Borracho y estúpido

1785 Words

Enzo supo que había dejado Sedona atrás en el instante en que cruzó la puerta de aquel bar mugriento y nadie se molestó en ofrecerle un asiento. Ni una sonrisa, ni un saludo amistoso, ni un “¿qué te sirvo, guapo?”. Solo olor a cerveza rancia, mesas pegajosas y una banda que intentaba asesinar una canción de los ochenta. Sonrió de pronto. Era justo lo que necesitaba. Pidió un whisky doble porque, sinceramente, la idea de una cerveza tibia le resultaba tan atractiva como volver a su casa y enfrentarse a su madre. —Sin hielo —añadió, porque el hielo era para los que todavía creían que la vida se podía enfriar. El camarero lo miró con el mismo entusiasmo con el que se mira un informe de impuestos y le sirvió la bebida sin comentarios. Bien. Enzo no estaba de humor para conversaciones educa

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD