Diez minutos

1402 Words
─Me separé hace casi diez años... ─balbuceó con miedo. ─No estamos hablando de eso, es de los niños. ─espeta Kahl con disgusto, casi como un reclamo disfrazado de queja, mientras su madre pone los ojos en blanco indignada. ─Silencio. ─dice la jueza levantando su mano, sin quitar la mirada de Ángel. ─No quería hacerlo, pero él empezó a ser violento conmigo. No maltrato a mi hijos, no lo haría jamás. ─tartamudeó nerviosa. No sabe como defenderse, pero intenta hacer lo mejor que puede. ─Señora Torres. ─hace una pausa, se levanta, toma una botella de agua y se la entrega. ─por favor. ─invita a que beba un poco, puede notar como sus manos tiemblan. ─Vamos con calma, estamos aquí para escuchar las dos versiones, nada está dicho aún. ─resalta dándole un poco de seguridad. ─Gracias. ─da un sorbo calmandose a sí misma. ─Es buena actriz, déjela. ─espeta la madre de Kahl. ─Bien. Continuemos. ─dice ignorando lo que ha dicho la mujer y Ángel asiente. ─He cuidado de mis hijos todo este tiempo, no importa si las cosas se han puesto difíciles o si parece que el mundo se me viene encima, lo ha hecho. No tienen redes, no tienen teléfono, no salen de casa sin mi supervisión, comen tres comidas principales y tantas frutas como quieren entre comidas, Luisa hace deportes, y baila, aunque ama la lectura y escribir. Sandro es un niño feliz que ama dibujar animes y también es creativo, y Jota, es mi último hijo, ama a sus hermanos y los respeta. No me voy a defender de sus acusaciones solo con palabras como él lo ha hecho. ─dice sacando un pequeño papel con varios códigos judiciales y uno que otro número telefónico. ─No sé si lo sepan, pero... él tiene antecedentes por abuso físico. él me golpeó, y jamás les pregunté a mis hijos si lo vieron o no, pero creo que no lo recuerdan porque ellos lo vieron todo, pero hay un antecedente. él parece una buena persona, pero yo he vivido con él, sé lo manipulador y abusivo que puede llegar a ser. ─Señora Torres, no solo se debe decir, debe demostrarlo. ─dice la jueza. ─Si es así. ─entrega papel. ─Ahí está mi expediente mientra vivía con él, y cada uno de los expedientes médicos de mis hijos. Tienen citas médicas regularmente, están sanos y se han mantenido así, son los mejores en su clase, pueden llamar a sus profesores. ─Eso no demuestra nada... ─espeta Kahl. ─Me he cambiado de casa porque no tenía un empleo estable, o lugar estable. Ahora tengo una casa y es adecuada para tres niños, ellos están bien y no son maltratados, ellos están bien. ─insiste aguantando la respiración para no llorar. ─Sé que por todo lo que él dijo, no lo parece, pero le juro que mis hijos son amados, cuidado y respetados conmigo, y si se los entrega a él, no será así. ─Te recibo en mi casa cuanto te botaron de la tuya, y así me lo agradeces. ─reclama la madre de Kahl. ─Señora Carter, si vuelve a interrumpir, me veré obligada a pedirle que se retire. ─dice la jueza perdiendo la paciencia. ─perdón, pero lo que ninguno de los dos ha dicho, es que esa mujer vino se fue de su casa siendo una niña, la acogí en mi hogar y ella buscó a mi hijo, destruyó su futuro en la milicia por que se embarazó. No estuve de acuerdo pero ese bebé era mi sangre y decidimos cuidar de ella, pero ella traicionó nuestra confianza, salía de casa y se iba con hombres, regresaba por la noche descuidando a la niña, yo cuidé de ella en su infancia. Mi hijo cometió un error, uno. Y ella lo se fue llevándose a mis nietos. Vi a mi hijo llorar todas las noches después del trabajo por sus hijos, no podía verlos, hablar con ellos sin que ella. ─señala a Ángel. ─estuviera ahí. Mi hijo trató de rehacer su vida a lado de una buena mujer que lo aceptó con todo y sus hijos, pero ella una vez más quería arruinar su vida y lo metió preso por que no quería darle dinero para su vicio de alcohol. Mis nietos no han estado de un lado al otro, sin amigos, sin familia, sepa Dios las cosas que han pasado hasta ahora... ─bufó. ─Basta. ─dice la jueza