El proceso duró un poco más de 40 horas. Después que retiró la piel completamente la dejó deshidratar en sal y con un polvo que aún guardaba que ayuda a lograr la textura ideal sacando toda el agua de la piel.
Después de lograrlo inició un proceso nuevo de rehidratación, remojado la piel piqueleando y curtiendo.
El paso más difícil consistía en hacer una escultura del animal. Algunos artesanos utilizaban barro, cemento o algún otro material pero Abram quiso mantener todo perfecto. Molió los huesos de sus animales en un pequeño molino que tenía entre sus cosas. La carne y los órganos los guardó para darle un toque final y macabro a sus obras. Cuando tuvo la pasta hecha a base de huesos empezó a moldear a su mascota dándole una pose de estar sentado pues a el lo colocaría a la entrada. Se tardó mucho tiempo en elegir la posición ideal de este y cada uno de ellos, quería que todo fuera perfecto y seleccionó en mayoría la pose que cada uno de sus perros tenía como preferida.
Cuando tuvo la estatua hecha solo fue cuestión de forrarla nuevamente con la piel cociendo un hilo que no era visible tanto por el color como por la forma en que coció a los animales.