Asesinado

1257 Words
─No. ─interrumpe ofendida. ─Se abrió una convocatoria para personal de seguridad, y yo me presenté, no solo a las pruebas físicas, sino con todos los documentos. Como todos los demás. ─Y, ¿fue llamada enseguida?, ¿o, que tiempo se tomaron para llamarla? ─Me presenté en la mañana, y me llamaron a las tres de la tarde, me dijeron que me presente por la mañana a las seis treinta del día siguiente, y cuando me presenté me dieron todo, uniforme, implementos y la tarjeta. ¿pero, qué tiene que ver mi presentación con lo que pasó? ─Señora Torres. ─dice levantando la mirada a ella. ─usted llegó, y le disparó a uno de los sospechosos. ¿cómo es que nadie más lo vió? ─¿Y cómo podría saberlo?, yo llegué y el supervisor me dijo que me tocaba en la bodega, yo solo caminé atrás y cuando vi la puerta abierta avisé y saque mi arma, no iba a... ─Alto. ─dice llamando la atención de todos. El pestañeo prolongado de Charles evidencia que Ángel acaba de meter la pata. ─¿usted le avisó al supervisor antes de sacar el arma? ─pregunta revisando sus papeles. ─Sí. ─dice y se puede ver como su cabeza empieza a dolerle al recordar. Ya que se lleva las manos a la cabeza. ─yo hablé por radio y le dije que la puerta estaba abierta, y saqué mi arma. ─insiste. ─Su supervisor... el señor Beltrán, ¿le autorizó a desenfundar su arma? ─pregunta acercando el teléfono a ella. ─No. Yo... yo le... ─Es suficiente. ─se levanta Charles. ─Es evidente que aún está aturdida, y el dolor de cabeza no cede. ─dice colocándose frente a ella. ─Señor, la señora... ─No habrá más declaraciones, mi cliente en un acto de buena fe accedió a dar declaración, pero es claro no está del todo bien. ─dice prácticamente sacando a los oficiales de la habitación, y tras ellos sale la enfermera, quedando únicamente él, Edward y Ángel. Sale nuevamente y tras echar un vistazo, regresa, cierra bien la puerta, y se acerca a Ángel sentándose frente a ella. ─Cuando usted desenfundó su arma, ¿había alguien a la vista? ─pregunta en un tono lo suficiente bajo para que no se escuche fuera. ─No. Pero es claro que no importó, ya que el golpe no lo recibí de frente. ─espeta grosera por la insinuación de él. ─Si no había amenaza alguna, ¿por qué desenfundar su arma? ─insiste ─¿qué?, de no hacerlo me habrian matado. ─dice molesta señalando lo obvio. ─No lo sabía, ¿porque desenfundar su arma si no había nadie a la vista, y tampoco recibió una orden directa de su superior? ─Si no la sacaba... ─No puede declarar eso, si usted declara que no vio a nadie y aún así desenfundo su arma, no saldrá bien para usted. No cuando dio dos tiros certeros, no hay fallas. ─dice efusivo, a él realmente le preocupa. ─Estaba armada, y tenía la certeza de que algo no iba bien cuando saqué mi arma, y eso me salvó la vida, ¿dónde está el supervisor?, ¿ya tomaron su declaración? ─pregunta confundida, no tenía sentido todo ese interrogatorio, se supone que si paso tan timpo allí, ya deben haberlo interrogado. ─El supervisor se fugó después de dar su declaración en el lugar, eres la única persona que puede aclarar lo que pasó. ─dice incomodo. ─No lo entiendo, ¿por qué estoy involucrada en lo que sea de paso? ─sostiene su cabeza con ambas manos, el dolor no ha cedido en nada después de la medicación que ha suministrado la enfermera antes de irse. ─El señor Méndez fue disparado con su arma, y la hora de muerte coincide con su hora de llegada. ─dice ─Haber. ─toma aire y suspira con algo de dificultad. ─no es complicado. Yo no estoy