corazones Rotos

1330 Words

La primera vez que Enzo Callaghan tuvo conciencia de Freya Sullivan fue cuando ella le jaló las orejas por mascarle sus lápices de colores. La cosa habría terminado ahí, si no fuera porque al día siguiente, Enzo volvió a hacerlo. —¡¿Otra vez tú?! —gritó Freya, cruzando los brazos sobre su diminuto delantal de jardín infantil. —Tenían olor a manzana —se defendió él, con la inocencia de quien no ve nada malo en comerse media caja de Prismacolor. —¡Eran mis manzanas! —replicó ella, lanzando una mirada que, años más tarde, él juraría que fue el primer indicio de su temperamento volcánico. Después de eso, los recuerdos se mezclaban: algunas raspaduras, más jalones de orejas, otras cajas de Prismacolor sabor fresa mordisqueadas. Lo cierto era que, desde ese día, Enzo y Freya se volvieron in

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