Vittorio No cuanto tiempo ha pasado desde que estoy aquí parado, en el medio de la habitación, con sus ojos clavados en mi con severidad, sin lograr que mi cuerpo reaccione para salir corriendo de allí. Mi mente tampoco parece querer funcionar, ya sea para darme la orden de moverme, o siquiera para decir algo. - ¿Qué haces aquí? - vuelve a preguntar con esa voz que ese noche logro paralizarme. Firme, áspera, ronca, el clase de tono que no necesita alzar la voz para saber cuan enserio dice las cosas, y que habrá consecuencias si no haces lo que el ordena. - Eh... yo... - tartamudeo, porque la verdad es que no se que responder. Siempre tengo una respuesta para todo, pero no cuando me observa de esa forma. Como un gato a punto de atrapar con sus manos a un pobre e indefenso ratón. Da un