involucrada en nada. ─espeta con enojo. ─Llegué, el supervisor me dijo que me tocaba la bodega, y me pidió que le avisara a Mendes, y me entregó el arma, revisé y tenía las municiones completas, caminé hacia atrás, a la bodega y fue cuando vi las puertas abiertas, pero no había ningún camión, solo estaba abierta, era imposible, así que después de avisar a mi supervisor saqué mi arma... ─¿el respondió a su aviso? ─no lo hizo, pero de haber esperado... ─No, haber. ─dice enérgico intentando entender. ─paso por paso, usted avisó a su supervisor, pero no hubo respuesta, mientras usted ya tenía su arma en la mano, fue atacada por la espalda. ─Si, apenas di un paso, cuando sentí el golpe que me tiró al suelo, y lo escuché... ─Sea muy descriptiva, ¿que fue lo que escucho?. ─Ese sonido obtuso que se hace cuando te cuesta levantar algo... es como hacer empuje de algo, solo me lance a tomar mi arma que se había caído a un costado, me voltee y disparé. ─¿No vio a la persona que la golpeó? ─No. ─dice intentando recordar. ─No me dio tiempo, yo en cuanto tuve el arma en mis manos disparé, no pude ver... ─¿a que le disparó? ─pregunta al notar una pequeña fisura. ─A lo que sea que me golpeó. ─dice cómo resaltando lo obvio. ─¿Usted no vio un objetivo claro, antes de dispara?, ¿disparó a ciegas? ─pregunta y ahora hasta Edward se ve preocupado. ─Tan solo fue caer al suelo y mi cara estaba empapada de sangre, no podía ver nada... ¿por qué? ─Bien. ─se levanta notoriamente preocupado. ─no dará más declaraciones. ─dice guardando todo. ─Méndez fue disparado a poca distancia de donde usted fue encontrada, y a juzgar por la posición del cuerpo, él corría hacia usted. ─dice y solo entonces lo entiende. ─¿creen que yo fui quien lo asesinó? ─pregunta aterrada. ─No se tiene declaraciones, hay un muerto que se presume se dirigía hacia usted, el que estaba al costado suyo con un bate de béisbol de metal, y usted. ─Hay cámaras en todo el lugar, como es que la policía no... ─¿la policía? ─Sí, escuché al supervisor Beltran llamar a la policía, pedía ayuda... ─La esposa de Méndez fue quien encontró la escena, y dijo que usted estaba en el suelo con el arma en sus manos. ─dice confundido, lo que Ángel decía no tenia nada que ver con las suposiciones que tenían las autoridades del caso. ─¿Qué?, ¡no!, yo escuché a Beltrán, el me dijo: no te muevas. Y luego lo escuché gritar, él pedía ayuda... ─Cuando el dijo, "no te muevas", ¿cómo fue? ─¿cómo qué? ─pregunta ahora ella confundida sin entender. ─Me ordenó que no me mueva- ─responde de mala gana, el dolor es insoportable. ─Lo sé, pero... ─Basta, ya es suficiente. ─ordena Edward interrumpiendo a Charles. ─Disculpe. ─dice levantándose, alejándose de ella lo suficiente. ─Él tiene razón, debe descansar. ─dice guardando sus cosas. Edward manda a llamar a la enfermera de nuevo para ponerla a dormir, forzarla a declarar sería un error, así que deciden dejarla sola para que pueda dormir. ─Alguien resguarda su habitación, no debe preocuparse por nada. Solo descanse. ─dice Charles mientras cierra la puerta. ─Sabes que es inocente. ─dice Edward discreto, ya que los policías aún están custodiando su habitación. ─Lo sé, pero de alguna se las arreglaron para hacerla ver culpable. ─niega con la cabeza indignado. ─si ella hubiese dado esa declaración... ─Por eso estás tú aquí. ─espeta tajante. ─¿Y tú? ─Solo encárgate de liberarla de todo. ─regresando a la habitacional cuidarla mientras duerme.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD