El aeropuerto de Phoenix estaba más frío de lo que Freya recordaba… o quizá era ella la que temblaba. Enzo caminaba a su lado en silencio, su mano enorme sosteniendo la suya como si tuviera miedo de que alguien más pudiera llevársela antes de tiempo. No hablaban. Ninguno de los dos quería romper esa burbuja extraña, suave y dolorosa que los mantenía unidos en esos últimos minutos. Cuando anunciaron el pre-embarque, Freya sintió que algo le tiraba del pecho. Enzo se quitó el sombrero, un gesto automático pero cargado de respeto… hacia ella. Hacia lo que tenían. —Tienes todo, ¿cierto? —preguntó con una voz que intentaba sonar tranquila. —Sí —respondió ella, aunque tenía la sensación de haber olvidado la mitad de sus cosas… excepto lo importante. Él asintió, moviendo la mandíbula como

