—Estás actuando muy rara. Freya dejó que el espagueti se deslizara del tenedor antes de alzar la mirada hacia Enzo. —¿De qué estás hablando? —sonrió, aunque las comisuras de sus labios se sintieron un poco forzadas— Estoy actuando como siempre. No era cierto. Se sentía inquieta, por muchas razones. Entre ellas, la conversación que había escuchado a escondidas. ¿Por qué le costaba tanto a Enzo hablar de sus sentimientos? Antes de mudarse a Nueva York, hablaban de todo. Justamente ayer, ella se había abierto y le había contado sus fracasos como pintora. ¿Por qué él no podía hacer lo mismo? ¿Era porque no conocía a Lucy? ¿Porque nunca había tenido el corazón roto? ¿En qué momento habían dejado de ser tan cercanos? Un nudo se le formó en el estómago. No podía volver a perder a Enzo. No o

