantos mensajes de Shawn diciéndome que le avisara cuando llegara al hotel porque no sería fácil entrar, pude caminar hasta el frontis del hotel. Supe exactamente de lo que hablaba cuando llegué. Las puertas principales estaban cubiertas por grandes rejas blancas que separaban a todos los fans del hotel que se encontraban con carteles y pósteres de la banda. Busqué una entrada por encima del tumulto, pero era imposible entrar sin que algún guardia de por lo menos dos metros me detuviera.     Saqué mi celular y escribí un mensaje.     «Esto está de locos, no tengo como entrar»     Me respondió de inmediato.     «Envié a alguien a buscarte, solo aléjate de la multitud»     «¿Cómo sabrán quien soy? Hay mucha gente aquí»     Y no mentía. El lugar estaba repleto, personas de todas las edades gritaban y movían sus carteles esperando que la banda saliera en cualquier momento.     «Descuida, te encontrarán, te dije que no hay muchas pelirrojas y pequeñas como tú, no será difícil»     Y antes que pudiera responderle un hombre alto y fornido me llamó por mi nombre. Entramos por una puerta que se ocultaba a la vista de donde se encontraban todas las otras personas. Al llegar al lobby vi a Shawn vestido de una polera blanca de esas que detestaba antes, porque ya no lo hacía, unos pantalones oscuros con cuadrados de diferentes tipos de tela puestos al azar en diferentes partes y unas zapatillas blancas, y claro, los aviadores que había visto esa mañana. Aún no podía creer completamente que tuviese treinta y ocho años, era imposible. Verlo así, vestido tan casual lo hacía lucir diez años menos. Vi al resto de la banda junto a él con lo que imaginé era su staff. Shawn me dedicó una sonrisa al verme llegar y para mi sorpresa sus brazos me rodearon en un gesto de genuino cariño, justo frente a todos, y mis mejillas comenzaron a arder. Al soltarme noté como Jacob me miraba divertido.     —Mi hermano da los mejores abrazos.     Le dediqué una sonrisa, pero él se acercó y me saludó con un beso en la mejilla tal como lo hacían en mi ciudad.     —Me alegra que nos acompañes —me dijo Thomas con otro beso.     Los quedé mirando extrañada por el gesto y Jacob captó la pregunta que no había formulado.     —En la conferencia nos mencionaron que así se saluda aquí.     —Adaptándose a otras culturas, fantástico.     Ambos me sonrieron y volvieron a lo suyo. Noté como Shawn me miraba descaradamente.     —¿Qué? —murmuré al captar su mirada.     —Te ves bien —dijo retrocediendo un paso para verme mejor, su cabeza se ladeó y sonrió—. Estás más alta.     Me apoyé en su hombro y levanté un pie mostrándole uno de mis zapatos, soltó una carcajada, de esas que me encantaban.     Aún nos quedaba tiempo para ir a la prueba de sonido, así que nos fuimos a las reposeras en las que habíamos estado esa mañana. Nos recostamos en ellas en vez de sentarnos para absorber un poco de sol y llenarnos de vitamina D. Nos mantuvimos en silencio hasta que escuché la voz de Shawn.     —Me gusta como te queda esa falda —me confesó.     —Muchas gracias —le respondí.     —Eso es nuevo —se burló.     —Pues estoy aprendiendo a recibir cumplidos —le dije girando mi cabeza para verlo bien, y me respondió asintiendo con la cabeza y con una sonrisa perfecta.     Todo seguía pareciendo irreal. El estar junto a él nuevamente en el hotel lujoso que creí nunca más volver a pisar sobrepasaba todo lo que alguna vez pensé imaginable. Además, era la primera persona famosa que había conocido, aunque no cambiaba nada al ver como lo olvidaba a menudo. Una  pregunta saltó en mi cabeza.     —¿Te molesta que solo te categoricen como una persona famosa? —le pregunté.     —¿A qué te refieres?     —Una vez escuché que no a muchos les gusta esa palabra, creo que fue en una entrevista a un cantante. Dijo que no le gustaba etiquetar a las personas por su profesión, ya que todos los trabajos son importantes, desde un recolector de basura como un medico, o un cantante, pero dijo que si lo hacían prefería que se refirieran a él como artista, como una persona que se preocupa por sus fans y le gusta dar sin obtener nada a cambio, y que la palabra famoso no describía ese concepto de él.     —¿Dar sin obtener nada cambio? —preguntó y asentí—. ¿Significa que tu también eres famosa?     —Jesús. Sabes a lo que me refiero.     —Pues nunca lo había pensado así, y creo que tienes razón, pero sinceramente no me molesta que se dirijan a mí con esa palabra. No me importa mucho lo que la gente piense de mí que no sea la banda y mis fans.     —Es una buena respuesta —le dije sonriendo.     —Ahora que eres famosa, ¿me podría sacar una foto contigo? Digo, para mirarla cuando no estés conmigo.     Mierda. Sus palabras hicieron que esa electricidad que me producía solo él volviera a recorrer todo mi cuerpo.     ¿Estaba coqueteando?     —Eres un verdadero fastidio. Pero te lo concederé, me gusta ser buena con mis fans.     Pero cuando pensé que se lo había tomado como una ligera broma, vi como se levantaba de donde estaba y se recontaba a mi lado, apretando mi cuerpo en el pequeño espacio.     —Deja sacar mi celular.     —¿Qué demonios haces? —le dije divertida, y sorprendida hasta la mierda.     No respondió, en cambio puso la cámara de su teléfono frente a nosotros y contó hasta tres.     —Otra más.     —Ponte bonito, aunque lo veo imposible —bromeé.     De broma no tenía nada. Lucía tan apuesto que estaba segura que cuando los fans lo vieran así le sacaría más de un suspiro de colegiala enamorada.     ¿O era solo a mí?     ¡Mierda!     Realmente no sabía que me estaba produciendo el estar con Shawn.     No volvió a su reposera y seguimos hablando y bromeando hasta que escuchamos a Thomas llamarnos.     —Estamos listos, vamos —nos apresuró.     No alcancé a avergonzarme por pillarnos en esa posición porque su primo nos dedicó una sonrisa llena de complicidad justo antes de volver con el resto.     Nos subimos a una van después de que la banda compartiera autógrafos y algunas fotos con los fans que se encontraban fuera del hotel haciéndolos gritar como locos. Parecían llevarse muy bien con ellos y los trataban como se trata a una persona común, no como erróneamente había pensado; un estorbo.     Llegamos al estadio y los chicos se dirigieron directamente a lo que serían sus camerinos por las siguientes horas mientras yo me quedaba observando toda la estructura del escenario. Era irreal, y aunque había estado ahí con anterioridad en un par de conciertos que había asistido, el lugar donde se encontraría la gente lucía mucho más grande de lo que recordaba al verlo sin el público.     Una voz a mis espaldas hizo que saliera de mi ensimismamiento.     —¿Quieres ver mi batería? —me preguntó Shawn sonriente.     Tenía en sus manos dos baquetas con su nombre en ellas y en sus oídos una especie de audífonos conectados a un aparato al costado de su cintura. Le sonreí afirmando y caminamos hasta donde se encontraba. Casi se me díscola la mandíbula cuando llegamos y la vi.     —Imposible.     Y lo era.     Un montón de platillos y tambores se encontraban rodeando un pequeño taburete. En mis días de colegio tenía una pequeña banda con un grupo de amigas, no llegamos a tocar en otro lugar que no fuera en la casa de alguna de las integrantes, así que estaba bien relacionada con la guitarra, el bajo que era el instrumento que tocaba, y una batería, y la que mi amiga tenía se componía de dos tambores, un bombo y un platillo, y para mí eso era una batería. Pero lo que me estaba mostrando Shawn era sacado de una película de ciencia ficción, una batería tipo alíen.     —¿Cómo mierda tocas todas esas cosas? —dije todavía perpleja.     Shawn se sentó en su taburete y me mostró las baquetas.     —Con esto. —Le pegó a un tambor. Ladeé la cabeza entornando los ojos.     —Muy gracioso.     —Mantente cerca y verás, no es tan espectacular como piensas.     Los chicos salieron al escenario. Jacob se fue al micrófono justo al medio y Thomas tomó su guitarra eléctrica. Ajustaron sus instrumento y comenzaron.     Y Shawn se equivocó.     Por la mierda que se equivocó, porque sí era un espectáculo. Mientras tocaban secciones de sus canciones y arreglaban diferentes cosas técnicas veía fascinada como tocaba a lo menos cinco tambores diferentes en un pequeño lapsus de tiempo. Bajé del escenario y los observé desde ahí, sentada en una de las sillas que me imaginé eran para la gente vip mientras las fans que habían ganado las entradas a la prueba de sonido gritaban con todas sus fuerzas unos espacios más atrás. Los tres parecían disfrutar realmente lo que hacían, todos se divertían y sonreían mientras el otro soltaba algún comentario gracioso para sus fans. Era evidente que después de tantos conciertos, de tantas veces que habían hecho lo mismo seguían disfrutando cada momento, nunca sería rutinario ni aburrido volver a hacerlo, se le notaba hasta en los poros.     Realmente amaban lo que hacían.     De vez en cuando Shawn me lanzaba miradas divertidas, apuntándome con la baqueta antes de tocar algún pequeño solo sin esfuerzo alguno, mientras yo sonreía por las caras graciosas que ponía. Agradecí no haber negado la invitación a estar ahí y compartir un momento tan íntimo, aunque había a lo menos cincuenta personas dando vueltas por ahí.     Después de terminar los últimos detalles y tener todo listo los chicos dejaron sus instrumentos y fueron tras escenario para hacer quizás qué. Saqué mi celular del bolsillo y me dediqué a seguir buscando a la mujer bella y misteriosa que había drogado a Shawn, pasando por Twitter, Tumblr e i********:, pero aunque había recorrido varias fotos no pasaba de las dos horas desde que se publicaron las últimas. Estaba tan entregada a mi teléfono que no sentí como alguien se sentaba a mi lado.     —Debemos esperar un momento para dejar todo listo e irnos. —Bajó su vista a mi celular—. ¿Me estás acosando por r************* ?     Noté como una sonrisa salía de sus labios, casi seductoramente. Pero no podía estar segura, como le había dicho, descifrar si alguien me estaba coqueteando se me daba pésimo.     —No te halagues tanto, Don Ego —le respondí fingiendo seriedad—. Estoy viendo si encuentro a tu verdadera acosadora.     Shawn tomó un suspiro y arrancó el aparato de mis manos.     —Olvidemos eso por ahora, ¿sí? Me encargaré de hacer la denuncia a primera hora mañana, justo antes de irnos. —Guardó mi celular en su bolsillo—. Por el momento disfrutemos.     No supe muy bien a lo que se refería, pero no le pregunté ni protesté al ver como esa sonrisa volvía en todo su esplendor. Ya no tenía dudas; estaba coqueteando.     —¿A qué hora se van a la siguiente ciudad? —Un pequeño apretón se sintió en mi estómago.     —A medio día debemos estar en el aeropuerto —respondió e hice una mueca sin pensarlo.     —Lo sé, no tenemos mucho tiempo. Ahora vamos a cenar —me dijo mientras tomaba mi mano para pararme del asiento.     —Nunca dije que… —Pero me calló con una mirada y levanté las palmas al cielo.     —Buena chica —dije con un guiño.     Por la mierda.     Me estaba matando.       Volvimos para encontrarnos nuevamente con la muchedumbre y la banda aprovechó de tomarse fotografías con los fans que no habían tenido la oportunidad de hacerlo. Después de eso nos fuimos al gran comedor y nos sentamos todos en una mesa gigante que supuse ya la habían reservado con anterioridad. Estaban todos menos Jacob, y mientras lo esperábamos Thomas me presentó al staff, junto con una breve explicación de lo que hacían, haciéndome sentir un poco fuera de lugar y un poco entrometida, pero el buen humor de ellos logró calmar mis pensamientos neuróticos.     Estábamos en medio de una conversación con Shawn sobre cosas banales cuando Jacob llegó con un hombre bajo y calvo.     —Tenemos buenas y malas noticias —comenzó algo apenado, captando la atención de todos en la mesa—. Las malas primero; tuvimos que cancelar el siguiente concierto hasta el martes, ya se le informó a todas las personas que irían así que no tendremos problemas con eso, entendieron que no está bajo nuestro poder.     —¿Por qué se canceló? —preguntó Thomas.     —Hubo disturbios y protestas en la ciudad por una mala maniobra del gobierno y destrozaron el lugar.     —¿Y las buenas? —habló Shawn.     —Las buenas son que nos quedaremos aquí por unos días más, así que podremos viajar al pequeño pueblo que se encuentra a un par de  horas de aquí. Ese lugar del que hablé y que tanto he querido conocer. Usaremos el día libre de la siguiente ciudad acá. —Jacob se frotó las manos—. ¡¿Qué les parece?!     Alrededor de la mesa se escucharon voces sumándose a la emoción.     —Al pueblo los pasajes —dijo Thomas entusiasmado.     —Si nos acompañas podrías ser nuestro guía turístico —de dijo Shawn en susurro mientras apretaba mi rodilla por debajo de la mesa.     Mi estómago se estremeció, pero deseché la idea de viajar con la banda, ya me había entrometido lo suficiente en su estadía.     —Lo dudo, he ido solo un par de veces y no recuerdo la mayor parte.     No era mentira, había pasado dos años nuevos en ese lugar y había sido de locos. Shawn me miró, confundido.     —¿A qué te refieres?     —El lugar que se refiere Jacob es conocido por tener festivales fuera de control, y estoy segura que habrá una en estos días. No lo llaman El Pueblo de la Perdición por nada.      Levantó las cejas sorprendido pero divertido.     Durante la cena la gente hablaba de las experiencias en los diferentes países en los que habían estado. Shawn me contó como decidieron formar la banda y como antes había otros miembros, pero decidieron abandonarla para estar con sus familias, y a diferencia de todos que hablaban con todos, Shawn y yo nos concentrábamos en el otro, acercando nuestras cabezas para oírnos mejor.     A todos les gustó el plato característico de la ciudad y no paraban de pedirlo una vez que lo probaron. De vez en cuando, cuando Shawn quería llamar mi atención para alguna pregunta dejaba caer su mano por encima de mi rodilla desnuda. Su tacto hacía que mi piel bajo la suya hirviera en calor, pero al terminar su punto la retiraba para seguir comiendo, haciendo que por algún motivo desconocido la extrañase al instante.     Por la mierda.     Debía dejar de sentirme así con él a mi lado. 
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