─No. ─interrumpe ofendida. ─Se abrió una convocatoria para personal de seguridad, y yo me presenté, no solo a las pruebas físicas, sino con todos los documentos. Como todos los demás.
─Y, ¿fue llamada enseguida?, ¿o, que tiempo se tomaron para llamarla?
─Me presenté en la mañana, y me llamaron a las tres de la tarde, me dijeron que me presente por la mañana a las seis treinta del día siguiente, y cuando me presenté me dieron todo, uniforme, implementos y la tarjeta. ¿pero, qué tiene que ver mi presentación con lo que pasó?
─Señora Torres. ─dice levantando la mirada a ella. ─usted llegó, y le disparó a uno de los sospechosos. ¿cómo es que nadie más lo vió?
─¿Y cómo podría saberlo?, yo llegué y el supervisor me dijo que me tocaba en la bodega, yo solo caminé atrás y cuando vi la puerta abierta avisé y saque mi arma, no iba a...
─Alto. ─dice llamando la atención de todos. El pestañeo prolongado de Charles evidencia que Ángel acaba de meter la pata. ─¿usted le avisó al supervisor antes de sacar el arma? ─pregunta revisando sus papeles.
─Sí. ─dice y se puede ver como su cabeza empieza a dolerle al recordar. Ya que se lleva las manos a la cabeza. ─yo hablé por radio y le dije que la puerta estaba abierta, y saqué mi arma. ─insiste.
─Su supervisor... el señor Beltrán, ¿le autorizó a desenfundar su arma? ─pregunta acercando el teléfono a ella.
─No. Yo... yo le...
─Es suficiente. ─se levanta Charles. ─Es evidente que aún está aturdida, y el dolor de cabeza no cede. ─dice colocándose frente a ella.
─Señor, la señora...
─No habrá más declaraciones, mi cliente en un acto de buena fe accedió a dar declaración, pero es claro no está del todo bien. ─dice prácticamente sacando a los oficiales de la habitación, y tras ellos sale la enfermera, quedando únicamente él, Edward y Ángel.
Sale nuevamente y tras echar un vistazo, regresa, cierra bien la puerta, y se acerca a Ángel sentándose frente a ella.
─Cuando usted desenfundó su arma, ¿había alguien a la vista? ─pregunta en un tono lo suficiente bajo para que no se escuche fuera.
─No. Pero es claro que no importó, ya que el golpe no lo recibí de frente. ─espeta grosera por la insinuación de él.
─Si no había amenaza alguna, ¿por qué desenfundar su arma? ─insiste
─¿qué?, de no hacerlo me habrian matado. ─dice molesta señalando lo obvio.
─No lo sabía, ¿porque desenfundar su arma si no había nadie a la vista, y tampoco recibió una orden directa de su superior?
─Si no la sacaba...
─No puede declarar eso, si usted declara que no vio a nadie y aún así desenfundo su arma, no saldrá bien para usted. No cuando dio dos tiros certeros, no hay fallas. ─dice efusivo, a él realmente le preocupa.
─Estaba armada, y tenía la certeza de que algo no iba bien cuando saqué mi arma, y eso me salvó la vida, ¿dónde está el supervisor?, ¿ya tomaron su declaración? ─pregunta confundida, no tenía sentido todo ese interrogatorio, se supone que si paso tan timpo allí, ya deben haberlo interrogado.
─El supervisor se fugó después de dar su declaración en el lugar, eres la única persona que puede aclarar lo que pasó. ─dice incomodo.
─No lo entiendo, ¿por qué estoy involucrada en lo que sea de paso? ─sostiene su cabeza con ambas manos, el dolor no ha cedido en nada después de la medicación que ha suministrado la enfermera antes de irse.