antes de que Ángel pueda defenderse. ─Señores Martín, y señora Torres. ─dice mirando a Kahl y a Ángel. ─está claro que hay dos versiones totalmente diferentes de la misma historia, afortunadamente hay otras versiones, y me atrevo a decir que si bien no soy declaraciones exactas, son relevantes en este caso. ─dice tendiendo su mano y su asistente le entrega otra carpeta. ─Como los dos tienen conocimiento, los menores fueron visitados por una trabajadora social para ver y revisar el entorno. ─dice y ambos asienten. ─Fui sorprendido, pero me resultó agradable. ─dice Kahl sintiendo que ya tiene a la jueza en su bolsillo. ─lo que no es avisado a los padres que se disputan la custodia, es que además de la investigación en presencia de ustedes, las citas psicológicas también fueron supervisadas. Y la conclusión de la misma es lo que diré ahora. ─dice bajando la mirada al expediente. ─La menor Luisa Martín es poco comunicativa, razona cada palabra antes de decirla, y se limita a contestar únicamente cuando se pregunta por su hermano y su alimentación. No presenta señales de maltrato, o abuso. Sandro Martin, desinhibido, activo y curioso, le interesan los libros, y confiesa que no le gusta cuando su madre se enoja, porque no lo deja ver televisión. No presenta señales de abuso o maltrato. Esto fue cuando la llevó la señora Torres. ─dice levantando su mirada a ella. ─eso es bueno, ¿verdad? ─pregunta, pero la jueza no dice nada. ─Luisa Martin declara que su madre no le permite salir de casa si no cuida de sus hermanos, cocina y hace las tareas de la casa, confiesa que su madre sale cada noche de fiesta con su amiga y que regresa la noche siguiente con una "amigo" diferente en cada ocasión. Sandro Martin inquieto y preocupado por no olvidar que su madre lo golpea, no le da comida, y sale cada noche, pero se contradice en varias declaraciones más. Ambos menores declararon su inquietud de querer vivir con su padre y su actual pareja. Esto el día que los llevó su padre. ─dice la jueza, y Kahl se ve falsamente preocupado por lo que ha dicho y entusiasmado por su petición de vir con el. ─Yo les dije a mis hijos que ahora que tengo mi casa con mi esposa, pelearía por vivir con ellos. ─dice orgulloso Kahl. ─No fue así. ─espeta Ángel disgustada. ─Le dijiste a la niña que le darías una habitación, pero con condiciones. ─espeta. ─Señores. ─interrumpe. ─Los niños no mienten, y aún si los coaccionan a hacerlo, su cuerpo, su comportamiento los delata. ─dice cerrando el expediente. ─No entiendo... ─balbucea Kahl confundido. ─Al hablar de su madre, la menor Luisa Martín es discreta, pero se muestra tranquila y espontánea, el menor Sandro Martin habla tranquilo y divertido, no se muestra como víctima de maltrato o abuso, por el contrario, al ser entrevistados por su padre, la menor se ve ansiosa, nerviosa y se siente observada, muerde sus uñas, mueve sus pies de manera incesante, muerde el interior de su mejilla, intenta formular oraciones a favor de padre. ─Ellos no me conocen, es obvio que no sabrían qué decir de mi. ─se defiende. ─Señor Martin, usted solicitó la custodia de sus hijos ahora que son preadolescentes, sin embargo ha mantenido su estatus social desde antes de su nacimiento, ¿porque hacerlo ahora? ─pregunta fijando su mirada en él. ─Eran niños, los niño deben estar con su madre... ─balbuceó ─Sin embargo, no hay registro de ningún esfuerzo extra además de la precaria y mínima pensión alimenticia establecida. Misma que fue establecida en desempleo. Y dicho por su madre, ése, jamás pasó. ─aclara. ─Si según sus declaraciones, los menores tenían una vida precaria, y usted tiene dos propiedades, ¿por que no se preocupó por ellos?, no lo sé, ¿incrementar la precaria pensión mensual a los niños?, dándoles un lugar estable... ─Ella jamás me lo permitió, me mantuvo alejado de mis hijos... ─La audiencia terminó, tomaré una decisión y volverán en diez minutos. ─dice y todos salen.
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