─El señor Méndez fue disparado con su arma, y la hora de muerte coincide con su hora de llegada. ─dice
─Haber. ─toma aire y suspira con algo de dificultad. ─no es complicado. Yo no estoy involucrada en nada. ─espeta con enojo. ─Llegué, el supervisor me dijo que me tocaba la bodega, y me pidió que le avisara a Mendes, y me entregó el arma, revisé y tenía las municiones completas, caminé hacia atrás, a la bodega y fue cuando vi las puertas abiertas, pero no había ningún camión, solo estaba abierta, era imposible, así que después de avisar a mi supervisor saqué mi arma...
─¿el respondió a su aviso?
─no lo hizo, pero de haber esperado...
─No, haber. ─dice enérgico intentando entender. ─paso por paso, usted avisó a su supervisor, pero no hubo respuesta, mientras usted ya tenía su arma en la mano, fue atacada por la espalda.
─Si, apenas di un paso, cuando sentí el golpe que me tiró al suelo, y lo escuché...
─Sea muy descriptiva, ¿que fue lo que escucho?.
─Ese sonido obtuso que se hace cuando te cuesta levantar algo... es como hacer empuje de algo, solo me lance a tomar mi arma que se había caído a un costado, me voltee y disparé.
─¿No vio a la persona que la golpeó?
─No. ─dice intentando recordar.
─No me dio tiempo, yo en cuanto tuve el arma en mis manos disparé, no pude ver...
─¿a que le disparó? ─pregunta al notar una pequeña fisura.
─A lo que sea que me golpeó. ─dice cómo resaltando lo obvio.
─¿Usted no vio un objetivo claro, antes de dispara?, ¿disparó a ciegas? ─pregunta y ahora hasta Edward se ve preocupado.
─Tan solo fue caer al suelo y mi cara estaba empapada de sangre, no podía ver nada... ¿por qué?
─Bien. ─se levanta notoriamente preocupado. ─no dará más declaraciones. ─dice guardando todo.
─Méndez fue disparado a poca distancia de donde usted fue encontrada, y a juzgar por la posición del cuerpo, él corría hacia usted. ─dice y solo entonces lo entiende.
─¿creen que yo fui quien lo asesinó? ─pregunta aterrada.
─No se tiene declaraciones, hay un muerto que se presume se dirigía hacia usted, el que estaba al costado suyo con un bate de béisbol de metal, y usted.
─Hay cámaras en todo el lugar, como es que la policía no...
─¿la policía?
─Sí, escuché al supervisor Beltran llamar a la policía, pedía ayuda...
─La esposa de Méndez fue quien encontró la escena, y dijo que usted estaba en el suelo con el arma en sus manos. ─dice confundido, lo que Ángel decía no tenia nada que ver con las suposiciones que tenían las autoridades del caso.
─¿Qué?, ¡no!, yo escuché a Beltrán, el me dijo: no te muevas. Y luego lo escuché gritar, él pedía ayuda...
─Cuando el dijo, "no te muevas", ¿cómo fue?
─¿cómo qué? ─pregunta ahora ella confundida sin entender.
─Me ordenó que no me mueva- ─responde de mala gana, el dolor es insoportable.
─Lo sé, pero...
─Basta, ya es suficiente. ─ordena Edward interrumpiendo a Charles.
─Disculpe. ─dice levantándose, alejándose de ella lo suficiente. ─Él tiene razón, debe descansar. ─dice guardando sus cosas.
Edward manda a llamar a la enfermera de nuevo para ponerla a dormir, forzarla a declarar sería un error, así que deciden dejarla sola para que pueda dormir.
─Alguien resguarda su habitación, no debe preocuparse por nada. Solo descanse. ─dice Charles mientras cierra la puerta.
─Sabes que es inocente. ─dice Edward discreto, ya que los policías aún están custodiando su habitación.
─Lo sé, pero de alguna se las arreglaron para hacerla ver culpable. ─niega con la cabeza indignado. ─si ella hubiese dado esa declaración...
─Por eso estás tú aquí. ─espeta tajante.
─¿Y tú?
─Solo encárgate de liberarla de todo. ─regresando a la habitacional cuidarla mientras duerme.